La historia de Maria Morera



Érase una vez un árbol que se llamaba María, era de la familia de las moreras, por eso en el vivero donde nació la bautizaron como María Morera.  Vivió sin grandes preocupaciones durante 13 años entre sus hermanas alineadas ordenadamente en el vivero.  Su vida era de placer, nadie la molestaba y se alimentaba de una rica tierra fertilizada así como de un regadío constante.  Creció bastante y se hizo guapa.

Un buen día, alguien la compró y los trabajadores del vivero se la llevaron, con un buen cepellón de tierra que albergaba sus raíces, a Vilanova i la Geltrú.

Cuando llegamos a nuestra nueva casa María Morera ya vivía en ella desde hacia 12 años, así que en aquel momento tenia unos 25 años, o sea que era una adolescente para las edades de los arboles.

Al principio mi relación con ella fue buena, me gustaba la sombra que daba y el conjunto del fondo del patio era armónico con su majestuosa presencia. Pero no todos pensábamos lo mismo. Desde bien pronto Anna se enemistó con ella.  Era una pena pero María ensuciaba el jardín, bueno el patio, con su caída de hojas bianual, también cobijaba varios tipos de aves, palomas, lechuzas y pajaritos menores, lo que proporcionaba estiércol a las plantas que vivían a su sombra.  Desgraciadamente para Maria también se ensuciaba la vieja mesa de mármol que trajimos de Tartera, las sillas de teca, el suelo circundante y sobre todo la sombrilla de la piscina… La guerra empezó soterradamente y en el alma de Anna nació pronto la idea del asesinato.

Durante unos años mi resistencia a favor de María usó todo tipo de argumentos, que si daba sombra, que si daba más privacidad al jardín, que si evitaba las miradas de los vecinos sobre la piscina… que si era una pena matar al vegetal… la cosa fue aguantando con diversos ataques podadores que la fueron esquilmando, y reduciendo, hasta que este verano sucedió lo inesperado.  María Morera enfermó de un hongo que volvió blanquecinas las hojas y llenó de esporas el jardín y la superficie de la piscina…

Un último intento de pacto fracasó. De acuerdo con el jardinero, le prometí a Anna que fumigando con un fungicida el problema se resolvería… hubo una tregua aparente mientras no decidíamos (el jardinero, María y yo) si mi promesa había hecho efecto en el ánimo de Anna….

Pero un sábado aciago, pocos días después, vi a Anna encaramada en la escalera de mano mediana, podando a saco las ramas a las que alcanzaba… me sumí en mis meditaciones y volví a entrar en mi taller.  Poco después oí un alboroto seguido de grandes lamentos y casi llantos.  Salí corriendo, pensando que algo había atacado a Anna, una serpiente, un gato asilvestrado o una ave rapaz. Nada más lejos…   Me encontré a Anna maldiciendo a María y a su p… madre.  Se había caído de la escalera contra el suelo y se había hecho un enorme moretón en su majestuosa cadera y parte de la nalga izquierda que tanto admiro.   Me lamenté por ello y mirando de reojo a Maria comprendí que el vegetal, en un último y desesperado guiño, se había defendido.  El episodio fue llamado “la Venganza de la Morera”, pero fue su sentencia de muerte.  Un último acto heroico, que como casi todos, fue inútil.

Dias después, desechando totalmente mi promesa, se firmó con el jardinero la sentencia.  Hoy el día del cumpleaños de Lea, cayó con honor, enferma y desesperada, bajo el corte de la motosierra.  Quizás en la otra vida nos perdone.  Eso espero.

20 sept 2017

La mancha



Jon se despertó enfurruñado… le daba pereza dejar la cama calentita y vestirse.  Nona, su abuela, le llamaba desde la cocina para que fuera a desayunar, pero él se tapaba la cabeza con la almohada…

– ya voy ya voy...  dijo escondiéndose entre las sábanas…
– venga Jon, que llegarás tarde… volvió a repetir Nona

Y es que la Nona era americana del sitio de los pieles rojas, de Iowa, hija de emigrantes italianos, por eso la abuela era la Nona y siempre llamaba a Joan por su nombre americano que Joan había aprendido a escribir sin la hache… así es como su nombre había quedado para familia y amigos… él era Jon.

Poco a poco fue bajando de la cama… primero puso un pie en el suelo…

– Uff!  que frio que hace… dijo protestando mientras buscaba sus zapatillas…
– Nonaaaa!  no encuentro las zapatillas!

Y la abuela se las llevaba como siempre por que muchas veces se las dejaba debajo de la mesa de la cocina mientras cenaba. Siempre que pasaba lo mismo la Nona hacia lo mismo…se las traía, y le daba un beso en la cabeza mientras decía:

– un día te dejarás también los pies dentro de las zapatillas y te irás a dormir sin pies…

Y Jon se reía por que ya sabía como acababa la historia… y la Nona seguía diciéndole:

– entonces por la mañana cuando te levantes me dirás:  Nona, Nona que no tengo pies !!! me los han robado mientras dormía !!!

La madre de Jon era comadrona y trabajaba en el Hospital de Vilanova.  Tenia el turno de noche hasta las nueve de la mañana por eso Jon vivía en casa de la Nona durante la semana y solo iba a casa de sus padres los viernes.  Jon quería tener un hermanito y su madre siempre le decía que eso se lo dijera a su padre… y su padre  –que se llamaba Elvis por que era americano de Iowa–, le decía que eso se lo dijera a su madre… y Jon se lo decía a los dos y entonces los dos reían mucho pero el hermanito nunca llegaba.

Quim, el papa de Silvia, ya estaba llamando a la puerta cuando Jon todavía no se había acabado el colacao.   Silvia era una compañera de su clase que vivía al lado de la Nona y su papá los llevaba en coche a la escuela cada día.  Con las prisas en acabarse el colacao le cayó un pequeño sorbo en la camisa…

– la hemos hecho buena….!!  –dijo la Nona mientras cogía un trapo para limpiársela…
– no, no pasa nada Nona puedo ir al cole con la mancha…. venga Nona déjame marchar que llegaremos tarde…

Y Jon salió con su mancha en la camisa para no llegar tarde al cole…

Aquella mañana Luisa, que era la señorita de Jon, tenía un dolor de cabeza de caballo….se había tomado una pastilla sin demasiado efecto.  Pero cuando llegó a la clase de los de segundo y vio a Jon con su mancha se olvidó por completo de su dolor de cabeza.

– A ver Joan Serrat ¿qué tienes en la camisa?  en medio del pecho…
– Es que… es que me he manchado con el colacao señorita…
– Y no te has cambiado de camisa?
– No… es que no tenia tiempo porque Quim ya me estaba esperando en la puerta…
– muy biennnn, muuuy biennnn, asi que iremos manchados todo el día, ¿no?
– Sssi... señorita...
– Muy biennnn! Entonces hoy haremos todos un dibujo de la mancha de Joan… Y ganará el dibujo que más nos haga reír… Ala, chicos poneos a dibujar la mancha de Joan…

Jon se puso colorado, le daba vergüenza que todos miraran su camisa manchada… Pensó que él no tenia la culpa de que la mancha hubiera decidido caerle encima justo cuando Quim llamaba a la puerta… el mundo era injusto con él y odiaba a todas las manchas.  No podía llorar porque pensarían que era un flojeras… pero las manchas ya se podían preparar por que les iba a declarar la guerra.  Cruzó los brazos sobre la mesa y escondió la cara para que nadie viera que estaba a punto de llorar…

Estaba así, cuando de pronto se fijó en la mancha de su camisa, era una mancha curiosa, parecía que tuviera ojos.  Se diría que aquellos ojos lo espiaban…  Si miraba a la mancha de golpe, la mancha hacia ver que no pasaba nada y no movía los ojos… pero si la miraba despacio, sin que la mancha lo notara, parecía que efectivamente la mancha tenia dos ojos que no paraban de mirar y chafardear todo. Esto no puede ser –pensó rápidamente Jon– las manchas normalmente no tienen ojos… pero está claro que aquella podía ser una mancha especial… a lo peor también tenia boca y hablaba.  Decidió hablarle para ver que pasaba…

– eh tú! mancha! ¿qué miras?
– ¿es a mí?  –le preguntó la mancha mirándole a los ojos–
– si, a ti mancha traidora que caes sin avisar!!!
– pues miro tu universo, tu mundo que es muy diferente del mundo del que yo vengo…
– ¿pero qué dices? si tú no vienes de ningún lado… las manchas no viajan que yo sepa.
– ala! ¿tú no sabes nada sobre manchas verdad?  ya veo que tendré que explicarte muchas cosas… a ver, para empezar has de saber que las manchas antes de manchar somos parte de la cosa que mancha y no somos visibles… por ejemplo yo soy una mancha de la raza del cacao, es como si para ti fuera un niño africano, si fuera una mancha de kechup seria para ti como si fuera un niño indio piel-roja, y si fuera una mancha de leche seria como para ti un niño blanco europeo… ¿lo entiendes?
– vale, y si fueras una mancha de huevo serias como una niña china, como Liu que es adoptada y va a mi clase de segundo, ¿no? me parece que lo entiendo un poco… más o menos… pero… ¿por qué dices que eres invisible antes de manchar?  esto no lo entiendo.
– bueno es muy fácil, verás yo estaba dentro del colacao, pero como soy del mismo color no se me podía distinguir del resto… solo si salía del colacao podía vivir una vida propia  y ser independiente para hacer lo que me gusta más… ahora sobre tu camisa ya soy visible y puedo hablar. Nosotras nacemos cuando nos hacemos visibles… antes de nacer somos como los niños de tu mundo que están dentro de la barriga de sus mamás, que no se ven pero todos saben que están allí… ¿lo entiendes Joan?
– vale, vale, ahora si que me he perdido del todo…. a ver, si dices que naces cuando manchas mi ropa, como es que has aprendido a hablar tan deprisa… los bebés cuando nacen no saben hablar… mmm tardan mucho y en cambio tu has nacido solo hace un rato y ya hablas… me parece que me estás tomando el pelo…
– que no Joan, que nosotras somos diferentes… yo no sé que quiere decir esto del pelo que me has dicho, por que nosotras no tenemos pelo… pero de verdad que no te engaño… nacemos pero ya pensamos y hablamos desde mucho antes, y soñamos con lo que haremos cuando nazcamos y también hacemos planes… y muchas cosas que no entenderías…
– vale, vale –dijo Jon medio enfurruñado–  pero me has hecho quedar muy mal delante de toda la clase y esto no te lo perdono… te he declarado la guerra y te limpiaré asi que pueda…
– nooo! por favor no lo hagas Joan!  yo no puedo vivir sin tu camisa, quiero conocer más cosas de ti y quiero ser tu amiga… déjame que viva aquí contigo te prometo que no te molestaré… no me mates por favor!

Los ojitos de la mancha lloraban lágrimas de colacao que todavía ensuciaban más la camisa… la mancha se hizo un poco más grande y húmeda… y Jon sintió un poco de pena por que los ojos de la mancha se hacían pequeños y redondos cuando lloraba.

– vale, vale, no llores mancha que no te limpiaré… de momento… pero me has de decir porque quieres ser amiga mía

Los ojitos de la mancha dejaron de llorar y se hicieron más grandes y alargados, era su manera de sonreír.  La mancha se recompuso, hizo ejem ejem a su manera y volvió a la medida de siempre.  Jon se la miró y decidió darle una oportunidad…

– pues…pues porque no tengo a nadie para hablar… al único que conozco en este mundo eres tú i quiero saber todo lo que pasa a tu alrededor… por eso nos hemos de hacer amigos y querernos un poco… bueno yo ya te quiero porque gracias a ti he nacido.
– muy bien mancha, pero si hemos de ser amigos me has de decir que nombre quieres tener.
– me gustan los que te he oido aquí en la escuela cuando has llegado y les ibas diciendo hola… Yann, Lea, Tom, Marta, Raquel, Anna, Celia,… pero quizás lo que más me gustaría es llamarme Limpia… si, seria fantástico ser una mancha Limpia.  Por favor, por favor, me llamarás siempre Limpia verdad?
– de acuerdo si quieres ser Limpia lo haremos así… pero será difícil explicar a los demás que una mancha quiera ser Limpia, tu y yo sabemos que las manchas siempre son sucias… ¿no?
– hombre Joan, no es exactamente así…. las manchas son sucias para vosotros que no entendéis que nosotras vivimos al hacernos visibles… pero a nosotras no nos parece que, al hacernos presentes en vuestro mundo,  ensuciemos nada, digamos que lo que hacemos es cambiar el aspecto de la ropa, de las servilletas o de los manteles. Es como una especie de decoración!
– si Limpia, pero a las mamás y a las abuelas no les gusta nada vuestra “decoración” y se quejan siempre por que somos sucios y nos manchamos, y por culpa vuestra nos dan la paliza o nos castigan…
– ya ya, ya lo sé pero no siempre los grandes comprenden las cosas de los pequeños… a ti también te pasa que de vez en cuando el mundo no te parece justo, ¿no? pues esto es lo mismo…
– vale Limpia…. ¿esto quiere decir que nos ayudaremos delante de los grandes?
– si, si, siempre que pueda yo haré la forma decorativa más bonita que pueda… mira ahora mismo puedo ser una estrella de shérif… si tu quieres claro…
– vale, si, que chuli, si, si por favor Limpia hazte la forma de una estrella de shérif!!!

La mancha Limpia empezó a sudar, a alargar unos pequeños brazos y fue tomando la forma de una estrella de seis punta hasta que Jon parecía un shérif de verdad con la estrella en su camisa.

Jon pasó el resto del día feliz con su estrella y cuando volvió a casa Nona se dio cuenta de que regresaba muy contento…

– como ha ido la escuela Jon?  –le preguntó
– bien, muy bien… sabes… tengo una nueva amiga…
– ah si? y como se llama…
– se llama Limpia…
– ¿Limpia? es un nombre un poco raro… Limpia ¿que más?
– no, Limpia y nada más…
– ah… y ¿de dónde es?

Jon se quedó pensativo un momento antes de responder… no sabia que decir, pero improvisó pensando que como era una mancha de chocolate…

– pues… pues es africana!
– y cuantos años tiene?
– como yo… vamos juntos a clase
– ah! que bien, y os sentáis cerca?
– si, en la misma mesa…

La Nona se fue a sus cosas y Jon a su habitación a poner en orden su mochila y preparar los deberes… en su camisa lucia una mancha de colacao con forma de estrella … pero… pero la Nona no había dicho nada… Jon pensó que quizás no se había fijado, pero no… no podía ser porque la Nona siempre se fijaba en todo.  Volvió al pasillo a mirarse en el espejo… si, la mancha estaba allí.  Que extraño que la Nona no la vieras… volvió a su habitación y cerró la puerta.

– escucha Limpia, como es que Nona no te ha visto?
– pues por qué…. porque cuando me trasformo puedo ser invisible para los grandes… y como sabia que a tu Nona no le gusto, pues me he disimulado… ¿tu no disimulas nunca Joan?
– hombre si… a veces hago ver que no oigo… pero no es lo mismo
– para mi si es lo mismo, mi forma de disimular es hacerme del mismo color que la ropa… por eso no me ven…
– pues podías haberlo hecho antes de llegar a la escuela!  mira en que lío me has metido… toda la clase haciendo dibujos de mi mancha y burlándose… que vergüenza me has hecho pasar!
– lo siento Jon… si quieres disimulo siempre!
– no! no! que la estrella me gusta mucho… solo disimula cuando estemos en casa, asi no me calentaran la cabeza… a ver si la Nona se olvida de la mancha de la mañana.  Le diré que me la han limpiado en la escuela…

Después de cenar Jon fue a su habitación a prepararlo todo para el día siguiente… dejó su camisa con la mancha encima de la silla y como no tenia manchas que los grandes pudieran ver se quedó tranquilo.  Se puso el pijama y se metió en la cama…



– buenas noches Limpia, hasta mañana!
– buenas noches Joan y que descanses…


Jon no las tenia todas… se había acostado pronto para pensar un poco más en todo aquel asunto de las manchas… recordó que su madre, cuando era bastante pequeño, le había dicho que el nono John se había muerto de una mancha que le salió en el pulmón… y Jon no entendía por que tenían que salir manchas en el pulmón a nadie…  Bueno, Jon no sabia muy bien que era eso del pulmón por que con 7 años todavía no tenia muy claro lo del cuerpo humano… el sabia que tenia manos, pies, orejas… todo eso se veía y era fácil…. también tenia picha, bueno pene, –que sino los mayores se enfadaban–, y sabia que era muy divertido cogerlo con los dedos y hacer dibujos en la arena mientras hacia pipí… pero las otras cosas que teníamos dentro no sabia muy bien como eran… y cuando la mama se las explicaba él prefería ir a jugar…. pero desde entonces Jon tenia un poco de miedo a las manchas.  Ahora ya no le pasaba, pero cuando era más pequeño si alguien se manchaba el vestido él lloraba y nadie sabía por qué… pero es que cuando era más pequeño también pensaba que todos los que tenían manchas se podían morir como el nono John.  Todavía se acordaba de un día que la Nona se manchó con el café y fue corriendo a abrazarle las piernas pidiéndole que no se muriera… que si no se quedaría sin Nona y no podía ser… la Nona le tranquilizó y le volvió a explicar una vez más que las manchas eran manchas y se limpiaban y no pasaba nada… pero él no se quedó demasiado convencido…  Él sabia que la manchas eran “traidoras y que se debía de ir con mucho cuidado”, si, si, eso exactamente se lo había oido decir a su madre cuando murió el nono y no lo había olvidado…

De pronto se acordó de que una vez la Nona le había dicho que en la despensa tenían un producto para quitar las manchas y pensó que cuando la Nona ya estuviera en su habitación, esperaría un poco, y sin hacer ruido iría a buscar “aquel mata-manchas” para esconderlo debajo de su cama por si la mancha era traidora y venia por la noche a buscarlo…. Él era valiente… no tenia miedo al perro del vecino que siempre ladraba a todo el que pasaba por la calle y tampoco a Félix que era el niño más grande de su clase y que siempre buscaba excusas para pegarse con alguien… ya se había peleado una vez con él y no había llorado, aunque se había rendido por que el otro le tenia cogido por el cuello con el brazo y no le dejaba respirar demasiado… pero la señorita Luisa les había separado y habían hecho las paces y ya no le tenia miedo, bueno un poco si, pero casi no se le notaba…. pero esto de las manchas era una cosa rara y le tenia mosca.  ¿Cómo podía ser que una mancha se metiera en el pulmón?  Estas manchas eran de poco fiar…. así que mejor tener a mano el “mata-manchas“ para matarlas mientras eran pequeñas… por qué “si se hacían grandes… era mal asunto”, cómo decía su madre… y pensando en estas cosas Jon acabó durmiéndose.

Al día siguiente Jon se levantó en cuanto oyó a Nona que lo llamaba, lo primero que hizo fue ir a ver su camisa colgada en la silla, si, Limpia  estaba allí mirándolo como si no pasara nada…

– buenos días Limpia , ¿qué tal has pasado la noche?
– bien, gracias Jon, ha sido un poco aburrido estar aquí sin ver nada… ¿por qué apagas la luz por la noche?
– es que es lo que hacemos siempre para dormir… si hay luz entonces no me duermo.
– vaya, no sabia eso, entonces ¿siempre que duermes esta todo a oscuras?
– si… pero ¿porque lo quieres saber?
– bueno por nada… solo es curiosidad
– bueno voy a vestirme y tú recuerda que cuando estemos con Nona no has de salir de tu escondite, ¿vale?
– si, de acuerdo, no te preocupes

Jon fue a hacer su pipí de la mañana y se lavó los dientes, después volvió a su cuarto, pero recordó que tenia que coger el “mata-manchas” sin que Nona se diera cuenta y como ella no estaba por la cocina fue rápidamente a buscarlo.  Enseguida dió con el spray y se lo llevó a su habitación para esconderlo.  No le dijo nada a Limpia que lo miraba sin saber lo que hacia.  Al cabo de un rato oyó que Nona decía:

– Jon el desayuno ya está, ven de una vez y no te entretengas…
– voy enseguida Nona

Aquella vez todo fue bien en la cocina y Quim llamó a la puerta como cada día.  al subir al coche Silvia se fijó en su camisa y en la estrella de color chocolate que llevaba

– que xuli, todavía llevas la mancha de shérif!!!
– shhh –dijo Jon bajando la voz– si, si, pero no lo digas muy alto que los mayores no lo tienen que saber…
– ah! y porque? –dijo Silvia en un susurro–
– pues es un poco raro pero mi mancha me ha dicho que puede hacerse invisible para los mayores… no sé como lo hace pero cuando estoy en casa no la pueden ver.
– pues qué bien! así no te dicen que tienes que tener cuidado, a mi también me gustaría tener una mancha así…
– si, es chuli, pero no sé porque esta mancha habla y otras no… es algo muy raro
– pero… ¿habla de verdad?
– si, y se llama Limpia
– hola Limpia  –dijo Silvia acercando su cara a la mancha–
– hola Silvia –respondió la mancha–  ¿que tal tu vida?
– pues… pues bien, como siempre… ¿y cómo es que hablas?
– pues por que las manchas podemos hablar pero no siempre lo hacemos, solo cuando vemos que alguien nos puede comprender…
– ahhh…

El coche había llegado a la escuela y Quim les abrió la puerta.  El resto del día fue como siempre y Jon lució su estrella de Shérif que ya era la envidia de sus compañeros…. pero no se atrevió a decir a nadie más que la mancha era parlanchina y que tenia ojos que lo miraban todo… antes de llegar a su casa, en un susurro Silvia le dijo:

– luego le preguntas a Limpia como lo tengo que hacer para tener yo también una mancha con la que hablar…
– vale, se lo pregunto después.  Hasta mañana!

Después de cenar Jon se fue a su habitación, se puso el pijama y se sentó en la cama, tenia a su camisa entre las manos y miraba a Limpia

– oye Limpia , Silvia quiere tener también una mancha como tú, así podrías tener una amiga!…dime: ¿como se hace?
– pues es fácil, solo tiene que derramarse algo por encima… así se manchará… y luego solo tiene que hablar con ella como si le entendiera,  si lo hace de verdad, con el corazón, la mancha le hablará… dile que lo pruebe.
– está bien, está bien, se lo diré mañana…

Jon se metió en la cama y volvió a pensar en todo aquel lio, esta vez estaba más tranquilo por que tenia el “mata-manchas” a mano… no se fiaba demasiado de aquella mancha parlanchina, su madre le había advertido que las manchas eran traidoras y se tenia que ir con cuidado cuando aparecían en el pulmón… si ella lo decía era por algo, su madre era como un medico, trabajaba en el hospital y de esto debía de saber más que los demás… siguió pensando un rato y por fin se quedó dormido.


Limpia  no dormía, estaba en la camisa de Jon, agazapada en la oscuridad. Esta vez Jon había dejado la camisa encima de la cama, a los pies, así que era más fácil salir de la camisa y atravesar por las sabanas hasta llegar a Jon.  Estaba oscuro, pero Limpia podía ver en la oscuridad igual que los gatos, también tenia buen oido y se podía orientar escuchando la respiración acompasada de Jon. Poco a poco se fue deslizando, como una serpiente silenciosa, por las sabanas a las que iba manchando a su paso… tardó varias horas en salir de la camisa y otra tantas en acercarse finalmente a la boca de Jon… cuando llegó al embozo de la sabana ya le faltan poco, miró detrás suyo y vio el rastro de chocolate que había ido dejando… suerte que la camisa había quedado bastante cerca pues a medida que iba avanzando se iba quedando cada vez más chupada, si hubiera estado más lejos habría llegado tan débil que quizás no hubiera podido cumplir con su misión…

Jon se removió en la cama y se dio la vuelta, Limpia, sorprendida, se quedó muy quieta… al darse la vuelta Jon, su objetivo se había alejado, miró con fastidio cuanto chocolate le quedaba todavía y vio que tendría suficiente para llegar de nuevo al otro lado de la cama… siguió reptando por le embozo y poco a poco se fue aproximando… En aquel momento Jon soñaba con el perro del vecino, que era un tremendo Rottweiler, que no paraba de ladrar, así que sin querer se tapó la cabeza con la almohada…. Eso a Limpia  la dejó helada, si Jon se tapaba la cabeza ella no podría acercarse a su boca y entrar… estaba confundida, como podía ser tan tonto aquel humano… debía de hacer algo pues no le quedaba mucho tiempo y su rastro de chocolate se debilitaba, era como si estuviera perdiendo su sangre… siguió reptando hacia la cabeza de Jon pero tenia que entrar entre la sabana y la almohada lo que era más complicado… pero no detuvo su lento avance y reptó sinuosamente… ya estaba cerca.  Limpia  no tenia reloj pero calculaba que habrían pasado bastantes horas… empezó a preocuparse cuando vio que por las rendijas de la persiana el día empezaba a clarear… eso quería decir… de golpe oyó como Nona llamaba a Jon!  vaya -se dijo–, tendré que hacer un ultimo esfuerzo y desangrándose subió por la sabana hasta acercarse a dos dedos de los labios entreabiertos de Jon… lo tenia a su alcance, un poco más y lo conseguiría…

Jon oyó la llamada de Nona pero tenia mucho sueño, así que se dio la vuelta y puso la cara contra el colchón…

Limpia no se lo podía creer, aquel maldito le había vuelto a burlar, desesperada se introdujo en el pijama y empezó a reptar malignamente por el cuello de la prenda para acercarse a su objetivo, pero sus fuerzas la iban abandonando… su rastro de sangre era cada vez más tenue y su energía se acababa… a dos centímetros del borde del pijama su vitalidad la abandonó… había tardado demasiado, estaba seca… y muerta.


Jon al fin se despertó, encendió la luz y se frotó los ojos dos veces… no podía ser… y volvió a mirar su cama… un tenue reguero de chocolate iba desde su camisa, por las sábanas, hasta la cabecera, hasta su pijama y subía por él hasta el cuello…. se frotó los labios y miró horrorizado sus manos, no! no había llegado hasta su boca, menuda traidora…. ya lo decía su madre.  Rápidamente cogió el spray “mata-manchas” por si todavía vivía la maldita y rocío toda su cama, el pijama y la camisa…. ahora si que estaría bien muerta la muy traidora,  y eso que se había hecho pasar por una mosquita muerta, ya lo decía su madre, con las manchas se ha estar al tanto!

Recogió las sábanas y el pijama, también la camisa, y se las llevó al lavadero…. le diría a Nona que se había hecho pis en la cama y que lo había mojado todo… a ver si colaba… pero no le diría nunca a nadie que la mancha le había tomado el pelo… una traidora miserable eso es lo que era aquella mancha de cacaolat…

Se vistió y desayunó.  Cuando estuvo por fin en el coche de Quim, habló con su amiga en voz muy baja…

– sabes qué Silvia, las manchas son traidoras y malas, no te manches nunca, a mi Limpia  estuvo a punto de engañarme haciéndome creer que era una buena mancha… pero he descubierto que no hay buenas manchas… solo hay manchas que nos traicionan y hacen que los mayores nos riñan…













San Federico


Es una mañana de cualquier día, y, mientras la Moulinex SuperKristal borbota café americano, Federico se afeita atento a las noticias del magazine radiofónico de turno.
A la misma hora, en Ruanda o Haití, en Yemen o Sarajevo, un rostro sin nombre sufre la condición de su miseria ajeno al microondas que avisa a Federico del croissant a punto. Este drama, que parece no tener solución, no es nuevo en nuestra vida cotidiana. Miles de Federicos seguiremos engullendo nuestro café y croissant de cada día -danósle hoy- sin saber, ni poder, ni querer cambiar esa situación. Lo trágico de este micro-cosmos a escala, es la exactitud con que los hechos se repiten.  La circularidad del tiempo es la repetición de los horrores y maravillas por las que transita nuestra existencia. Una repetición que se produce a escalas, en fugas, sostenidos y cadencias. Una repetición a la que nos hacemos ciegos e indiferentes. La especie humana sigue, y seguirá, fiel a su destino, alimentando la cantera de actores, de Federicos, de locutores, de constructores de cafeteras, de pasteleros de producto congelado. Todos ellos tan necesarios como la danza del sol alrededor de la galaxia,  o como el baile-spin del electrón anónimo que ahora escapa del quantum para volver a la materia oscura de la que un expediente X dice que salió. Porque todo este despliegue de incomprensibles desarmonías "sólo pueden serlo en apariencia”, pensará —sin quererlo– Federico al acabar su afeitado habitual. Quizás en ese segundo mágico vea por un instante su verdadero rostro reflejado en el espejo de la humanidad, pero al momento siguiente, la Moulinex SuperKristal se quedará nuevamente sola, -borbotando automáticamente-, sin nadie que la necesite hasta el mañana después. Mientras esa apariencia dure, miles de Federicos nuestros de cada día seguirán las noticias de la mañana convencidos de que todo tiene explicación, por más que la evidencia muestre lo contrario. Y será solo fugazmente, como algunos Federicos iluminados tendrán atisbos de lo incognoscible y como, abrumados por las consecuencias de esa nueva realidad, preferirán regresar a los cantos de sirena familiares para seguir brillando inmóviles en el firmamento humano. Federico fugaz, mejor esto que nada: se dirán mientras sorben el siguiente buche de café americano... Aquella mañana de cualquier día, atisbaremos nuestra imagen prisionera del hábito. Acertaremos a señalar el blanco incapaces de atinar en él con el entrecejo forzado, y reconfortaremos nuestro ánimo pensando, sintiendo también, que nos hallamos un paso más cerca del final de la ceguera. Miles de Federicos cada 18 de julio celebran su santo y por unas horas, como todos nosotros, aplazan los problemas de los que no podemos escapar, los sutiles lazos que nos anudan a la noria de la vida. Ese es el drama que ocupa, sin que lo queramos ver, el background desenfocado de nuestra existencia.

El refrito de ajos... y su historia


No se porqué ni recuerdo cuándo pero un día me desperté soñando que se me quemaba el refrito...  salté de la cama desesperado y fui corriendo a la cocina mientras pensaba que es lo que iba a hacer a cambio del refrito inservible... pues los invitados estaban a punto de llegar.   De pronto, a la puerta de la cocina, desperté de verdad.  Era una pesadilla.

Aquella madrugada ya no me volví a dormir y, mientras me tomaba el café largo americano frente a la tablet, me entró la curiosidad del porque razón habría soñado con el refrito.   Después de cavilarlo recordé que no hacía mucho había estado leyendo recetas al azar en “La Cuchara de Plata” (Il cucchiaio d’argento: biblia donde las haya de la cocina italiana, o sea mediterránea) y me llamó la atención una salsa rusa de ajo que allí se describía como la preferida por el Zar Nicolas II.  Me pregunté si podía tener relación el sueño de refrito de ajo con lo que leí hacía unos días.

A todas estas ya estaba intrigado por el refrito y sus orígenes... así que empecé a investigar.

Lo primero que me llamó la atención es que Wikipedia define al refrito de ajos como una salsa mediterránea.  Mi culturilla culinaria me daba en la nariz que eso no cuadraba.  Busqué en La Cuchara de Plata alguna referencia al refrito de ajos y después de un buen rato no encontré ni rastro del refrito ni nada parecido... Me fui a buscar referencias en una de las biblias de la cocina catalana, el “Gran Llibre de la Cuina Catalana” de Josep Lladonosa y también en “La cuina de la meva mare” de Joan Roca... en ninguno de los dos había ninguna referencia al refrito, ni en forma de “refregit d’alls” ni en nada que se le parezca.  No me desanimé y repasé mi biblioteca culinaria en busca de más información.

Hace unos meses, antes del verano, Anna me regaló un ejemplar de la 20ª edición de “La Teca” de Ignasi Domenech, otra joya de la cocina catalana editada por vez primera en 1945, de un autor nacido en 1878 que recoge la gran tradición de la cocina catalana medieval y sobre todo la influencia de la cocina francesa del siglo XVIII sobre la base catalana preexistente.  Un libro muy interesante aunque desde el punto de vista de sus recetas este un tanto demodeé.

Buscando en la red una referencia que salía en “La Teca” me encontré con una documento de la Biblioteca Nacional de España muy interesante: “La cocina escrita” de Isabel Moyano.  El documento, un pdf, es extenso pero muy interesante y os haré un breve comentario sobre él.  Como bien sabéis (y si no tomad nota) la cocina europea moderna no nace en Paris ni en Roma.  La primera corte europea en donde la cocina tuvo una importancia crucial fue en la corte Imperial de Viena, justo en la época en que el Emperador Carlos I de España y V de Alemania reinaba en el Imperio.   Debido al continuo trasiego del Emperador que vivía a caballo de España y Austria, en continuos desplazamientos debido a las guerras de la Reforma, instaló una escuela de cocina en la corte madrileña y en la corte vienesa, cada cual con sus peculiaridades.  Durante el siglo XVI el desarrollo del arte culinario alcanzó su apogeo en España cuando en el reinado de Felipe II la cocina vienesa fue abandonada (al no heredar este monarca la parte Austro-Hungara del Imperio).
Las novedades de la conquista y colonización Americana hicieron del Imperio Español el más rico de Europa durante 100 años... después, en el siglo XVII, empezó la decadencia española y el florecimiento culinario tanto del Papado como de la corte Francesa.   

Pero qué lugar ocupa la cocina catalana?

Es muy interesante saber, por este documento de Isabel Moyano, que en el siglo XIV la cocina mejor documentada es la catalana. La gran expansión catalana por el Mediterráneo lleva el arte culinario a Italia y se forma una simbiosis de la que posteriormente será heredera la cocina española.  El libro culinario mejor documentado de la península está escrito en catalán en 1325 “El llibre de Sent Soví”,  hay dos ejemplares manuscritos, uno en la Universidad de Valencia y otro en la de Barcelona. En él se recogen las recetas tradicionales árabes, mozárabes y romanas y como evolucionaron en el ámbito de la corona de Aragon o sea en Catalunya, Valencia y Mallorca.   Este manuscrito no fue traducido al castellano y editado en Toledo hasta 1400, y de nuevo un escritor catalán en 1490, revoluciona la cocina española con su libro “Llibre de coch” se trata de Rupert de Nola, cocinero del rey Fernando de Nápoles, quien, con un claro sentido renacentista, explica la cocina catalana y su implantación en la refinada corte Napolitana dentro de la Corona de Aragón.
El desarrollo culinario de la cocina mediterránea en Catalunya es la base para mejorar y refinar la cocina castellana mucho más austera.  La influencia catalana en la cocina española de siglo XVI es fundamental.  Así entendemos como cuando Carlos I visita Barcelona en 1521 queda tan sorprendido por la cocina que allí se hace que la incorpora rápidamente a su corte y el primer maestro de cocineros que se llevará a la escuela madrileña de cocina será justamente un catalán:  Ventura Raspall.

Pues bien  ¿que pasó con el refrito?  Pues que no hay rastro ni en “El llibre de coch” ni en “El llibre de Sent Soví”... y estos documentos son cocina mediterránea en sus orígenes... asi que la entrada de wikipedia todavia me resultaba más sospechosa...

Un poco desanimado busqué más referencias.

El año pasado celebré mi santo con mis amigos Andorranos en la Borda Raubert en la vall de la Massana.  Entrañable comida que guardo en el recuerdo no solo por las delicias de la gastronomía de esta restaurante, regentado por la familia Troguet Ribes, sino por que me regalaron un libro excepcional que recoge el arte culinario de las Valls d’Andorra desde la Edad Media:  “Menges d’aqui”  de Josep Maria Troguet.

Asi que, por si acaso, miré en él a ver si daba con el refrito, y vaya sorpresa pues encontré la primera referencia a algo que puede ser el paleo sofrito o el predecesor del refrito... o algo asi.   En “Menges d’aqui” se hacen muchas referencias a técnicas culinarias propias de zonas en las que por el clima y por el aislamiento, en ciertas épocas del año la conservación de alimentos era importante.  También desarrolla bastante bien el aprovechamiento de materias que podrían empezar a caducar o tener sabores poco aceptables, como el pescado cuando lleva días en la fresquera... y hete aquí que aparece la mención del refrito de ajos como remedio para este ultimo caso.   Mi búsqueda me había llevado de una falsa entrada de wikipedia, en donde ponían el acento en ser un aspecto de la cocina mediterránea  hasta la cocina medieval Andorrana en donde el sentido del refrito de ajos era la conservación de ciertos alimentos en las zonas de montaña…




El palacio de Cocarroi

 


Hace muchos muchos años, allí donde ahora se levanta el palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, estaba el palacio de Cocarroi.  En él vivía el rey de Mallorca.  Se llamaba Pere el Volgut.  El rey era viudo, pues su mujer murió de fiebres pocos días después de nacer su hija. Dice la leyenda que su única  hija era una princesa muy guapa.  Un día apareció en la puerta del `palacio una gitana que solicitó ver al Rey. Al principio los guardias no la dejaron pasar, pero tanto insistió que al final el Rey accedió a verla.  La gitana —que era una mujer de ojos penetrantes y oscuros—  miró al Rey de arriba abajo valorando su noble porte, entonces le preguntó que qué era lo que más quería o deseaba de este mundo.  El Rey no lo pensó ni un instante y le respondió que lo que más deseaba era la felicidad de su hija, a lo cual la gitana asintió para si, y dijo en voz alta:

  — Eso suponía cuando solicité veros Majestad…   y sin esperar respuesta siguió diciendo:  

—Si me pagáis  una sola moneda de oro puedo deciros la buenaventura de vuestra hija... si así vuestra majestad lo desea… El Rey no se lo pensó dos veces e hizo llamar a Belinda, que así se llamaba su hija.  La gitana, después de guardarse la moneda de oro que un paje le dio,  cogió la mano de Belinda y leyó las líneas de su mano,  impaciente el Rey le preguntó que era lo que veía y la gitana con cara de pena le dijo:  

—Siento daros malas noticias majestad pero el destino dice que Belinda se casará con un noble desgraciado y sin virtud... a menos que su padre algo por ella… 

—Por Dios gitana decidme la verdad! 

—Esta es la verdad, pero como sabéis el destino tambien tiene una parte que se puede torcer si se sabe como hacerlo... para eso estamos las gitanas, las hadas y las brujas... Pere el Volgut sorprendido le preguntó que era lo que tenia que hacer para evitar tal desgracia… y la gitana secretamente le indicó lo que tenía que hacer.  


Días después el rey Pere convocó en la sala más grande de su palacio a todos los panaderos y pasteleros de Palma.  

—Os he reunido por que quiero salvar a mi hija de una desgracia y necesito vuestra ayuda.... —no les dijo que clase de desgracia y ellos por respeto tampoco le preguntaron.  Todos los reunidos murmuraron palabras de aprobación  y aceptaron lo que tuviera que decirles su soberano.  Pere el Volgut, una vez se hizo el silencio, les dio instrucciones para que prepararán cientos de pastissets rellenos de espinacas, pasas y piñones, pero la condición era que los tenían que preparar y cocer en las cocinas de su Palacio.  


El día señalado el Rey fue a la cocina y dentro del enorme caldero donde preparaban las espinacas echó un anillo de oro sin que nadie lo viera…  


Al día siguiente dictó un bando en el que explicaba que había escondido un anillo en uno de los centenares de pastissets que habían salido de su cocina.  Añadiendo que  aquel varón que encontrara el anillo desposaría a su bella hija.  Se repartieron los pastissets por todas las casas de la ciudad de Palma, tantos pastissets como varones mayores de edad había en cada casa.  


Finalmente fue el hijo de un herrero el que encontró el anillo y consiguió la mano de Belinda.  Se casaron y fueron muy felices pues el hijo del herrero era un hombre joven de gran corazón.  


Desde entonces a estos pastissets se les conoce con el nombre del palacio donde fueron creados.  Los Cocarrois les llaman, y se dice que quien come uno siempre acaba mirando en su interior para ver si encuentra una sorpresa.  


Años más tarde, Belinda tuvo un hijo al que pusieron de nombre Julio, por que nació en el mes del mismo nombre.  El rey anunció una gran fiesta para celebrarlo y prometió una gran recompensa al que trajera el regalo más original para su nieto.   


El día de la fiesta pasaron por palacio todos los ciudadanos de Palma, los nobles y los artesanos, los ricos y los menos afortunados...  y todos llevaron algún presente.  Pero ninguno era original como para merecer un premio... hasta que al caer el sol, cuando ya empezaba a oscurecer y casi todo el mundo se había marchado, llegó una gitana que pidió ver al rey diciendo que traía un regalo para su nieto.  Los guardias dudaron unos momentos pero como se trataba de una fiesta la dejaron pasar.  

—De nuevo por aquí gitana, bienvenida seas... —dijo el Rey al verla.  

—Vengo a traer un regalo para vuestro nieto majestad

—Adelante pues, muéstrame el regalo entonces...

—Es que es un regalo invisible y no lo podéis ver  —dijo la gitana bajando la cabeza

—Bien, bien entonces no sé si podré valorar su originalidad, no se si podré premiarla... pero porque no me explicas de que se trata...

—Se trata de una mantilla invisible que protegerá a vuestro nieto de cualquier enfermedad cuando se la ponga...mientras la deberá guardar en esta funda... —y mientras decía esto sacó de un bolsillo un pequeño saquito de tela de color verde.

—Me parece que lo que dices parece más un cuento que una cosa verdadera....mmmm ¿como puedo saber que lo que dices es cierto?

—Pues no podéis hasta que vuestro nieto esté en peligro por una enfermedad... solo podéis confiar en mi palabra...

—Mmmm no, no, no me voy a fiar de la palabra de una gitana, me pareces una charlatana que solo intenta venderme algo aprovechándose de que hoy estoy contento por el nacimiento de mi nieto.  Vete de aquí y no vuelvas si no quieres que mis guardias metan tus huesos en la cárcel. 

—Me iré Rey ingrato que no recuerdas como te ayudé en el pasado, pero si algún día vuestro nieto enferma entonces buscadme por que si lo curo con mi mantilla invisible os pediré algo a cambio si lo queréis salvar...   —y diciendo esto dio media vuelta y desapareció entre las mesas vacías de invitados pero todavía con los restos del banquete.


El premio quedó sin ganador, pues nadie había traído un regalo que el Rey juzgara original.  Belinda le dijo a su padre que repartiera el dinero del premio entre todos los ciudadanos de Palma pero al Rey, que era un poco tacaño, no le pareció  buena idea y devolvió las monedas de oro al cofre de su tesoro, encerrado en lo más profundo del castillo.  


Pasaron los años y Julio creció algo más de 4 palmos, así cuando tenia 5 años ya pudo montar en su pony y galopar por la plaza de torneos en donde se entrenaban los caballeros con sus armaduras.  Su padre, como era herrero,  le fabricó una pequeña armadura y una lanza que no tenia punta para que jugara a ser un caballero.    El chico aprendía rápido y cuando tuvo dieciocho años ya pudo participar en torneos de verdad contra rivales de carne y hueso.   


Durante muchos combates salió ganador y la fama de buen guerrero fue creciendo entre los que lo conocían.   Pero las cosas no siempre salen bien, y a veces se puede perder... como veréis.... 


Fue en un torneo de primavera,  cuando tuvo un accidente y cayó herido por las astillas de la lanza de su oponente, que se le habían clavado en la pierna.  Se recuperó de la caída del caballo pero cojeaba y tenia la pierna sangrando. Tuvo que ser llevado a la enfermería de palacio en donde  los médicos reales le curaron.  Despues de comprobar que no tenia rota la pierna, le sacaron las astillas que tenia clavadas profundamente en el muslo y le cosieron la piel. Vendaron con cuidado la pierna recomendando que no se moviera de la cama en 7 dias para ver si la herida sanaba bien o se infectaba.    


Julio era un mocetón fuerte pero algo movido, inquieto y alborotado así que los dos primeros dias hizo caso de los consejos y no se movió de la cama...  pero al tercer día ya no pudo más, estaba muy aburrido y se quiso levantar, los criados de palacio le advirtieron que no lo hiciera pero él los ignoró y fue a buscar a su amigo Pablo que era un mozo de las cuadras reales con el que jugaba a menudo a la petanca.  


—Como va esa pierna?  —le dijo Pablo en cuanto le vio

—Bien, mejor, ya no me duele, pero estoy cansado de estar en la cama estirado y quiero que juguemos a la petanca un rato

—Como quieras, voy a buscar las bochas y nos vemos en el patio


Se pasaron toda la tarde jugando a la petanca y cuando llegó la hora de cenar Julio se sentía tan cansado que se metió en la cama sin comer nada.   Al día siguiente se despertó  con una gran fiebre.   


—Hay Dios mío pero que has hecho Julio?  —decía su madre lamentándose mientras le ponía paños fríos en la frente.

—Solo fui a jugar a la petanca madre...

—Pero lo tenias prohibido por los médicos, debías de quedar en cama durante 7 días y solo habían pasado tres...    —respondió con cara seria su padre.

—No pensé que fuera malo estirar un poco las piernas

—Pues pensaste mal, hijo, ahora ya ves tienes fiebre y es posible que una infección... 

—Llamad a los médicos enseguida —dijo con cara preocupada su madre....


Llegaron los médicos, hicieron salir a los padres, lo examinaron y se reunieron en silencio.  Al cabo de una hora salieron de la habitación para hablar con los padres.


—La cosa es seria pues estamos todos de acuerdo en que se le ha infectado la herida y seguramente la infección ya esté en la misma sangre.... 

—Es un problema grave, mi señor....  —dijo el que parecia ser el jefe de aquellos médicos al padre de Julio

—Pero tendrá una solución ¿no?  

—Tenemos que esperar, le daremos algunas hierbas medicinales que detendrán la infección antes de que le llegue al corazón...   —y diciendo esto se retiraron por el pasillo los tres médicos reales...

—Esperad!  —dijo Belinda

—Señora?   

—Podéis decirnos cuanto tiempo tardaran las hierbas en hacerle efecto?

—No lo sabemos mi señora, pero no menos de 7 días.... 

—Y no podéis hacerlo más rápido?

—Señora nosotros somos médicos no hacemos milagros.... una semana es el máximo tiempo en que creemos que puede curarse, si en una semana sigue con fiebre deberemos revisar el caso y estudiar otras formas de curarlo.


Pasó una semana volando y Julio seguía en la cama con fiebre y cada vez más débil, casi no hablaba y solo bebía caldos con las medicinas de hierbas.   El Rey Pere el Volgut, su abuelo, no se movía de la cabecera de su cama ni de día ni de noche...  


Volvieron a llamar a los médicos, estos volvieron a examinarlo y después de reunirse comunicaron sus impresiones:


—Creemos que la infección no se ha curado pero tampoco ha avanzado, está en el mismo sitio, la pierna no ha empeorado y no creemos que haga falta cortarla... pero no sabemos cuanto tiempo puede estar así... lo siento majestad   —dijo el más anciano dirigiéndose al Rey

—Que más se puede hacer entonces

—Nada más podemos hacer que seguir esperando.... mi señor


Pasó un mes en que la familia no hacia más que llorar y lamentar su mala suerte... El Rey estaba blanco como el papel, había adelgazado y estaba consumido por la tristeza.  No comía y solo dormía un poco cuando ya no podía más.   Los padres de Julio lloraban a su hijo y lo cuidaban tanto como podían, pero Julio seguía con fiebre y ya no hablaba con nadie, parecía que iba a morir pronto...


Una noche en la que el Rey Pere agotado se había quedado dormido en un sillón frente al fuego, se despertó de un salto con la cara iluminada.  Había soñado con la gitana, con la gitana que tenia aquella mantilla invisible y la gitana había curado a su nieto... enseguida fue a comprobar si era verdad o era un sueño.  Llegó junto a Julio para comprobar que todo había sido un sueño, el chico seguía igual sin moverse, respirando muy despacio y sin hablar... 


Rápidamente el Rey despertó a todo el palacio y dio ordenes para que fueran a buscar a la gitana aunque fuera en medio de la noche oscura....  todos los caballeros que tenia el Rey salieron por todo la isla en busca de una gitana de ojos oscuros que no sabían como se llamaba, solo sabían que tenia un vestido verde.


Tardaron tres días en encontrarla, pero por fin la llevaron a presencia del Rey.


—Majestad que puedo hacer por vos, que veo que habéis mandado a vuestros soldados para traerme a palacio...

—Veréis gitana, mi nieto esta enfermo con fiebre desde hace más de un mes y no se cura... la infección de su pierna avanza hacia su corazón pero todavía no ha llegado... pero sin duda si tardamos en curarlo acabará llegando.... podéis curarlo? Habéis traído vuestra mantilla invisible?  —rogó el Rey bajando de su trono...

—He traído la mantilla alteza pero os recuerdo que cuando os la quise regalar vos la rechazasteis diciendo que era un engaño.... si ahora la uso y curo a vuestro nieto querré algo a cambio.   

—Pedidme lo que queráis que os lo daré!!! Pero salvad a mi nieto.  

La gitana se dio la vuelta y saco de su bolsillo la bolsita verde donde guardaba la mantilla mágica.   Se alejo un poco y se volvió hacia el Rey con una sonrisa en la boca....


—Que es lo más queréis después de a vuestra hija? ... majestad

—Naturalmente a mi nieto, gitana, a quien sino.... ya sabéis que soy viudo y no tengo esposa...

—Entonces si queréis que lo cure me tendréis que dar lo que más queréis:  a vuestro nieto... 

Al rey se le pusieron los ojos como platos y se quedó mudo de espanto... no le salían las palabras... así que la gitana siguió diciendo:

—Pero... no creáis que es para mi, lo quiero para que se case con mi hija la princesa gitana Rosalinda que tiene su misma edad....  y es tan bella como la rosa mas bonita. —dijo la gitana con una sonrisa de oreja a oreja llena de felicidad.

El rey por fin recobró el habla.

—Entonces, gitana, vos sois una reina?

—Pues si, majestad, soy la reina de los gitanos de esta isla y os lo he ocultado para que no me tratarais de forma diferente a los demás....

—bbbbbueno essssto es un poooco raro  —balbuceó el Rey sorprendido

—Vos decidís mi Rey, si queréis que use la mantilla me habéis de prometer que vuestro hijo se casará con Rosalinda...

El rey miró a su hija que estaba a su derecha y Belinda asintió con la cabeza dando su conformidad al trato.   Al rey entonces se le iluminó la cara y de golpe se le quitaron los años que se le habían acumulado encima...

—De acuerdo reina de los gitanos, tendremos la boda que deseas a cambio de que mi nieto se cure.  Si lo curas, primero tendrán que conocerse los novios y, si se gustan, entonces mi palacio será el tuyo y podremos organizar la gran boda que deseas.

—Conforme! vayamos pues a ver a vuestro nieto  —y todos juntos en comitiva se adentraron en el palacio...


La gitana sacó la mantilla invisible y la extendió encima del chico.... al instante el color apareció en su cara, empezó a abrir los ojos y se incorporó como si hubiera estado durmiendo....  

—Que me ha pasado —dijo en voz muy baja....

—Que tuviste una infección que ahora se está curando —dijo la gitana antes de que nadie pudiera hablar.

—Que alegría hijo mío! Vuelves a ser tu!   —exclamó Belinda


La pierna se curó, Julio volvió a cabalgar y por fin un día de principios del verano conoció en una fiesta a su prometida Rosalinda.   Nada más verla quedó maravillado con su belleza.  Parecía que lo habían hechizado... se puso rojo y no le salían las palabras pero finalmente se repuso y consiguió pedirle que bailara con él....  después las cosas fueron muy deprisa, pasaron dos días y pronto se besaron por que sabían que estaban hechos el uno para el otro.  Se casaron al cabo de una semana, fueron muy felices y comieron cocoarrois rellenos de perdices!





El legado Junoy



Hace unos años emprendí una exhaustiva investigación histórica que justificara mis sospechas referentes a la relación que nos une con las tierras de Gombrén, en donde se encuentra el Santuario de Mogrony. Después de innumerables solicitudes de información y -cuando no había más remedio- viajes, al archivo del obispado de La Seu d'Urgell, al archivo del Monasterio de San Juan de las Abadesas, al archivo histórico del museo de Arte Románico de Catalunya, y a los archivos parroquiales de Puigcerdá, Alp, Queixans, Urtx, Estoll, Gombrèn, Sort, La Pobla de Lillet, Campdevanol y Ripoll, he podido reunir el material suficiente para probar que estaba en lo cierto: nuestra familia está emparentada con los señores feudales que hasta hace pocos siglos (hasta el S.XVII) eran propietarios de todas las tierras desde Campdevánol hasta La Pobla de Lillet, toda la sierra de Mogrony, incluyendo el Santuario, además de muchas otras ermitas como Sant Marti de Puigbó, Sant Romá d'Aranyonet, Santa Magdalena de Solanllong y Sant Joan de Mataplana, por citar las más conocidas de esta región que abarca todo el municipio de Gombrèn (antiguamente Gombreny) y parte de los términos de: Campelles, Planoles, Castellar de N'Hug, la Pobla de Lillet y Campdevánol.

Pero empecemos a hacer historia. Para ello hemos de remontarnos al siglo XI y desplazarnos a la Cerdanya. En los archivos de La Seu D'Urgell se recoge ya las primeras menciones al linaje de la familia d'Urtx en relación con la elección del sitio d'Urtx como sede de los comtes (condes) de Cerdanya. Esta familia emparentó con la nobleza y entre 1081 y 1130, al menos, los vescomtes (vizcondes) de Cerdanya emplean el titulo de vescomtes d'Urtx. El primero en llamarse así fue un tal Bernat II, que era hijo del vescomte de Cerdanya, de Conflent y señor de Jóc, y hermano del vescomte Ramón II de Cerdanya.
El linaje de los Urtx poseía la senyoria (señorio) d'Urtx, en la que estaba comprendida el término de Queixans, la senyoria de la vall de Toses, además de otros lugares (así consta en la Seu d'Urgell, sin especificarse que otros lugares eran estos, cito textualmente: "i poseiban terras de bon conrreu i de pastoratge a mes de les senyories de la Vall de Toses i de Queixans". Es con el bisnieto de Bernat II vescomte d'Urtx, que se llamó Galcerán II senyor d'Urtx, de la vall de Toses, de Viá, de Bar, de Dorriá, de Tüir, de Estoer (Estoll), de Illa, de Aristot, de Campelles i del señorio de Jóc (más adelante veremos la importancia de la senyoria de Jóc en el Conflent, uno de los condados catalanes que el tratado de los Pirineos amputó dejándolo del lado Francés), que se inician los lazos con otro linaje importantisimo en la historia del Principado, con los senyors de Mataplana. Así fue como del matrimonio de Galcerán II con Blanca de Mataplana, baronesa de Mataplana, senyora de Blancafort y de la vall de Gombreny, nacieron 7 hijos. El mayor Galcerán III no tuvo hijos varones. El segundo fue Pere d'Urtx que llegó a obispo d'Urgell (1269-93), responsable de la firma de los pariatges d'Andorra por los cuales el feudo Andorrano se mantuvo al margen de disputas entre nobles del Principado primero y entre Franceses y Castellanos más tarde cuando las guerras previas al tratado de los Pirineos (1621). El tercer hermano fue Ramón II d'Urtx el cual heredó por parte materna la baronia de Mataplana y por parte paterna (viendo el padre que su hijo mayor no tendría

descendencia masculina) recibió el señorío d'Urtx y otras tierras (?!). Ramón II d'Urtx tuvo dos hijos, el mayor se llamó Ramón pero murrio joven sin descendencia y el segundo que fue el comte Hug de Mataplana, casó con Sibilla de Pallars en 1336, emparentando así con la tercera dinastía de los condes de Pallars. Por cuestiones de dotes (de los Urtx pasó a los Pallars y de estos al rey) la senyoria d'Urtx acabó como posesión de la corona. Poco tiempo después la senyoria d'Urtx con todas sus tierras (?!) pasa al vescomte de Castellbó (1359) y no es hasta 1698 en que se registra de nuevo una transferencia de propiedad a favor de la comunidad parroquial de Puigcerdá por favores que la curia hizo al linaje de Castellbo. Desde entonces la senyoria d'Urtx pasa por diferentes vicisitudes, se separan de su legado el termino de Queixans y de la Vall de Toses y se cede al Monasterio de Sant Joan de Ripoll el resto de tierras más alla de la Collada de Toses (la senyoria de Gombreny).

Pero volvamos al siglo XIV. La población de la senyoria d'Urtx (términos de Urtx y de Queixans) no era muy numerosa. En 1365 están registrados 41 hogares que disminuyen hasta 16 en 1380, no recuperándose este descenso hasta bien entrado el siglo XVI (14 hogares en 1553 y 34 hogares en 1595. En 1778 ya podemos conocer numero de habitantes que son 239. El máximo de población entre Urtx y Queixans se alcanza en 1857 con 478 habitantes. Después a lo largo de un siglo va disminuyendo hasta que encontramos 346 h. en 1900 y 265 h. en 1950. El siguiente censo en 1960 ya muestra señales de recuperación con 316 habitantes y en 1981 queda estable con 313h. de los cuales 48 h. pertenecen propiamente al termino d'Urtx, 41 h. al termino de el Vilar d'Urtx. y 51 h. al de Estoll, siendo el resto de Queixans que se muestra como el más poblado de los núcleos que formaron la original senyoria d'Urtx.

Revisando los documentos censales de 1778 encontramos la primera referencia a un Junoy de Queixans relacionado con Gombrén. El texto censal tiene un asterisco que lleva a una nota en el margen derecho (en parte no legible) que dice textualmente: "...3 familias, que son 41 habitantes, censan doble al poseer casa y tierras en Gombrén (Mas Junoy), en Bellver de Cerdanya (Can Saperas) y en Bagá (Mas Llofriu). Este hallazgo nos hizo revisar la documentación de transferencia patrimonial de la familia Castellbó a la curia (1698: Archivo de la Corona de Aragón) y comprobamos que en el acta notarial también se hace referencia a tierras y fincas que los Junoy tenían en indiviso entre los dos términos: Gombrén y Queixans. Pero fue cuando solicitamos información sobre la familia Junoy en relación con Gombrén al Monasterio de San Juan de las Abadesas cuando nos sorprendió saber que existió el Mas Junoy desde tiempos de Hug de Mataplana (1363), a las afueras de Gombren en el pla de Monegals. Volvimos a los archivos notariales de la familia Castellbó (por suerte muy bien documentados todos los actos de transmisión patrimonial desde el siglo XII en adelante) y encontramos una de las piezas clave que nos faltaban para entender la relación de los Junoy con Gombrén. En la cesión por dote que se hace a los Pallars cuando una hija de Hug de Mataplana se casa con un primo de su propia madre, la comtesa Sibila de Pallars, se obliga a mantener la indivisión de tierras del Mas Junoy. Hay una carta posterior (1670) del archivo de la familia Castellbó, en la que Arnau de Castellbó se dirige a su contable o a su administrador por otros motivos y le recuerda que no puede vender por partes las tierras del Mas Junoy en respeto a los deseos del legado de Hug de Mataplana, añadiendo -"como ya sabéis"- que el comte donó a la familia del "noi de Joc" (chico de Joc), de donde viene Jocnoy y posterior Junoy, por haber sido hijo natural de aquél. Era obligado, por curiosidad histórica, hurgar en el archivo parroquial de Jóc (Conflent-Francia) a 40 km de Queixans, y así fue como encontramos referencias históricas a la relación con la familia d'Urtx; concretamente en un acta matrimonial de 1353 consta que Raimon d'Ambres se casa con Constanza de Mataplana (?) y esta le aporta un hijo varón del que el acta hace referencia como "fill adoptiu de 10 anys" (hijo adoptivo de 10 años). En el árbol de la familia Mataplana no figura en esta época ninguna Constanza lo cual nos impulsó a buscar otras pruebas que confirmaran la sospecha de que podía tratarse de la amante de Hug de Mataplana y que el hijo que aportaba fuera aquel futuro Jocnoy que recibió de su padre el legado indiviso que más tarde se conocería como Mas Junoy. La casualidad jugó a nuestro favor y en octubre de 1993 recibí una carta de Joaquim Ruirá, historiador de Ripoll, que habiendose enterado por la secretaria del archivo del Monasterio de San Joan de las Abadesas de mis pesquisas, me hacia llegar copia de tres cartas que se guardan en el monasterio y que hacían referencia a la enclaustración de Constanza de Mataplana en 1362 a la edad de 49 años. En dichas cartas, cruzadas entre Odalrich de Puigcerdá, obispo d'Urgell, y la abadesa de Sant Joan de Ripoll, el primero solicitaba el favor de que se acogiera a Constanza, viuda ya entonces del señor d'Ambres, ya que este era el deseo de su protector el comte Hug de Mataplana el cual ya había provisto a su hijo ("fruit del pecat" (fruto del pecado) dice textualmente) de los bienes necesarios para que no dependiera de la herencia d'Ambres, legado que habría de ser destinado integramente al Monasterio que acogiera a Constanza.

Realmente no cabía en mi de satisfacción cuando pude completar esta particular historia. Constanza de Mataplana (no sabemos si era originaria de Jóc o de Queixans-Urtx, aunque si sabemos que vivió en Jóc hasta enviudar y enclaustrarse) tenia 49 años en 1362, por tanto casó en 1353 con el señor d'Ambres a la edad de 40 años y a esta edad aportaba un hijo de 10 años. Quiere esto decir que el comte Hug de Mataplana, -al cual en 1336 cuando contaba 18 años sus padres habían casado con Sibila de Pallars-, sobre 1343 hubo de mantener relaciones ilícitas con Constanza (entonces él tenia 25 años y su amante 30), de las cuales surgiría el linaje de los Junoy.

Así pues esta es la historia, vida y milagros, de como, por una relación amorosa, nuestra familia por parte Coll, que a su vez emparentó con los Clot-Junoy [recordemos que nuestra abuela Mª Luisa Clot Maciá era hija de Luis Clot Junoy, último caballero Desclot y portador del apellido Junoy (?) (por lo menos que sepamos nosotros); el cual era hijo de Jaume Clot Baradat y de Maria Junoy Vidal; y que por esta unión nuestra familia recibió Can Cirera en Tiana (Mas Junoy inicialmente) y las tierras de Cerdanya de los Junoy], tiene su origen en asentamientos de tierras que proceden directamente de un legado del comte Hug de Mataplana, señor de Urtx, de la Vall de Tosses i "de otras tierras" (entre las que está el señorio de Gombrén).





La mesa que agonizaba bajo una morera



En octubre de 1868 nació Luis Clot i Junoy. En ese momento yo no había nacido, todavía era una veta más de mineral de hierro de la explotación de las minas de Ogassa, en el Ripollés.
Unos 25 años más tarde, en 1894, Luis Clot se licenció en Derecho por la universidad de Barcelona y un año más tarde se casó con Mercé Macià i Bonaplata.  Al tiempo que ella quedaba embarazada de Maria Luisa, empezó mi laboriosa gestación.   No creáis que las mesas nacemos en 9 meses como vosotros, lo nuestro és mucho más largo.  Puede ser cosa de años.  

Hacia 1898 la perdida de las ultimas colonias españolas de ultramar hizo decaer la necesidad de mineral de hierro, que en las dos décadas anteriores había prosperado bastante debido a la demanda de planchas y vigas sobre todo, para la construcción de barcos acorazados.     Súbitamente se paralizó la industria naviera pesada y el mineral fue canalizado hacia pequeñas fundiciones familiares que se dedicaban a la artesanía del hierro colado.    

Josep Barnola era de Caixans pero trabajaba en “La Mogronyesa” una fundición que estaba en Capdevanol.  Durante la semana vivía allí, en la misma fundición, que como tantas pequeñas industrias a lo largo del río, tenían sus viviendas para los trabajadores.  En aquella época la semana catalana duraba hasta el sábado, pero como él era el capataz, los amos le dejaban marchar a Caixans el viernes después del almuerzo.   Era un hábil artesano del hierro colado, y había aprendido el oficio en Francia cuando era un chaval.  Fue él mi verdadera madre.  El padre fue múltiple ya que fueron muchos los picos que me arrancaron la materia prima de la mina de Ogassa.  

Copiando un modelo de pie que había traído de MontLuis, diseñó mi estructura metálica y hacia 1904 salí del molde, junto a 300 piezas hermanas, lista para ser vendida.  

Pero vayamos a la historia del futuro comprador.
Luis Clot i Junoy, era entonces ya un brillante abogado que había aumentado su patrimonio por doble partido, gracias a que su tio materno Eusebio Junoy, soltero al morir y debido a que era su padrino, le había dejado en propiedad la finca de Caixans y la Torre Junoy, mientras que su tío abuelo materno, también soltero,  Joan Junoy Gelabert, uno de los fundadores de la Caixa d’Estalvis, le nombró heredero de Can Cirera en Tiana.  

Los Clot-Macia eran una familia feliz y acomodada, con dos hijas, Maria Luisa y Montserrat, y cada mes de julio se trasladaban de Tiana, en donde habían pasado dos meses, hasta Caixans en donde pasarían otros dos meses antes de volver a Barcelona.  

La Torre Junoy, anexa al Mas Junoy, era una construcción de veraneo que había encargado su tio Eusebio a sus 36 años.  Se acabó de construir en 1878 y fue la casa que, 20 años después de su muerte, vería jugar durante los veranos a sus sobrinas-nietas, la primera de varias generaciones de sus descendientes que lo seguirían haciendo hasta nuestros días.  

No fue hasta el verano de 1909 en que Luis Clot, decidió comprarme.  Pero veamos como fue la cosa.  

Resulta que el hermano mayor de Josep Barnola, en Miquel, había sido el administrador y hombre de confianza del abuelo de Luis Clot, y en una de las visitas que Josep Barnola hacia habitualmente a los Clot durante el verano, se comentó la conveniencia de adquirir una mesa de jardín.  Naturalmente mi madre barrió para casa y propuso a Don Luis que adquiriera una de las piezas de su fundición, fue así como me vi envuelta en paja y trasladada de Capdevanol a Caixans en un viaje de carreta tirada por dos yeguas, por toda la collada de Toses, que me separó definitivamente de mis hermanas.  

Así pues, aquel verano de la semana trágica, mientras las bombas anarquistas provocaban decenas de muertos en Barcelona, yo me instalaba en la Torre Junoy para pasar una larga temporada.

No os explicaré al detalle todas las vicisitudes por las que pasé mi infancia y adolescencia por que seria muy largo y quizás aburrido para vosotros que tenéis la mala costumbre de vivir tan pocos años, pero si alguna anécdota curiosa.   Para empezar recuerdo como me instalaron el primer sobre de mármol. Fue encargado por mi madre  –Josep Barnola–, al marmolista de Puigcerdá que estaba a las afueras de la ciudad, antes de pasar bajo la vía del tren, a la derecha.  El maestro cantero se llamaba Quico Segal y la pieza le vino de la pedrera del Carlit que entonces se explotaba cerca del actual Porte Puymorens.  Este soberbio sobre me lo pusieron encima aquel mismo verano, a mediados de agosto de 1909, y duró hasta el verano del 1936 en que los de la FAI volaron parcialmente la Torre Junoy.  Fue una desgracia pero por suerte la familia Clot estaba a salvo en Barcelona, la única víctima fui yo que me quedé sin el sobre, partido por los cascotes que me cayeron encima.  Hasta el final de la guerra civil estuve incompleta y nuevamente el marmolista me instaló un sobre de mármol pero esta vez no era del mármol del Carlit sino de FontRomeu en donde había una cantera de granito rosa que me quedó muy mono.  El pie, hasta entonces negro, me lo pintaron de blanco  al igual que los bancos de jardín que instalaron a mi alrededor cuando los Clot Junoy reconstruyeron la torre.   Durante los años que pasé en Caixans, mis compañeros fueron los cedros –plantados por el tio Eusebio en 1880–, que ya habían crecido mucho y me daban una buena sombra.  En ellos habitaban familias de tordos y las generaciones de pájaros se sucedían primavera tras primavera mientras yo esperaba pacientemente que cada verano vinieran MariaLuisa y Montserrat a jugar a mi alrededor. Son recuerdos imperecederos que se van diluyendo en mi memoria como las lagrimas bajo la lluvia.  Pero el tiempo fue pasando y aquellas niñas se convirtieron en mujeres que a su vez dieron a luz a nuevas compañeras de juegos, así llegaron cada verano los Coll Clot y los Peyri Clot con sus vástagos y se renovó la sangre que los humanos usan para vivir.  

Pero mi juventud tocaba a su fin. La muerte de Don Luis Clot, a los noventa años, en 1956, provocó mi primer gran traslado.  La Torre Junoy quedó para la familia de Montserrat y Maria Luisa heredó Can Cirera de Tiana.  No sé exactamente como sucedió pero al deshacer parte de la casa a mi me tocó seguir de cerca la vida de MariaLuisa Clot y me llevaron a Tiana.   En el  traslado tuve un accidente y el recadero cargó con la culpa de que mi precioso sobre de granito rosa muriera en el intento.  Nuevamente se buscó un sobre, esta vez de mármol blanco del Montseny, exactamente del termino municipal de Palautordera y me instalaron en el parque de la tortuga de Can Cirera.  Allí vivi momentos inolvidables entre los nietos de MariaLuisa, protegida por las sombras de los eucaliptos y las magnolias, pero pasando mucho más calor que en Caixans.  

No fue hasta la muerte de Maria Luisa, en 1989, cuando al deshacer la finca de Can Cirera me tocó nuevamente viajar.   Esta vez uní mi destino a la hija menor de Maria Luisa, Mercedes Coll Clot la cual me instaló en su casa de Roda de Bará.  Allí permanecí unos años a la sombra de los pinos, cerca de la piscina, compartiendo los veranos con la prole de Mercedes y con sus nietos, hasta que regresé a mi Cerdanya natal en 1973.   El traslado fue una odisea pues Alberto, el marido de Mercedes, se empecinó en llevarme en coche, y como el suyo entonces era un  turismo tuvo que pedirle a su hijo Alberto que cargara el mármol en su todo terreno, -sino recuerdo mal era un Range Rover colorado-, y así me vi traquetreada por las curvas que aquel loco cogía a todo lo que daba el bicho.  Más  mareada que una perdiz en la niebla llegué  finalmente a Tartera en donde me instalaron debajo de un precioso tilo de memoria gloriosa.  

Allí pasé los mejores años de mi vida adulta.  Cada verano se reunía toda la familia Bau Coll a mi alrededor y fui  testigo de sus tertulias después de comer, de sus avatares, sus alegrías y sus penas.  Los inviernos eran duros, pero mis piernas todavía eran fuertes y una mano de pintura blanca cada cinco años era suficiente para que luciera dignamente mis patorras.  Había vuelto a mi querida Cerdanya y ya creía que acabaría mis días en ella cuando inesperadamente mi mentora: Doña Mercedes, nieta de quién me saco de Capdevanol recién nacida, murió de un dulce infarto a sus 87 años.  Y és que los humanos sois tan frágiles… 

Al deshacerse la casa de Tartera me tocó en suerte un nuevo mentor y así fue como volví a viajar, a mis 112 años, esta vez en el coche de Anna, la mujer de Albert que para aquel entonces ya estaba domesticado. Después de un placido viaje sin mareo alguno me instalaron en el patio de su casa en Vilanova i la Geltru, nuevamente al lado de una piscina, pero bajo una morera que es un coñazo porque la mitad del año me llena el sobre de hojas.  Y aquí estoy, viviendo mi tercera edad, agonizando con calma, tranquilamente, bajo un árbol más de los muchos que durante mi vida me han acogido a su sombra.  

Por que las mesas en general no se mueren como vosotros de golpe sino muy muy lentamente y durante mucho tiempo…


PD.  Unos años más tarde la pobre morera dejó de molestar... Anna le había declarado la guerra, y Maria Morera, que era como se llamaba, murió de un buen golpe de sierra mecánica aplicado certeramente por Rafel, nuestro jardinero.