Si la reflexión puede llevarnos al ovillo del que tejeremos nuestra vida, el cuento, el relato y la historia ficcionada abren nuestra imaginación y nos acercan –en un vuelo mágico–, a donde ninguna reflexión nos llevaría...
El monje y un nuevo hogar
El sueño de Brahma y el monje
En la mitología hindú el sueño de Brahma es un parpadeo del Universo y en ese parpadeo sucedió todo lo que os voy a contar. Brahma era la Existencia y existía él solo durante la Eternidad. Pero en su infinita soledad se aburría tanto que un día creó a Maya (La ilusión) con la única intención de divertirse. Y Maya le dijo:
—Ya que me has creado por que estabas aburrido te propongo que juguemos!
—Muy bien y... ¿a que quieres que jueguemos? —le dijo Brahma. Entonces Maya, que era mujer, le propuso el juego más maravilloso que podía imaginar. Él tenia que hacer todo lo que ella le dijera. Y Brahma, sorprendido primero, accedió enseguida al ver la carita de expectación que ella ponia... Lo primero que Maya pidió fue que creara el sol, las estrellas, la luna, los planetas y la tierra con sus montañas, valles, rios y mares. Después le pidió que los llenara de vida, y finalmente le pidió que creara al ser humano para que alguien pudiera apreciar la belleza de su creación.
Brahma, encantado con tener algo que hacer, cumplió con sus deseos y la Creación fue hecha. Al acabar le preguntó a Maya:
— Ahora ya hice todo lo que pedias... ¿pero cuando empezaremos a jugar? —y Maya, que no se cortaba un pelo, resueltamente le dijo:
—Empezaremos ahora mismo, pero primero tienes que cerrar los ojos... —entonces cogió a Brahma y lo cortó en millones y millones de pedacitos, puso un trocito en el interior de cada ser humano y le dijo:
—Ahora empieza de verdad el juego, voy a hacer que olvides quien eres y asi tendrás que encontrarte a ti mismo pedacito a pedacito!
Para ello Maya creó el Sueño y, todavía hoy, Brahma sigue dormido y en el Sueño intenta recordar quién es. Brahma está en nuestro interior y solo la Ilusión (Maya) impide que recordemos que somos…
Mientras tanto, y desde muchisimo antes de que todos nosotros nacieramos, Maya siguió engañando a los trocitos de Brahma como parte del juego. Los hombres, en consecuencia, crecieron engañados por ella y creyeron —por que tenian un nombre—, que eran diferentes los unos de los otros. También creyeron que podian ser felices. De hecho lo que más deseaban era ser felices, pero siempre eran desgraciados y no conseguian sus anhelos. Cuando eran niños todavía eran alegres pero a medida que el tiempo los recorria, se hacian torpes, viejos, enfermos y desgraciados. Cuando finalmente morian, como no sabian hacer otra cosa, volvian a resurgir con sus mismos problemas pero en otros niños que nacian... y a los que ponian otros nombres para que pensaran que eran diferentes de los demás... ya que, a causa de Maya, no podian recordar donde estaban... y asi repetian las mismas cosas vida tras vida.
Hasta que un buen día, hace muchos años, a un pueblito que se llamaba Gaya, llegó un monje y se sentó bajo la sombra de una higuera a descansar. En aquel momento pasó una pastora de cabras que viendo al monje se apiadó de él y le fue a buscar un cuenco de arroz. El monje agradeció el gesto, comió y habiendo comido se dispuso a meditar. Llegó la noche y no se movió. Asi estuvo muchos dias solo comiendo una vez al dia el cuenco de arroz que los vecinos le traian. Finalmente un dia se levantó pues habia comprendido cual era la tragedia de los hombres y se dispuso a combatirla. Primero viajó a una ciudad más grande que se llamaba Vanarasi (Benares) y alli, en un lugar que llamaban el Parque de los Ciervos, pronunció sus primeras advertencias a los que se congregaron para oirle. A partir de ese momento, durante 40 años, peregrinó de ciudad en ciudad mostrando a los hombres cual era la raiz de su sufrimiento: el olvido. Pero la cura de su sufrimiento solo podia suceder si despertaba algo que dormia en ellos, algo que estaba en la parte más escondida de su cuerpo, alli donde habitaba el pedacito de Brahma que un día depositó Maya en los hombres. Pronto se dio cuenta de lo dificil de la empresa y dedicó mucho tiempo a pensar como podria ayudar a sus semejantes. Finalmente encontró el metodo que se podia seguir y cuando murió, sus seguidores llamaron Dharma al relato que él habia mostrado.
Este camino, que no era fácil ni llano, debia de ser una experiencia individual, una indagación propia como el monje dejaba entrever en sus advertencias. Poco antes de morir se negó a dejar sustitutos o herederos de su labor. Sus últimas palabras fueron “recordad que lo compuesto, se descompone y desaparece”. Algunos dicen que sus palabras exactas no fueron estas, sino otras en las que dejó constancia de la necesidad de no creer en nada que pudiera ser descompuesto, en clara referencia a que solo convenia indagar por si mismo la forma de llegar al principio del camino.
Pues el monje habia explicado que el camino no empezaba en cualquier sitio ni en cualquier momento sino en un lugar concreto al que primero se tenia que llegar; por suerte no era un sitio muy lejano... era un lugar en nuestra comprensión, en donde se podia dejar de ser quien eramos.
Para empezar a andar por ese camino se tenia que renunciar primero a ser lo que siempre habiamos sido, y no todos lo entendieron ni aceptaron, pero los que lo hicieron empezaron a caminar por una senda que los llevaria a dejar de ser para volver a estar en algo más grande, que era Brahma despierto ya en ellos.
Los que dejaron de ser para simplemente estar, compartieron la luz de Brahma y no volvieron a repetir el viaje del eterno retorno, por que ya no eran, solo estaban.
Unos 2.500 años más tarde el monje volveria para explicar que el concepto del sueño y la luz de Brahma tenian una nueva definición… pero eso es otra historia.
A menudo me pregunto si la vaguedad que ponemos en la distinción entre el ser y el estar no es el velo que oculta (para muchos, afortunadamente) nuestra tragedia personal.
¿No será que nos pasamos la vida creyendo que somos cuando en realidad simplemente estamos en algo o formamos parte de una entidad, un alguien que no podemos comprender?
Si así fuera, o sea que no somos sino que estamos en, seria lógico pensar que la conciencia estuviera ligada al estado y no al ser, o sea seriamos conscientes de estar en y no conscientes de ser en sí mismos, como realmente ocurre. Ese es el problema del que el monje quiso advertirnos. Hemos olvidado. Y nuestra percepción sensual y empirica nos devuelve una realidad en la que somos, vivimos y morimos convencidos de nuestra ilusoria individualidad.
Pero si aceptáramos que podemos engañarnos (sin saberlo) tendríamos que admitir que a lo mejor vivimos en una ficción creada por el espejismo de ser en sí mismo, cuando en realidad simplemente habitaríamos en una parte de un ser del que siempre hemos formado parte.
La catástrofe de Toba
El Mito del Androgino segun Aristofanes
Asi pues la figura de cada individuo de la raza humana era por completo esférica con la espalda y los costados en forma de círculo; tenía cuatro brazos e igual número de piernas que de brazos, y dos rostros, sobre un cuello circular iguales en todo; y una cabeza, una sola, sobre estos dos rostros, situados en direcciones opuestas, y también cuatro orejas, dos órganos sexuales y todo lo demás según puede uno imaginarse de acuerdo con lo descrito, hasta aquí. Caminaba, además erecto, como ahora, en cualquiera de las dos direcciones que quisiera; mas cada vez que se lanzaban a correr rápidamente, "del mismo modo que ahora los saltimbanquis dan volteretas haciendo girar sus piernas hasta alcanzar la posición vertical, avanzaban rápidamente dando vueltas, apoyándose en los ocho miembros que tenían entonces".
Eran tres los sexos y de tales características por la siguiente razón: "lo masculino era en un principio descendiente del sol, lo femenino de la tierra, y lo androgino (lo que participaba de ambos sexos) de la luna, porque también la luna participa de lo uno y de lo otro. Y precisamente eran todos ellos circulares, por ser semejantes a sus progenitores". Eran, pues, terribles por su fuerza y su vigor y "tentaron con arrogancia a los Dioses".
Luego viene una descripción (que ahorro al lector) sobre como después de tocar repetidamente los cojones a Zeus éste se acabó hartando y les mandó unos cuantos rayos para dividir en dos mitades a cada humano (de ahí viene aquello de que te parta un rayo). Así se explica que los humanos se pasen la vida buscando a su mitad complementaria (la cosa empalagosa esa de la media naranja). Claro que los que eran hombres al ser divididos en dos hombres ansían encontrar en otro hombre su complementariedad siendo así que "se explica la homoxesualidad varonil y lo mismo sirve de explicación para el afán lesbio cuando hablamos de las mujeres". Tan solo las mitades procedentes de los seres andróginos buscan la complementariedad en el sexo opuesto y "sirven al fin de la reproducción".
El Vigilante
Sentirás la soledad del camino y creerás que puedes compartirlo...
Mil veces caerás en el error, pero solo si fuerzas la mirada más allá de lo evidente aprenderás a discernir...
Y un día prepararás con humildad tu renuncia… no abandones la lucha antes, aunque sientas cansancio y veas la meta inasequible, porque solo el intento repetido, hace del alma del aspirante un Jedi verdadero.
La elección vuestra se hizo mucho antes de tu primer llanto…
Lo que te acecha también acecha al Vigilante...
No creas que puedes vencer, todavía no, has de saber esconder tus posibilidades para no echar a perder tu existencia.
No enfrentes a las emociones negativas, apartáte de ellas sin caer en su trampa... si duermes no sabrás cuando se acercan.
Tu cuerpo es tu casa, pero no eres tú, cuídalo por que te lo han
prestado, solo es un refugio temporal, el tiempo te enseñará a sufrirlo, algo necesario si algún dia has de abandonarlo...
Él te ayudara cuando llegue el momento por que aunque no lo veas está siempre arriba atento a cualquier acecho.
Me dirás. “Porque las ideas no son más que ideas, y una idea se puede cambiar.”
Te diré. El camino es largo...
No creas todo lo que piensas . Las ideas no nos hacen actuar, lo que actúa son los mecanismos no las ideas.
Puedes cambiar una idea y seguir haciendo lo mismo que hacías.
Me dirás. “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”
Te diré. El camino es largo…
No creas todo lo que sientas. Las emociones no nos hacen mejores por nobles que sean los sentimientos, lo que “hacemos” es obra tan solo de mecanismos, puedes cambiar un sentimiento y seguir haciendo lo mismo que hacías.
Solo el Vigilante puede destruir los mecanismos...
Tu, por ahora, solo los puedes observar…
Creer no es una facultad del raciocinio, ni del sentir, no se ve con los ojos del corazón ni se adopta con la decisión de la razón...
Creer es un sentido interno que cuelga del discernimiento, su capacidad mayor o menor se entrena, pero solo puede ser real cuando conectamos con las emociones superiores del Vigilante.
El velo de la realidad nos oculta para siempre al Vigilante, trascenderlo es la tarea del Jedi. Por eso el símbolo del guerrero es la espada, con la que rasgará una y otra vez la realidad
hasta llegar a Él.
El Vigilante no es inmune al mal.
Aunque sufra, siempre velará por ti desde la sombra en donde observa los pasos que la vida te hace dar... hasta que seas tu quien decida
No importa lo que tardes en llegar a ser un Jedi, Él siempre te esperará....
Sigue siempre tu propio camino, lucha aunque el brazo te duela, ama siempre sin reservarte, confía en ti por que Él está contigo, aunque a veces dudes...
Para Marta en su 30 cumpleaños
El Banquete de Platón
Agatón, Fedro, Pausanias y Erixímaco salen en 'Protágoras' entre los invitados de Calias a la reunión con los sofistas. Fedro por su parte es el interlocutor de Sócrates en el diálogo que lleva su nombre. Las relaciones entre ellos también se mencionan en los diferentes diálogos. Así por ejemplo en 'Fedro' se menciona la relación sentimental entre Fedro mismo y Erixímaco, y en 'Protágoras' la que existe entre Agatón y Pausanias.
Alcibíades era un personaje famoso en la vida griega. En el momento del relato estaba en la cúspide de su fama, debía andar por la treintena y su fama de guerrero, juerguista y estratega estaba bien establecida. Se le menciona en 'Protágoras', en 'Gorgias' y por supuesto en 'Alcibíades'. En todos ellos figura por su relación personal con Sócrates influyendo dicha relación, así como su amistad con Critias, en la condena popular que llevó a Sócrates a la muerte.
La figura de Aristófanes queda al margen del círculo de amigos de Sócrates y de las relaciones homosexuales propias de 'la pederastia' (institución griega ligada a la educación noble). Por otro lado Aristófanes como autor de teatro cómico parodió a Sócrates y criticó al afeminado Agatón en alguna de sus obras. Probablemente Platón incluyó a Aristófanes para tener un representante de la comedia, como Agatón lo es de la tragedia, de la misma manera que incluyó a Fedro como sofista y a Pausanias como orador o a Erixímaco, el medico, como representante de la moderación frente a Alcibíades como hombre de mundo, juerguista y guerrero.
ESTRUCTURA DEL DIÁLOGO.
1. Fedro. Inicia su discurso afirmando que la grandeza del dios Eros proviene de dos fuentes principalmente entre otras razones. En primer lugar por la antigüedad de su origen, ya que no tiene padres que lo engendren. Cita a Hesiodo, a Acusilao y a Parmenides como especialistas en las genealogías de los dioses del Olimpo y les hace decir que del Caos primero surgieron la Tierra y Eros, siendo a este ultimo al primero que concibió. En segundo lugar Fedro nos explica que además de ser el dios más antiguo es causa de los mayores bienes para los hombres. Pasando a relatar con ejemplos el porque de su afirmación. Empieza explicando que lo que debe servir de guía a los hombres que pretenden llevar una vida honesta es algo que ni los honores, ni la riqueza ni ninguna otra cosa puede inculcar tan bien como el amor. Comparando el vigor que la divinidad inspira en algunos héroes al que procura Eros al enamorado como algo nacido de si mismo. Así se entiende que el amante sea capaz de las mayores hazañas si esta bajo observación del amado y al mismo tiempo rehuya con vergüenza las actitudes cobardes si estas pudieran ser apreciadas por su amado. Hace referencia a las actitudes que se daban en aquella época entre los amantes homosexuales pero también admite que el amor puede mover a las mujeres a dar la vida por otro, poniendo el ejemplo de Alcestis dispuesta a morir por salvar a su esposo.
2. Pausanias. Este orador empieza por aclarar al anterior que se debe de diferenciar entre dos Eros y dar a cada cual lo que es suyo. Así argumenta que como no hay participación de Eros sin Afrodita y puesto que de esta si que todos sabemos que hay dos, es natural reconocer que deberán de existir dos clases de Eros también. De las dos Afroditas una es más antigua y sin madre, la hija de Urano, por lo que se llama Afrodita Urania y la otra, más joven, es hija de Zeus y Dione y la llamamos Afrodita Pandemo. De ahí que al Eros que combina con una u otra le llamemos Eros Uranio o Eros Pandemo según sea. A continuación Pausanias da una explicación para asignar a cada Eros un aspecto del amor. Dice que así como las acciones realizadas por si mismas no son ni bellas ni feas, sino que la acción según como se haga resulta ser de una forma u otra: si se hace bien y rectamente es bella, mientras que si no se hace rectamente es fea. De la misma manera sucede con el amor y concluye que solo el Eros que impulsa a amar bellamente es digno de ser alabado. Después de esta afirmación ha de diferenciar cual de los dos Eros es el digno y lo hace sacando la conclusión a partir de su origen. Si Afrodita Urania no tiene madre y solo procede de varón y si esta es más antigua y por tanto libre de la desmesura de la juventud, será esta la que impulsando al Eros, en este caso el Eros Uranio, inspire el amor hacia lo masculino y hacia lo que es mas fuerte y tiene más entendimiento. Frente a este Eros Uranio refinado estaría el Eros Pandemo que es el impulsor de las relaciones amorosas vulgares que se dan al azar y es el amor con el que aman los hombres y mujeres ordinarios. Sigue Pausanias con explicaciones de las formas de amar en diferentes lugares: Atenas, Lacedemonia, Elide, Beocia y Jonia, para acabar justificando con sus razonamientos que la mejor forma de amor bello es la que se practica entre los atenienses enmarcados en la pederastia siempre que se atengan a las normas del amor a la sabiduría y búsqueda de la virtud como impulsores de la concesión de los favores homosexuales.
3. Erixímaco. El médico toma el turno a Aristófanes a causa de un ataque de hipo que este sufre. Empieza explicando que el discurso de Pausanias es incompleto ya que aun admitiendo con aquel que hay dos clases de Eros no se han de limitar sus efectos a los bellos muchachos o al amor vulgar entre hombres y mujeres ordinarios sino que se extiende y afecta a todo lo que en la naturaleza existe. Describe la salud como el equilibrio entre los aspectos complementarios y se extiende a los efectos de ambos Eros, 'el morboso' o desmedido y 'el bello' o con mesura, en la medicina, la música, la agricultura y en todos los ordenes de la vida. Es un discurso que se aparta de la línea 'mítica' que hasta ahora habían seguido los otros invitados e intenta introducirnos en las apreciaciones científicas que se podían hacer en la época.
4. Aristófanes. Su discurso tiene como fin exaltar a Eros como el mejor de los dioses ya que nos impulsa a buscar nuestra mitad complementaria, sea esta masculina o femenina según nuestro sexo original antes de que los dioses nos dividieran en dos mitades. El discurso de Aristófanes sirve para que Platón desarrolle el mito del Andrógino. Según este tres eran los sexos humanos originales: masculino, femenino y andrógino. Los hombres tenían cuatro brazos, cuatro piernas y dos cuerpos con dos caras una por cada lado. Podían andar hacia delante o hacia atrás y cuando corrían lo hacían rodando sobre sus ocho extremidades como los saltimbanquis circenses. Tenían una fuerza extraordinaria y con el tiempo llegaron a desafiar a los dioses así que Zeus, incomodo con ellos, decidió debilitarlos y dividirlos por la mitad. Los que eran del genero masculino resultaron en dos mitades masculinas y lo mismo los del genero femenino. Pero los que eran andróginos, o sea mitad hombre y mitad mujer, resultaron quedar en una pareja. Desde ese momento el impulso hacia el sexo complementario decidió las tendencias de cada uno.
5. Agatón. En su discurso empieza por remarcar que los que le han precedido han hablado sobre los beneficios que Eros aporta a los hombres pero nadie ha hablado de las cualidades de Eros. Dos aspectos son los que desarrolla, por un lado afirma y demuestra con las explicaciones que Eros es el más bello y el mejor de los Dioses. El más bello por que es el mas joven, y no el más viejo como defendía Fedro, y también el más delicado y grácil. El mejor por que su virtud es debida a ser el más justo, el que tiene más templanza y el que es poseedor de mas valentía y sabiduría. Concluye su discurso afirmando que quien posee tales características es luego causa para los demás de otras cosas semejantes.
6. Sócrates. No inicia directamente su propio discurso sino que primero rebate por completo lo dicho por Agatón. Para hacerlo usa hábilmente la técnica de las preguntas y consigue que con las respuestas el propio Agatón acabe reconociendo que la verdad es diferente a los deseos que expuso con su discurso. Así acabará admitiendo con Sócrates que Eros busca la belleza por que no es bello y, en no siendo bello tampoco es bueno, por lo que ansia la virtud también por carecer de ella. La intima afinidad entre lo bueno y lo bello es un principio fundamental en la ética socrática y en general bastante difundido entre los filósofos griegos. Pero el verdadero discurso de Sócrates empieza con el relato de lo que le explicó Diotima de Mantinea, figura a la que recurre Platón para dar pie a la parte central del diálogo. La conversación con Diotima enlaza con la forma en que Sócrates acaba de rebatir a Agatón. La de Mantinea explica que no forzosamente la ausencia de belleza es fealdad ni la ausencia de sabiduría es ignorancia. Entre esos extremos hay gradaciones. Así el recto juicio o el opinar rectamente sin poder dar razón de ello es un estado intermedio entre el conocimiento y la ignorancia. Sigue Diotima preguntando y forzando respuestas de Sócrates que le conducirán a la afirmación de que Eros no es uno de los dioses sino un daimon (daimon es una naturaleza intermedia entre los hombres y los dioses)que no es inmortal pero tampoco es mortal. Explica el nacimiento de Eros, hijo de Penia y de Poro, concebido por Penia, la pobreza o falta de recursos, en un momento de embriaguez de Poro el hijo de Metis que encarna el Recurso. Así da pie a explicar las cualidades que tiene y no tiene Eros, en función de las dotes que le transmiten sus progenitores. La argumentación lleva a Diotima a explicar que solo los que saben que carecen de algo son amantes de lo que les falta. Así los dioses no aman la sabiduría por que ya la poseen y los ignorantes al no saber que les falta sabiduría no la aman pues no se saben faltos de ella. Entonces, - pregunta Sócrates a Diotima - ¿quiénes son los que aman la sabiduría, si no son ni los sabios ni los ignorante? Diotima contundente explica que son los que están a medio camino entre ambos extremos, como Eros que a causa de su nacimiento se halla a medio camino entre lo que procede de un padre sabio y fértil en recursos y una madre ignorante y carente de recursos. Mediante el sistema de diálogos Diotima conduce a Sócrates por una escalera de razonamientos que acabará en un discurso al estilo de los sofistas. En el punto culminante del diálogo Diotima hace un resumen y dice en que consiste el amor: es el deseo de poseer el bien para siempre. De esta afirmación se desprenderán las consecuencias del diálogo y se desgranaran las cosas necesarias que deben de perseguirse. Así es como Diotima desvela que tras ese deseo de conseguir el bien y retenerlo para siempre se esconde la necesidad de procrear en la belleza, tanto según el cuerpo como según el alma. Así pues el amor no es simplemente amor de lo bello sino amor de la generación y de la procreación de lo bello. Pues si el amor es desear el bien para siempre, es forzoso aceptar que el amor sea también amor de la inmortalidad. Los fecundos de cuerpo tenderán a la generación de hijos de la carne que los trasciendan y buscaran el amor en la mujer bella. Los fecundos de espíritu, también llamados en el diálogo creadores, buscaran engendrar hijos del espíritu, educandos o alumnos, a los que transmitir sus virtudes en un deseo de generar obras inmortales y lo harán siguiendo un camino de progreso que Diotima explica paso por paso y que va desde la belleza particular de un cuerpo joven hasta la belleza absoluta desligada de lo físico y de la que emanan todas las bellezas particulares. Belleza absoluta que se convierte en el objetivo final del perfecto amante. Sócrates para acabar su discurso les hace entender que es Eros el mejor colaborador del hombre en estos afanes ya que se precisa del poder y valentía de este para recorrer el camino hacia el bien y la belleza que nos aproxima a la inmortalidad de los dioses.
IV. La llegada de Alcibíades y su improvisado discurso final. Alcibíades aparece algo borracho al final del banquete con un grupo de juerguistas y se acomoda entre Agatón y Sócrates lo que da lugar a un discurso sobre las relaciones entre amantes y amados. Para ello usa un relato de su propia experiencia amorosa con Sócrates.
I. El amor. En este Diálogo Platón expone su teoría del amor. Usa las distintas visiones de Eros que aportan los invitados para culminar con la explicación de la suya. Junto a los discursos, razonados y encadenados por los diálogos, también usa la experiencia personal al acabar el relato con el discurso de Alcibíades.
Si Afrodita patrocina la unión sexual, la fusión de los cuerpos y la sensualidad entre los amantes, Eros produce un enamoramiento que, en la visión Platónica, anhelará engendrar en la belleza. Pero Eros y Afrodita pueden ser momentos distintos del mismo proceso o pueden estar disociados cuando se aspira a un amor sublimado. El desahogo sexual acaba a menudo con el anhelo inicial del Eros y por el contrario la sublimación del deseo puede convertir el anhelo erótico en un impulso hacia lo infinito, hacia la inmortalidad o hacia la trascendencia del espíritu.
II. La homosexualidad. Platón recoge de su entorno histórico el tema del amor homosexual y al desarrollar su teoría amorosa parece buscar las bases que permitan más que entender esta conducta justificarla y trascenderla. En el momento de escribir El Banquete y Fedón, ambos diálogos muy cercanos en el tiempo, la pederastia, institución griega ligada a la educación de los hijos de los nobles atenienses, tiene más pasado que futuro. Pero no será hasta que escriba las Leyes, en su vejez, cuando repudie abiertamente la pederastia lisa y llanamente como contraria a la naturaleza humana. Tampoco se ha de olvidar que Sócrates, maestro de Platón, fue condenado a muerte por un tribunal popular que lo acuso de corromper a los jóvenes. En el Banquete Platón ofrece una visión de Sócrates que lo acerca al ideal del amante erótico. Quizás aproveche el tributo a su maestro para iniciar el desarrollo de su visión del eros y del amor que no acabará de completar hasta la madurez cuando diez años más tarde escriba Fedro.
MI REFLEXION FINAL
Es preciso tener presente este menosprecio por la procreación para comprender la indiferencia absoluta con la que se trata la cuestión de la relación entre los sexos y la relación con los hijos en La República. Las tesis del Banquete se hacen patentes en todos los lados donde el alma se defiende del cuerpo, donde el cuerpo se defiende del alma. En cualquier parte, tanto en filosofía como en el erotismo, uno se separa del otro y en esta división se fuerzan las consecuencias para el hombre o mujer individual, ya que tras la filosofía hemos de ver las consecuencias sociales y políticas así como tras esa visión del eros hemos de ver el uso práctico de las relaciones amorosas entre los seres humanos de cada día.
El vinagre y la grappa, o el sueño del orégano
Aquella noche no durmieron ni el orégano, ni la mayonesa, ni la crema de leche, ni la manteca, tampoco la leche y el vino que últimamente estaban cada uno muy en lo suyo.
No se sabe exactamente quién empezó. Unos dicen que fue la grappa fastidiada porque se le estaban acabando las existencias y vio que el vinagre estaba casi por estrenar. Como era más alta, le miró de arriba a abajo, torciendo provocativamente su cuello de cigüeña, y sin sacarse las gafas le dijo al vinagre que le apestaban las axilas. El vinagre que no por ser de Modena era más suave, tenia puestas unas pilas nuevas hacia poco y se revolvió en su botellín con tal furia que una nube de posos le cegó por por momentos: miraquien habla, tu que hiedes encuantoabres la boca...
Y ya estuvo. Volaron los improperios en direcciones ambas y viceversas. Se sacaron el brillo y los trapos todo lo que supieron. Total para poca cosa más que para un baile. En uno de los descansos, cuando parecía que amainaba la tormenta, la crema de leche quiso ligar la cosa como quien liga una salsa y empezó su ronroneo redentor. Ya se sabe que para que la cosa ligue hacen falta muchas vueltas y revueltas del almirez: al final es probable que la salsa se acabe cortando pero en esta ocasión no llegó a corte, fue un simple navajazo. Tu calla le espeto la grappa que no te ha dado nadie vela en este entierro. Eso! –siguió el vinagre– calla, que tan mosquita muerte que pareces y en el fondo venderias a tu madre para tener un programa en la Ser como la Encarna. La mayonesa, alarmada por el cariz que tomaban los hechos, sacó la dentadura del pote y se fue derecha al vinagre. Adoptando un tono conciliador le dijo por lo bajini: tranquila mujer tranquila que a esta – refiriéndose a la grappa – solo es cuestión de echarla un poco de azúcar… Pero si le vas a dar de comer y te muerde la mano, un bozal y no azúcar es lo que habría que darle !!! dijo indignado el vinagre.
Basura, eso es lo que sois, una basura napolitana (...prego!) se oyó que respondía la grappa con aire de nazi suficiente y siguió: a mi ya me han destilado y soy Pura, pero... a ti, a ti ni se te bebería el más asqueroso violador negro de Soweto. A la mayonesa –todavía fuera del pote–, le entró una mosca en la boca que se había olvidado cerrar. A la crema de leche le entraron Richard Attenborougnianas ganas de gritar ¡Libertad! cuando oyó las referencias a Soweto…en esos afanes se empeñaba cuando empezó a salirse del botellín y a derramarse encima de la manteca quien al notarse humedecida empezó a vociferar: he roto aguas! he roto aguas!
Tal desmadre contemplaba el orégano en su bote, que decidió no salir ni para ver el tiempo que hacia. Fue así como empezó a soñar. Y soñó que la grappa era seca y altiva, de mucho cuerpo y no menos fuerza en el carácter, gracias a sus cuarenta grados de alcohol. Entendió el motivo de sus vanidades y soñó que mezclada con dulces frutas de Lombardia se volvía audaz y exuberante hasta perder la Importancia. Soñó también que el vinagre era oscuro y de complicados caminos recorridos por mil aromas. Vio como el vinagre –extraviado en sí mismo–, atacaba ácidamente lo más cercano sin evitarlo. Entendió su torturado Destino y soñó que finalmente un recipiente artesano de cristal finísimo le contendría de su propio acido. Y soñó que al final: ni el vinagre era tan ácido ni la grappa tan seca, que tan solo les faltaba, como a todos, su Contrapunto.
Así fue como llegó la mañana, despertando al orégano de sus sueños y poniendo en su sitio al vinagre y a la grappa.
















