El sueño de Brahma y el monje



En la mitología hindú el sueño de Brahma es un parpadeo del Universo y en ese parpadeo sucedió todo lo que os voy a contar.  Brahma era la Existencia y existía él solo durante la Eternidad.  Pero en su infinita soledad se aburría tanto que un día creó a Maya (La ilusión) con la única intención de divertirse.  Y Maya le dijo: 

—Ya que me has creado por que estabas aburrido te propongo que juguemos! 

—Muy bien y... ¿a que quieres que jueguemos? —le dijo Brahma.  Entonces Maya, que era mujer, le propuso el juego más maravilloso que podía imaginar.  Él tenia que hacer todo lo que ella le dijera. Y Brahma, sorprendido primero, accedió enseguida al ver la carita de expectación que ella ponia...  Lo primero que Maya pidió fue que creara el sol, las estrellas, la luna, los planetas y la tierra con sus montañas, valles, rios y mares.  Después le pidió que los llenara de vida, y finalmente le pidió que creara al ser humano para que alguien pudiera apreciar la belleza de su creación. 


Brahma, encantado con tener algo que hacer, cumplió con sus deseos y la Creación fue hecha.  Al acabar le preguntó a Maya:  

— Ahora ya hice todo lo que pedias... ¿pero cuando empezaremos a jugar?  —y Maya, que no se cortaba un pelo, resueltamente le dijo: 

—Empezaremos ahora mismo, pero primero tienes que cerrar los ojos... —entonces cogió a Brahma y lo cortó en millones y millones de pedacitos, puso un trocito en el interior de cada ser humano y le dijo:  

—Ahora empieza de verdad el juego, voy a hacer que olvides quien eres y asi tendrás que encontrarte a ti mismo pedacito a pedacito! 


Para ello Maya creó el Sueño y, todavía hoy, Brahma sigue dormido y en el Sueño intenta recordar quién es.  Brahma está en nuestro interior y solo la Ilusión (Maya) impide que recordemos que somos… 


Mientras tanto, y desde muchisimo antes de que todos nosotros nacieramos, Maya siguió engañando a los trocitos de Brahma como parte del juego.  Los hombres, en consecuencia, crecieron engañados por ella y creyeron —por que tenian un nombre—, que eran diferentes los unos de los otros. También creyeron que podian ser felices. De hecho lo que más deseaban era ser felices, pero siempre eran desgraciados y no conseguian sus anhelos.  Cuando eran niños todavía eran alegres pero a medida que el tiempo los recorria, se hacian torpes, viejos, enfermos y desgraciados.  Cuando finalmente morian, como no sabian hacer otra cosa, volvian a resurgir con sus mismos problemas pero en otros niños que nacian... y a los que ponian otros nombres para que pensaran que eran diferentes de los demás... ya que, a causa de Maya, no podian recordar donde estaban... y asi repetian las mismas cosas vida tras vida.    


Hasta que un buen día, hace muchos años, a un pueblito que se llamaba Gaya, llegó un monje y se sentó bajo la sombra de una higuera a descansar.  En aquel momento pasó una pastora de cabras que viendo al monje se apiadó de él y le fue a buscar un cuenco de arroz.  El monje agradeció el gesto, comió y habiendo comido se dispuso a meditar.  Llegó la noche y no se movió.  Asi estuvo muchos dias solo comiendo una vez al dia el cuenco de arroz que los vecinos le traian. Finalmente un dia se levantó pues habia comprendido cual era la tragedia de los hombres y se dispuso a combatirla.  Primero viajó a una ciudad más grande que se llamaba Vanarasi (Benares) y alli, en un lugar que llamaban el Parque de los Ciervos, pronunció sus primeras advertencias a los que se congregaron para oirle.   A partir de ese momento, durante 40 años, peregrinó de ciudad en ciudad mostrando a los hombres cual era la raiz de su sufrimiento: el olvido.  Pero la cura de su sufrimiento solo podia suceder si despertaba algo que dormia en ellos, algo que estaba en la parte más escondida de su cuerpo, alli donde habitaba el pedacito de Brahma que un día depositó Maya en los hombres.   Pronto se dio cuenta de lo dificil de la empresa y dedicó mucho tiempo a pensar como podria ayudar a sus semejantes.   Finalmente encontró el metodo que se podia seguir y cuando murió, sus seguidores  llamaron  Dharma al relato que él habia mostrado.  


Este camino, que no era fácil ni llano, debia de ser una experiencia individual, una indagación propia como el monje dejaba entrever en sus advertencias.  Poco antes de morir se negó a dejar sustitutos o herederos de su labor.  Sus últimas palabras fueron “recordad que lo compuesto, se descompone y desaparece”.  Algunos dicen que sus palabras exactas no fueron estas, sino otras en las que dejó constancia de la necesidad de no creer en nada que pudiera ser descompuesto, en clara referencia a que solo convenia indagar por si mismo la forma de llegar al principio del camino.  


Pues el monje habia explicado que el camino no empezaba en cualquier sitio ni en cualquier momento sino en un lugar concreto al que primero se tenia que llegar; por suerte no era un sitio muy lejano... era un lugar en nuestra comprensión, en donde se podia dejar de ser quien eramos. 


Para empezar a andar por ese camino se tenia que renunciar primero a ser lo que siempre habiamos sido, y no todos lo entendieron ni aceptaron, pero los que lo hicieron empezaron a caminar por una senda que los llevaria  a dejar de ser para volver a estar en algo más grande, que era Brahma despierto ya en ellos. 


Los que dejaron de ser para simplemente estar, compartieron la luz de Brahma y no volvieron a  repetir el viaje del eterno retorno, por que ya no eran, solo estaban. 


 Unos 2.500 años más tarde el monje volveria para explicar que el concepto del sueño y la luz de Brahma tenian una nueva definición… pero eso es otra historia. 



A menudo me pregunto si la vaguedad que ponemos en la distinción entre el ser y el estar no es el velo que oculta (para muchos, afortunadamente) nuestra  tragedia personal. 


¿No  será  que nos pasamos la vida creyendo que  somos cuando en realidad simplemente estamos en algo o formamos parte de una entidad, un alguien que no podemos comprender?


Si así fuera, o sea que no somos sino que estamos en, seria lógico pensar que la conciencia estuviera ligada al estado y no al ser, o sea seriamos conscientes de estar en y no conscientes de ser en sí mismos, como realmente ocurre. Ese es el problema del que el monje quiso advertirnos. Hemos olvidado.  Y nuestra percepción sensual y empirica nos devuelve una realidad en la que somos, vivimos y morimos convencidos de nuestra ilusoria individualidad.   


 Pero si aceptáramos que podemos engañarnos (sin saberlo) tendríamos que admitir que a lo mejor vivimos en una ficción creada por el espejismo de ser en sí mismo, cuando en realidad simplemente habitaríamos en una parte de un ser del que siempre hemos formado parte.

La catástrofe de Toba


Teoría de la catástrofe de Toba

La teoría establece que la evolución humana fue afectada por un acontecimiento de tipo volcánico. Fue propuesta en 1998 por Stanley H. Ambrose, de la Universidad de Illinois. 
Este acontecimiento habría reducido la población mundial a 10.000, o incluso menos, parejas reproductoras.
En los últimos tres a seis millones de años, tras la separación de los linajes de humanos y simios del tronco común de homínidos, la línea humana se ramificó en varias especies. La teoría catastrófica de Toba establece que una inmensa erupción volcánica cambió el curso de la historia al producir la casi extinción de la población humana.
Hace entre 70 000 y 75 000 años, el supervolcán del lago Toba, en el norte de la isla indonesia de Sumatra, explotó con una fuerza 3000 veces superior a la erupción del monte Santa Helena, y dejó como rastro el actual lago Toba, el lago volcánico más grande del mundo, de 100 km × 30 km y 505 m de profundidad. Se han encontrado restos directos (roca volcánica) de esta explosión hasta en lugares alejados varios miles de kilómetros, como el sur de la India y rastros indirectos, ceniza junto a aumento de grosor del hielo, en Groenlandia.
Según Ambrose, esto produjo una caída de la media de las temperaturas del planeta de unos 3 a 3,5 °C, con un invierno volcánico global que pudo durar entre seis y siete años, con una gran afectación de la fotosíntesis.  En las regiones templadas produjo una disminución de las temperaturas globales de 15 °C de promedio, lo que representa un cambio drástico en el ambiente, que debió producir múltiples cuellos de botella de población en varias  especies  Homo  que debían existir en la época, incluyendo la nuestra e incluso llevando a la extinción a muchas de ellas.
Una combinación de evidencias geológicas y modelos computacionales apoya la factibilidad de la teoría de la catástrofe de Toba, y la evidencia genética sugiere que todos los humanos actuales, a pesar de la aparente variedad, provienen de un mismo tronco formado por una población muy pequeña. Utilizando las tasas promedio de mutación genética, algunos genetistas han estimado que esta población humana original vivió en una época que concuerda con el acontecimiento de Toba.
Esta teoría establece que cuando el clima y otros factores fueron propicios, los humanos nuevamente se expandieron a partir de África, migrando primero a Eurasia, Oriente Medio, y luego a Indochina y Australia. Las rutas migratorias crearon centros de población en Uzbekistán,  Afganistán e India. Las subsiguientes adaptaciones al medio produjeron los diferentes rasgos y tonalidades en el color de la piel, que hoy en día se observan en la población humana, a partir de un reducido grupo de humanos, física y genéticamente similares al grupo étnico de los actuales bosquimanos o joisan.




El Mito del Androgino segun Aristofanes


Antes de que Zeus los dividiera, los individuos de la raza humana no eran como ahora y además tres eran los sexos de los humanos, no dos como ahora masculino y femenino, sino que había además un tercero que "era común a esos dos, del cual perdura aún el nombre, aunque el mismo haya desaparecido". El andrógino, en efecto, "era entonces una sola cosa en cuanto a figura y nombre, que participaba de uno y otro sexo, masculino y femenino, mientras que ahora no es sino un nombre que yace en la ignominia".

Asi pues la figura de cada individuo de la raza humana era por completo esférica con la espalda y los costados en forma de círculo; tenía cuatro brazos e igual número de piernas que de brazos, y dos rostros, sobre un cuello circular iguales en todo; y una cabeza, una sola, sobre estos dos rostros, situados en direcciones opuestas, y también cuatro orejas, dos órganos sexuales y todo lo demás según puede uno imaginarse de acuerdo con lo descrito, hasta aquí. Caminaba, además erecto, como ahora, en cualquiera de las dos direcciones que quisiera; mas cada vez que se lanzaban a correr rápidamente, "del mismo modo que ahora los saltimbanquis dan volteretas haciendo girar sus piernas hasta alcanzar la posición vertical, avanzaban rápidamente dando vueltas, apoyándose en los ocho miembros que tenían entonces".

Eran tres los sexos y de tales características por la siguiente razón: "lo masculino era en un principio descendiente del sol, lo femenino de la tierra, y lo androgino  (lo que participaba de ambos sexos)  de la luna, porque también la luna participa de lo uno y de lo otro. Y precisamente eran todos ellos circulares, por ser semejantes a sus progenitores". Eran, pues, terribles por su fuerza y su vigor y "tentaron con arrogancia a los Dioses".

Luego viene una descripción (que ahorro al lector) sobre como después de tocar repetidamente los cojones a Zeus éste se acabó hartando y les mandó unos cuantos rayos para dividir en dos mitades a cada humano (de ahí viene aquello de que te parta un rayo). Así se explica que los humanos se pasen la vida buscando a su mitad complementaria (la cosa empalagosa esa de la media naranja). Claro que los que eran hombres al ser divididos en dos hombres ansían encontrar en otro hombre su complementariedad siendo así que "se explica la homoxesualidad varonil y lo mismo sirve de explicación para el afán lesbio cuando hablamos de las mujeres". Tan solo las mitades procedentes de los seres andróginos buscan la complementariedad en el sexo opuesto y "sirven al fin de la reproducción".



El Vigilante





Nada que diga tu no sabes, pero no siempre que sabes lo que alguien dice entras en su contenido, por eso una vez más escucha y mira, pero no con los oídos y los ojos... del corazón o de la comprensión, sino con tus sentidos internos…


No me dirijo a ti, lo sabes, es al Vigilante al que quiero hablar, ese que va contigo, pero que no es tú. Ese que espera paciente su momento. Por eso diré cosas que ahora no son comprensibles, pero él las oirá. 



Debes observar, imitar al Vigilante, esperar paciente, ‒tú también‒, a que él venga un día a tomarte el relevo. Tú ahora solo eres el conductor.


Sentirás la soledad del camino y creerás que puedes compartirlo...
Mil veces caerás en el error, pero solo si fuerzas la mirada más allá de lo evidente aprenderás a discernir...
Y un día prepararás con humildad tu renuncia… no abandones la lucha antes, aunque sientas cansancio y veas la meta inasequible, porque solo el intento repetido, hace del alma del aspirante un Jedi verdadero.

Deberás sortear con cuidado los peligros para no arriesgar la perdida del Vigilante, él es ahora solo tu invitado, recuerda que tú diriges solo en apariencia, pues no tienes elección posible, no creas que sabes a dónde vas.
La elección vuestra se hizo mucho antes de tu primer llanto…

Lo que te acecha también acecha al Vigilante...
No creas que puedes vencer, todavía no, has de saber esconder tus posibilidades para no echar a perder tu existencia.
No enfrentes a las emociones negativas, apartáte de ellas sin caer en su trampa... si duermes no sabrás cuando se acercan.



Tu cuerpo es tu casa, pero no eres tú, cuídalo por que te lo han
prestado, solo es un refugio temporal, el tiempo te enseñará a sufrirlo, algo necesario si algún dia has de abandonarlo...



Él te ayudara cuando llegue el momento por que aunque no lo veas está siempre arriba atento a cualquier acecho.


Me dirás. “Porque las ideas no son más que ideas, y una idea se puede cambiar.”



Te diré. El camino es largo...
No creas todo lo que piensas . Las ideas no nos hacen actuar, lo que actúa son los mecanismos no las ideas.
Puedes cambiar una idea y seguir haciendo lo mismo que hacías.

Me dirás. “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”




Te diré. El camino es largo…
No creas todo lo que sientas. Las emociones no nos hacen mejores por nobles que sean los sentimientos, lo que “hacemos” es obra tan solo de mecanismos, puedes cambiar un sentimiento y seguir haciendo lo mismo que hacías.




Solo el Vigilante puede destruir los mecanismos...
Tu, por ahora, solo los puedes observar…

Creer no es una facultad del raciocinio, ni del sentir, no se ve con los ojos del corazón ni se adopta con la decisión de la razón... 
Creer es un sentido interno que cuelga del discernimiento, su capacidad mayor o menor se entrena, pero solo puede ser real cuando conectamos con las emociones superiores del Vigilante.



El velo de la realidad nos oculta para siempre al Vigilante, trascenderlo es la tarea del Jedi. Por eso el símbolo del guerrero es la espada, con la que rasgará una y otra vez la realidad
hasta llegar a Él.

El Vigilante no es inmune al mal.
Aunque sufra, siempre velará por ti desde la sombra en donde observa los pasos que la vida te hace dar... hasta que seas tu quien decida

No importa lo que tardes en llegar a ser un Jedi, Él siempre te esperará....

Sigue siempre tu propio camino, lucha aunque el brazo te duela, ama siempre sin reservarte, confía en ti por que Él está contigo, aunque a veces dudes...


Para Marta en su 30 cumpleaños

El Banquete de Platón




El Banquete forma parte de un tipo de obras platónicas conocidas como Diálogos. Está escrita entre el 383 y el 379 a.C. Más o menos en la época en que se cree que nació Buda. Es una narración indirecta que hace Apolodoro de Falero, discípulo de Sócrates, a un amigo. La narración se basa, no en la presencia directa de Apolodoro en el acontecimiento narrado, sino en la información que le dio en su día tanto Aristodemo, presente en el Banquete, como el propio Sócrates, su maestro. Esta técnica descriptiva indirecta que nos ofrece Platón también es usada en otro de sus diálogos: el Parménides. El relato de Apolodoro a sus amigos ha de fecharse aproximadamente sobre el 400 a.C. pero entre la narración de los acontecimientos y la supuesta realidad de estos median 16 años.
Aunque hay quien traduce Banquete por Symposion, en realidad este es una parte de aquel. El Simposio comienza al final del Banquete. Cuando ya se acaba la comida y los comensales pueden dedicarse alegremente a beber y a conversar con entera libertad. Los sirvientes despejan las mesas, traen coronas de mirto, y reparten generosamente el vino en las copas. La mezcla de la bebida, la música de las flautas y la belleza de muchachos y danzarinas, crea la atmósfera especial en la que los participantes desarrollarán su amistosa charla. El Simposio era el acto social con el que se cerraba el convite amistoso entre los griegos. Este es el ambiente que elige Platón para presentar un coloquio o debate sobre Eros, el dios del amor.
Platón reúne a un grupo de intelectuales atenienses que celebran con su anfitrión, el joven dramaturgo Agatón, la victoria de este en el concurso de tragedias de las fiestas Leneas del año 416 a.C. La moderación en la bebida, acordada de antemano por los participantes, permite que los discursos sobre el tema propuesto se sucedan ordenadamente hasta la llegada del joven Alcibíades, que, algo borracho, cambiará el tono contenido y serio que hasta el momento tenia la reunión.
Con excepción de Aristófanes el resto de personajes salen en otros textos clásicos griegos como amigos o conocidos de Sócrates. Aristodemo sale en las Memorables de Jenofonte. Apolodoro es citado varias veces en 'Fedón' como el más llorón de los acompañantes en la muerte de Sócrates, pero también se cita en 'Protágoras' como padre del joven Hipócrates.
Agatón, Fedro, Pausanias y Erixímaco salen en 'Protágoras' entre los invitados de Calias a la reunión con los sofistas. Fedro por su parte es el interlocutor de Sócrates en el diálogo que lleva su nombre. Las relaciones entre ellos también se mencionan en los diferentes diálogos. Así por ejemplo en 'Fedro' se menciona la relación sentimental entre Fedro mismo y Erixímaco, y en 'Protágoras' la que existe entre Agatón y Pausanias.
Alcibíades era un personaje famoso en la vida griega. En el momento del relato estaba en la cúspide de su fama, debía andar por la treintena y su fama de guerrero, juerguista y estratega estaba bien establecida. Se le menciona en 'Protágoras', en 'Gorgias' y por supuesto en 'Alcibíades'. En todos ellos figura por su relación personal con Sócrates influyendo dicha relación, así como su amistad con Critias, en la condena popular que llevó a Sócrates a la muerte.
La figura de Aristófanes queda al margen del círculo de amigos de Sócrates y de las relaciones homosexuales propias de 'la pederastia' (institución griega ligada a la educación noble). Por otro lado Aristófanes como autor de teatro cómico parodió a Sócrates y criticó al afeminado Agatón en alguna de sus obras. Probablemente Platón incluyó a Aristófanes para tener un representante de la comedia, como Agatón lo es de la tragedia, de la misma manera que incluyó a Fedro como sofista y a Pausanias como orador o a Erixímaco, el medico, como representante de la moderación frente a Alcibíades como hombre de mundo, juerguista y guerrero.


ESTRUCTURA DEL DIÁLOGO.

Podemos reconocer en la obra cuatro partes bien diferenciadas:

I. Escena introductoria: en la que Apolodoro relata a un amigo lo que le contó a Glaucón unos días atrás sobre el convite de Agatón. La narración que hace Apolodoro, apodado 'el blando' por su predisposición sentimental, fue recogida de Aristodemo que fue testigo presencial en el festín, aunque no participara de los discursos, así como de aclaraciones sobre lo dicho que Apolodoro solicitó a su maestro Sócrates.

II. Preparación a los discursos. Que se podria subdividir en dos partes. Primero la descripción de cómo se encuentra Aristodemo con Sócrates y como este ultimo lo invita al banquete aprovechando cierto proverbio que dice: 'por propia iniciativa los buenos van a las comidas de los buenos', alterándolo en su favor por el siguiente: 'a comer con Agatón van por propia iniciativa los buenos'. Sigue la descripción de la llegada a la casa y la acogida de Agatón que precisamente quería haber invitado a Aristodemo y no lo encontró. Existe un detalle explicativo de la capacidad de reflexión de Sócrates el cual se queda rezagado mientras piensa en sus cosas y de como el banquete da comienzo sin él. Sócrates llega, pues, cuando el banquete ya esta por la mitad y se incorpora a él con toda normalidad. La segunda parte de esta preparación a los discursos es la llamada 'propuesta de Erixímaco' en la que este explica lo que Fedro -el verdadero propulsor del tema- le venia diciendo sobre la ausencia de alabanzas que los poetas dedican a Eros. Al recoger esta ausencia, Erixímaco por boca de Fedro, propone que cada uno de los comensales realice por turno un discurso en alabanza de Eros. Previamente el médico había sentado las bases de la moderación con el vino a fin de no acabar en borrachera ya que algunos de los invitados vienen de otras celebraciones realizadas el día anterior.

III. Los seis discursos sobre el amor y elogio de Eros. Estos se realizan por orden y son:

1. Fedro. Inicia su discurso afirmando que la grandeza del dios Eros proviene de dos fuentes principalmente entre otras razones. En primer lugar por la antigüedad de su origen, ya que no tiene padres que lo engendren. Cita a Hesiodo, a Acusilao y a Parmenides como especialistas en las genealogías de los dioses del Olimpo y les hace decir que del Caos primero surgieron la Tierra y Eros, siendo a este ultimo al primero que concibió. En segundo lugar Fedro nos explica que además de ser el dios más antiguo es causa de los mayores bienes para los hombres. Pasando a relatar con ejemplos el porque de su afirmación. Empieza explicando que lo que debe servir de guía a los hombres que pretenden llevar una vida honesta es algo que ni los honores, ni la riqueza ni ninguna otra cosa puede inculcar tan bien como el amor. Comparando el vigor que la divinidad inspira en algunos héroes al que procura Eros al enamorado como algo nacido de si mismo. Así se entiende que el amante sea capaz de las mayores hazañas si esta bajo observación del amado y al mismo tiempo rehuya con vergüenza las actitudes cobardes si estas pudieran ser apreciadas por su amado. Hace referencia a las actitudes que se daban en aquella época entre los amantes homosexuales pero también admite que el amor puede mover a las mujeres a dar la vida por otro, poniendo el ejemplo de Alcestis dispuesta a morir por salvar a su esposo.

2. Pausanias. Este orador empieza por aclarar al anterior que se debe de diferenciar entre dos Eros y dar a cada cual lo que es suyo. Así argumenta que como no hay participación de Eros sin Afrodita y puesto que de esta si que todos sabemos que hay dos, es natural reconocer que deberán de existir dos clases de Eros también. De las dos Afroditas una es más antigua y sin madre, la hija de Urano, por lo que se llama Afrodita Urania y la otra, más joven, es hija de Zeus y Dione y la llamamos Afrodita Pandemo. De ahí que al Eros que combina con una u otra le llamemos Eros Uranio o Eros Pandemo según sea. A continuación Pausanias da una explicación para asignar a cada Eros un aspecto del amor. Dice que así como las acciones realizadas por si mismas no son ni bellas ni feas, sino que la acción según como se haga resulta ser de una forma u otra: si se hace bien y rectamente es bella, mientras que si no se hace rectamente es fea. De la misma manera sucede con el amor y concluye que solo el Eros que impulsa a amar bellamente es digno de ser alabado. Después de esta afirmación ha de diferenciar cual de los dos Eros es el digno y lo hace sacando la conclusión a partir de su origen. Si Afrodita Urania no tiene madre y solo procede de varón y si esta es más antigua y por tanto libre de la desmesura de la juventud, será esta la que impulsando al Eros, en este caso el Eros Uranio, inspire el amor hacia lo masculino y hacia lo que es mas fuerte y tiene más entendimiento. Frente a este Eros Uranio refinado estaría el Eros Pandemo que es el impulsor de las relaciones amorosas vulgares que se dan al azar y es el amor con el que aman los hombres y mujeres ordinarios. Sigue Pausanias con explicaciones de las formas de amar en diferentes lugares: Atenas, Lacedemonia, Elide, Beocia y Jonia, para acabar justificando con sus razonamientos que la mejor forma de amor bello es la que se practica entre los atenienses enmarcados en la pederastia siempre que se atengan a las normas del amor a la sabiduría y búsqueda de la virtud como impulsores de la concesión de los favores homosexuales. 

 3. Erixímaco. El médico toma el turno a Aristófanes a causa de un ataque de hipo que este sufre. Empieza explicando que el discurso de Pausanias es incompleto ya que aun admitiendo con aquel que hay dos clases de Eros no se han de limitar sus efectos a los bellos muchachos o al amor vulgar entre hombres y mujeres ordinarios sino que se extiende y afecta a todo lo que en la naturaleza existe. Describe la salud como el equilibrio entre los aspectos complementarios y se extiende a los efectos de ambos Eros, 'el morboso' o desmedido y 'el bello' o con mesura, en la medicina, la música, la agricultura y en todos los ordenes de la vida. Es un discurso que se aparta de la línea 'mítica' que hasta ahora habían seguido los otros invitados e intenta introducirnos en las apreciaciones científicas que se podían hacer en la época.


4. Aristófanes. Su discurso tiene como fin exaltar a Eros como el mejor de los dioses ya que nos impulsa a buscar nuestra mitad complementaria, sea esta masculina o femenina según nuestro sexo original antes de que los dioses nos dividieran en dos mitades. El discurso de Aristófanes sirve para que Platón desarrolle el mito del Andrógino. Según este tres eran los sexos humanos originales: masculino, femenino y andrógino. Los hombres tenían cuatro brazos, cuatro piernas y dos cuerpos con dos caras una por cada lado. Podían andar hacia delante o hacia atrás y cuando corrían lo hacían rodando sobre sus ocho extremidades como los saltimbanquis circenses. Tenían una fuerza extraordinaria y con el tiempo llegaron a desafiar a los dioses así que Zeus, incomodo con ellos, decidió debilitarlos y dividirlos por la mitad. Los que eran del genero masculino resultaron en dos mitades masculinas y lo mismo los del genero femenino. Pero los que eran andróginos, o sea mitad hombre y mitad mujer, resultaron quedar en una pareja. Desde ese momento el impulso hacia el sexo complementario decidió las tendencias de cada uno.

5. Agatón. En su discurso empieza por remarcar que los que le han precedido han hablado sobre los beneficios que Eros aporta a los hombres pero nadie ha hablado de las cualidades de Eros. Dos aspectos son los que desarrolla, por un lado afirma y demuestra con las explicaciones que Eros es el más bello y el mejor de los Dioses. El más bello por que es el mas joven, y no el más viejo como defendía Fedro, y también el más delicado y grácil. El mejor por que su virtud es debida a ser el más justo, el que tiene más templanza y el que es poseedor de mas valentía y sabiduría. Concluye su discurso afirmando que quien posee tales características es luego causa para los demás de otras cosas semejantes.

 6. Sócrates. No inicia directamente su propio discurso sino que primero rebate por completo lo dicho por Agatón. Para hacerlo usa hábilmente la técnica de las preguntas y consigue que con las respuestas el propio Agatón acabe reconociendo que la verdad es diferente a los deseos que expuso con su discurso. Así acabará admitiendo con Sócrates que Eros busca la belleza por que no es bello y, en no siendo bello tampoco es bueno, por lo que ansia la virtud también por carecer de ella. La intima afinidad entre lo bueno y lo bello es un principio fundamental en la ética socrática y en general bastante difundido entre los filósofos griegos. Pero el verdadero discurso de Sócrates empieza con el relato de lo que le explicó Diotima de Mantinea, figura a la que recurre Platón para dar pie a la parte central del diálogo. La conversación con Diotima enlaza con la forma en que Sócrates acaba de rebatir a Agatón. La de Mantinea explica que no forzosamente la ausencia de belleza es fealdad ni la ausencia de sabiduría es ignorancia. Entre esos extremos hay gradaciones. Así el recto juicio o el opinar rectamente sin poder dar razón de ello es un estado intermedio entre el conocimiento y la ignorancia. Sigue Diotima preguntando y forzando respuestas de Sócrates que le conducirán a la afirmación de que Eros no es uno de los dioses sino un daimon (daimon es una naturaleza intermedia entre los hombres y los dioses)que no es inmortal pero tampoco es mortal. Explica el nacimiento de Eros, hijo de Penia y de Poro, concebido por Penia, la pobreza o falta de recursos, en un momento de embriaguez de Poro el hijo de Metis que encarna el Recurso. Así da pie a explicar las cualidades que tiene y no tiene Eros, en función de las dotes que le transmiten sus progenitores. La argumentación lleva a Diotima a explicar que solo los que saben que carecen de algo son amantes de lo que les falta. Así los dioses no aman la sabiduría por que ya la poseen y los ignorantes al no saber que les falta sabiduría no la aman pues no se saben faltos de ella. Entonces, - pregunta Sócrates a Diotima - ¿quiénes son los que aman la sabiduría, si no son ni los sabios ni los ignorante? Diotima contundente explica que son los que están a medio camino entre ambos extremos, como Eros que a causa de su nacimiento se halla a medio camino entre lo que procede de un padre sabio y fértil en recursos y una madre ignorante y carente de recursos. Mediante el sistema de diálogos Diotima conduce a Sócrates por una escalera de razonamientos que acabará en un discurso al estilo de los sofistas. En el punto culminante del diálogo Diotima hace un resumen y dice en que consiste el amor: es el deseo de poseer el bien para siempre. De esta afirmación se desprenderán las consecuencias del diálogo y se desgranaran las cosas necesarias que deben de perseguirse. Así es como Diotima desvela que tras ese deseo de conseguir el bien y retenerlo para siempre se esconde la necesidad de procrear en la belleza, tanto según el cuerpo como según el alma. Así pues el amor no es simplemente amor de lo bello sino amor de la generación y de la procreación de lo bello. Pues si el amor es desear el bien para siempre, es forzoso aceptar que el amor sea también amor de la inmortalidad. Los fecundos de cuerpo tenderán a la generación de hijos de la carne que los trasciendan y buscaran el amor en la mujer bella. Los fecundos de espíritu, también llamados en el diálogo creadores, buscaran engendrar hijos del espíritu, educandos o alumnos, a los que transmitir sus virtudes en un deseo de generar obras inmortales y lo harán siguiendo un camino de progreso que Diotima explica paso por paso y que va desde la belleza particular de un cuerpo joven hasta la belleza absoluta desligada de lo físico y de la que emanan todas las bellezas particulares. Belleza absoluta que se convierte en el objetivo final del perfecto amante. Sócrates para acabar su discurso les hace entender que es Eros el mejor colaborador del hombre en estos afanes ya que se precisa del poder y valentía de este para recorrer el camino hacia el bien y la belleza que nos aproxima a la inmortalidad de los dioses.


IV. La llegada de Alcibíades y su improvisado discurso final. Alcibíades aparece algo borracho al final del banquete con un grupo de juerguistas y se acomoda entre Agatón y Sócrates lo que da lugar a un discurso sobre las relaciones entre amantes y amados. Para ello usa un relato de su propia experiencia amorosa con Sócrates.

ANÁLISIS.

I. El amor. En este Diálogo Platón expone su teoría del amor. Usa las distintas visiones de Eros que aportan los invitados para culminar con la explicación de la suya. Junto a los discursos, razonados y encadenados por los diálogos, también usa la experiencia personal al acabar el relato con el discurso de Alcibíades.
Platón usa a los personajes para perfilar la idea de que Eros impulsa un tipo de relación amorosa más profunda que la impulsada por Afrodita. Esta última esta del lado de lo corpóreo representando la faceta gozosa del juego sexual sin la participación de la pasión amorosa del alma. Eros hiere más profundamente y atrapa en su hechizo a los amantes más allá de los placeres físicos del cuerpo. Ambos tienen relación con el ideal de la belleza, pero en Eros se produce con más facilidad la sublimación y por tanto, la entrega del alma al amante, pasa a ocupar la parte central de la relación incluso más allá del contacto físico. El amor Platónico es el paradigma de la relación amorosa sublimada en la que el contacto físico a menudo es consciente o inconscientemente evitado para huir de la trivialización de los placeres físicos y concentrarse en los placeres del alma.
Si Afrodita patrocina la unión sexual, la fusión de los cuerpos y la sensualidad entre los amantes, Eros produce un enamoramiento que, en la visión Platónica, anhelará engendrar en la belleza. Pero Eros y Afrodita pueden ser momentos distintos del mismo proceso o pueden estar disociados cuando se aspira a un amor sublimado. El desahogo sexual acaba a menudo con el anhelo inicial del Eros y por el contrario la sublimación del deseo puede convertir el anhelo erótico en un impulso hacia lo infinito, hacia la inmortalidad o hacia la trascendencia del espíritu.

II. La homosexualidad. Platón recoge de su entorno histórico el tema del amor homosexual y al desarrollar su teoría amorosa parece buscar las bases que permitan más que entender esta conducta justificarla y trascenderla. En el momento de escribir El Banquete y Fedón, ambos diálogos muy cercanos en el tiempo, la pederastia, institución griega ligada a la educación de los hijos de los nobles atenienses, tiene más pasado que futuro. Pero no será hasta que escriba las Leyes, en su vejez, cuando repudie abiertamente la pederastia lisa y llanamente como contraria a la naturaleza humana. Tampoco se ha de olvidar que Sócrates, maestro de Platón, fue condenado a muerte por un tribunal popular que lo acuso de corromper a los jóvenes. En el Banquete Platón ofrece una visión de Sócrates que lo acerca al ideal del amante erótico. Quizás aproveche el tributo a su maestro para iniciar el desarrollo de su visión del eros y del amor que no acabará de completar hasta la madurez cuando diez años más tarde escriba Fedro.


MI REFLEXION FINAL

Para analizar o reflexionar sobre lo que Platón expone a menudo es necesario referirse a otros Diálogos. La lectura del Banquete confirma las tesis expuestas en la República y nos pone en guardia ante la división expuesta con esas dos formas de entender el amor y las consecuencias sociales y políticas que ello puede traer. No me refiero a las connotaciones sobre la homosexualidad sino al solapado desprecio hacia la feminidad y el papel de la mujer en la sociedad que protege la forma platónica de entender el eros y el amor. En la República Platón declara, sin rubor alguno, que la reproducción es sobre todo un problema político y por tanto a tratar de forma global. El deseo individual de tener niños no tiene valor para Platón, si no es para el hombre (y la mujer) "vulgar" que puede creer que satisface su anhelo de eternidad o trascendencia a través de la fecundidad de los cuerpos. Pero las almas apasionadas por un verdadero amor de lo eterno solo quedarán satisfechas con el amor de lo verdadero, es decir con la fecundación de las almas, no de los cuerpos. Los hombres en búsqueda realmente de la eternidad se volcaran hacia las almas bellas y más aptas para ser educadas, que son las de los muchachos. Y la relación amorosa, si no erótica, entre maestro y discípulo, es más digna y deseable que el amor entre hombre y mujer.
Es preciso tener presente este menosprecio por la procreación para comprender la indiferencia absoluta con la que se trata la cuestión de la relación entre los sexos y la relación con los hijos en La República. Las tesis del Banquete se hacen patentes en todos los lados donde el alma se defiende del cuerpo, donde el cuerpo se defiende del alma. En cualquier parte, tanto en filosofía como en el erotismo, uno se separa del otro y en esta división se fuerzan las consecuencias para el hombre o mujer individual, ya que tras la filosofía hemos de ver las consecuencias sociales y políticas así como tras esa visión del eros hemos de ver el uso práctico de las relaciones amorosas entre los seres humanos de cada día.
La simplificación Platónica de la diferencia de los sexos a través de la disolución de la familia tiene el mérito de ponernos en guardia y resaltar algo que podría olvidarse: el hombre y la mujer no se definen solamente por una diferencia anatómica o fisiológica. La pareja heterosexual no es simplemente diferencial sino que compromete la relación de los dos sexos a un proyecto común: sobrevivir juntos, procurar un futuro a los mortales. Es especialmente cuando la relación se refiere a ese tercero, que solamente puede nacer de su unión, cuando el hombre y la mujer se definen como diferenciados verdaderamente. Si se olvida la relación con la descendencia o si no se establece sobre ella ningún vinculo social, como el matrimonio y la filiación, la diferencia entre hombre y mujeres no tiene sentido y la identidad sexual no tiene demasiada importancia. Es precisamente la paternidad o la maternidad la prueba decisiva de la diferencia de sexos y Platón con su menosprecio del amor vulgar y su exaltación de la homosexualidad sublimada olvida que cada uno de nosotros somos individuos que para nuestro completo desarrollo precisamos de la aportación de ambos sexos comprometidos en dotarnos de esa trascendencia que él parece poner solo en el ideal amoroso del maestro por el discípulo.

El vinagre y la grappa, o el sueño del orégano



El vinagre y la grappa estaban en distintos armarios. Un buen dia alguien se los dejó encima del mármol de la cocina descuidados y tuvieron que estar juntos hasta la mañana siguiente.

Aquella noche no durmieron ni el orégano, ni la mayonesa, ni la crema de leche, ni la manteca, tampoco la leche y el vino que últimamente estaban  cada uno muy en lo suyo.

No se sabe exactamente quién empezó. Unos dicen que fue la grappa fastidiada porque se le estaban acabando las existencias y vio que el vinagre estaba casi por estrenar. Como era más alta, le miró de arriba a abajo, torciendo provocativamente su cuello de cigüeña, y sin sacarse las gafas le dijo al vinagre que le apestaban las axilas. El vinagre que no por ser de Modena era más suave, tenia puestas unas pilas nuevas hacia poco y se revolvió en su botellín con tal furia que una nube de posos le cegó por por momentos: miraquien habla, tu que hiedes encuantoabres la boca...

Y ya estuvo. Volaron los improperios en direcciones ambas y viceversas. Se sacaron el brillo y los trapos todo lo que supieron. Total para poca cosa más que para un baile. En uno de los descansos, cuando parecía que amainaba la tormenta, la crema de leche quiso ligar la cosa como quien liga una salsa y empezó su ronroneo redentor. Ya se sabe que para que la cosa ligue hacen falta muchas vueltas y revueltas del almirez: al final es probable que la salsa se acabe cortando pero en esta ocasión no llegó a corte, fue un simple navajazo. Tu calla le espeto la grappa que no te ha dado nadie vela en este entierro. Eso! –siguió el vinagre– calla, que tan mosquita muerte que pareces y en el fondo venderias a tu madre para tener un programa en la Ser como la Encarna. La mayonesa, alarmada por el cariz que tomaban los hechos, sacó la dentadura del pote y se fue derecha al vinagre. Adoptando un tono conciliador le dijo por lo bajini: tranquila mujer tranquila que a esta – refiriéndose a la grappa – solo es cuestión de echarla un poco de azúcar… Pero si le vas a dar de comer y te muerde la mano, un bozal y no azúcar es lo que habría que darle !!!  dijo indignado el vinagre.

Basura, eso es lo que sois, una basura napolitana (...prego!) se oyó que respondía la grappa con aire de nazi suficiente y siguió: a mi ya me han destilado y soy Pura, pero... a ti, a ti ni se te bebería el más asqueroso violador negro de Soweto. A la mayonesa –todavía fuera del pote–, le entró una mosca en la boca que se había olvidado cerrar. A la crema de leche le entraron Richard Attenborougnianas ganas de gritar ¡Libertad!  cuando oyó las referencias a Soweto…en esos afanes se empeñaba cuando empezó a salirse del botellín y a derramarse encima de la manteca quien al notarse humedecida empezó a vociferar: he roto aguas! he roto aguas!



Tal desmadre contemplaba el orégano en su bote, que decidió no salir ni para ver el tiempo que hacia. Fue así como empezó a soñar. Y soñó que la grappa era seca y altiva, de mucho cuerpo y no menos fuerza en el carácter, gracias a sus cuarenta grados de alcohol. Entendió el motivo de sus vanidades y soñó que mezclada con dulces frutas de Lombardia se volvía audaz y exuberante hasta perder la Importancia. Soñó también que el vinagre era oscuro y de complicados caminos recorridos por mil aromas. Vio como el vinagre –extraviado en sí mismo–, atacaba ácidamente lo más cercano sin evitarlo. Entendió su torturado Destino y soñó que finalmente un  recipiente artesano de cristal finísimo le contendría de su propio acido. Y soñó que al final: ni el vinagre era tan ácido ni la grappa tan seca, que tan solo les faltaba, como a todos, su Contrapunto.



Así fue como llegó la mañana, despertando al orégano de sus sueños y poniendo en su sitio al vinagre y a la grappa.





Del elogio y elucubración de la pizza


Nunca hubiera pensado que de la pizza se podía decir tanto.  Pero un día casualmente leí unos comentarios de un taliban pizzero, un napolitano viviendo en España desde más de 20 años, que encendieron la mecha de la curiosidad.  Eso, junto al hecho de que en 2017 la Unesco declaró a la Pizza Margarita Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, me ha dado motivos para dedicarle una pequeña disertación en la que exponer mis reflexiones.

Reduciendo el tema a su mínima expresión podríamos decir que hay dos posturas existenciales frente a la pizza.

Una, consolidada por la masificación, arraigada por el puro negocio, extendida por la precariedad del tiempo útil familiar,   aceptada por su versatilidad, y deseada por todos por su gusto ancestral a pan recién hecho. 

Otra, la que ve en la pizza algo esencial y ensalza su frugalidad, dando importancia a la calidad por encima de la cantidad de los elementos que la constituyen y definen.

Que la pizza viene del pan no vamos a discutirlo.   Pero que la pizza sea el resultado de acumular “cosas comestibles” sobre su masa básica, es algo que esta por ver.

Empezaré por el comentario del Taliban napolitano de la pizza… y que podría subscribir, si con ello no ofendiera a una parte de la población.

A la pizza, generalmente, se la mata por ignorancia o incultura. Cuando “el perpetrante" combina ambas, cae inevitablemente en desgracia, como cae quien con sus lorzas y su falta de gracia se arranca a ejecutar la danza del vientre.

Se la mata por incultura cuando se peca por exceso. Aquí alguna ley esencial: la pizza ha de ser espartana, estoica, frugal. Si tienes hambre, cómete dos, pero por lo que más quieras, no la cargues. Las malditas arrobas de queso indocumentado, el tomate insípido de bote, los palitos de cangrejo, el jamón cocido de sobre y otras agresiones convierten esa maravilla en una bofetada gastronómica. Transformar la mezcla de ingredientes en un aquelarre tiene mala cura, porque a quien le gusta el rancho será difícil llevarlo por el buen camino.

Es algo más fácil subsanar los errores mortales que se cometen por desconocimiento, y que suelen acabar en una masa mal hecha. Para saber hacer pizzas hay que saber hacer masas y si no sabes, Manolete, hazte una tortilla francesa o el harakiri, pero no me molestes anunciándome una gran pizza para cenar en tu casa… primero aprende.  Cosa posible.

Cuando leí esta provocación me asaltó la duda… ¿sabía yo hacer masa de pizza?

Mi examen de conciencia dio como resultado que lo que yo creía que era una masa de pizza probablemente no encajaba en el concepto sublime del napolitano… y me pregunté como enmendar la situación.   Así fue como empecé a estudiar el tema.

Resulta que todos alguna vez hemos decidido que esta noche cenamos pizza… y ante ello tenemos varios caminos (siempre y cuando la hora de la decisión no sea más tarde de la hora de cierre de los supermercados, por que sino las opciones se reducen) dejaré para el final la que yo creo es la solución a la propuesta.


  • La primera opción es llamar al pizza Hut de proximidad, o parecido… y, antes de que llegue, tomarse un omeprazol preventivo.
  • La segunda es bajar al Caprabo de proximidad y reclutar una base de Pizza Tarradellas o similar para confeccionarla en plan handmade como nos plazca.  
  • La tercera es hacer la masa uno mismo  o  echar mano del TMX (thermomix) para lo que buscariamos la receta de pizza, que nos dirá que necesitamos levadura fresca y harina sin especificar (cosas que se supone que tenemos o que podemos comprar en el Caprabo antes de que cierre).  
  • La cuarta es recordar que tenemos congelada una pizza de aquella charcutería que dicen que la hacen ellos mismos y que es de butifarra blanca, de bull de Vic o de sobrasada de Palma o de atún y chorizo, que ahora esta muy de moda la fusión mar y montaña. 

Esta claro que, antes de saber un poco más sobre la pizza, mi opción era la del TMX… y antes de eso también la pizza Tarradellas, y cuando era mucho más joven y no necesitaba omeprazol también había pecado con la pizza Hut…  pero ahora que he aprendido sobre la masa de pizza, mi respuesta hubiera sido… “imposible esta noche, si queréis cenar una buena pizza, dejemoslo para el viernes, y preparo la masa hoy (que es martes)”.   Y hubiera convencido al proponente que mejor cenábamos una Quiche Lorraine o una Flammkuchen (Tarte Flambé Alsaciana) … pero una pizza no!.   La pizza es una masa que necesitas levito, o sea el efecto de las levaduras, los sacaromyces cerevisiae,  responsables de la fermentación tanto del pan como del vino y la cerveza, y este efecto requiere su tiempo y sus condiciones meteorológicas… como veremos.  Pero el resultado de la masa de pizza no solo va a depender del levito, y de las condiciones en que se da, sino sobre todo (mucho más importante de lo que se cree) del tipo de harina que usemos.


Ah!  Pero es que hay diferentes harinas de trigo, a parte de la harina integral y la normal…? pues si.  En el super tenemos, generalmente, tres o cuatro clases de harina de trigo.  La harina de repostería Gallo o similar, la harina para rebozados y fritos, la harina normal sin especificar y la harina de fuerza Harimsa o similar, que no esta siempre ni en todos los supers.

Asi pues, la pizza precisa de una harina que va mejor que otra.  Pero si queremos una pizza buena de verdad, debemos de usar harina de gran fuerza y fermentación de al menos 24horas en nevera, que se puede prolongar hasta 5 días sin problema.

Mi recomendación es la harina “Especial Pizzas de fermentación 24h”, se puede comprar en la web: https://www.elamasadero.com/harinas-italianas/380-harina-especial-pizzas-fermentacion-24-horas-1-kg.html  con esta harina se consigue una pizza extensible pero resistente, con una miga aireada y ligera, crujiente por fuera y tierna por dentro.  También te la puedes traer de Italia que la tienen en cualquier super...

Es una harina es de tipo 00 (es decir, molida muy finamente) y de gran fuerza (W 400). Al tener tanta proteína, hay que dejarla fermentar en la nevera durante un mínimo de 24 horas para que el gluten se hidrate completamente y la masa se vuelva extensible pero resistente (por eso se pueden formar las bases haciendo girar la masa en el aire). La fermentación larga ayudará, además, a desarrollar el sabor de la masa. Si no la dejas fermentar el tiempo suficiente, tendrás una masa difícil de trabajar.



La siguiente receta te explica cómo hacerlo.

Receta para masa de pizza

Tendrás suficiente masa para 3 pizzas medianas

* 500 g de harina especial para pizza
* 335 g de agua tibia
* 10 g de sal
* 3 g de levadura seca de panadero

1.- Mezcla todos los ingredientes y amásalos un par de minutos. Deja reposar diez minutos y vuelve a amasar. Con tres ciclos de amasado (y dos reposos en entre ellos) será suficiente.
2.- Mete el bol en una bolsa de plástico, cierra y deja fermentar 8 horas.
3.- Tras este tiempo, divide la masa en tres trozos, mételos en un túper y deja fermentar en la nevera un mínimo de 24 horas (puedes dejarlo hasta 5 días en la nevera).
4.- Dos horas y media antes de hacer la pizza sacar la masa de la nevera. Verás que ha crecido sensiblemente. Divídela entonces en tantas pizzas como quieras hacer y bolea en redondo sobre la mesa enharinada. Las bolas que no vayas a usar mételas de nuevo en la nevera envueltas en plástico. Podrás emplearlas para hacer pizzas con éxito hasta cuatro días después de haber creado la masa.
Deja que la masa que vas a usar complete la fermentación y se atempere reposando dos horas más a temperatura ambiente.
5.- Coge una hoja de papel de hornear y espolvorea levemente con harina para evitar que se pegue la masa. Pon esta encima y extiéndela un poco con las manos para darle forma de círculo. Para evitar que se te pegue a las manos, espolvorea también con harina la superficie.  Cuando tengas el círculo hecho, extiende la masa, manteniendo esa forma, con un rodillo. No hace falta que la estrujes al máximo ni que la dejes fina como el papel. Con tres o cuatro milímetros sirve.
6.- Cubre la masa, ya extendida, con un paño limpio y deja fermentar 30 ó 40 minutos. Esto permitirá que gane algo de volumen y no quede dura. Transcurrido ese tiempo ponle encima los ingredientes que consideres.
7.-Con el horno precalentado a 250 grados (precalienta al menos media hora) y la plancha Celsius, si la tienes, en la segunda altura contando desde abajo, lleva la pizza, con hoja de papel de hornear incluida, hasta la plancha ayudándote con la pala, la tapa de madera o lo que tengas a mano.
8.- Deja la pizza horneando a esa temperatura entre 12 y 14 minutos. Cuanto más tiempo la dejes, más crujiente, pero recuerda que tampoco se trata de que saques del horno una tabla…

Consejo: Con el paso de los días en la nevera la masa se hará más elástica y fácil de amasar. Puedes amasar el lunes y comerte la pizza el jueves sin problema. El momento óptimo es 48 horas después de amasarla.