El refrito de ajos... y su historia


No se porqué ni recuerdo cuándo pero un día me desperté soñando que se me quemaba el refrito...  salté de la cama desesperado y fui corriendo a la cocina mientras pensaba que es lo que iba a hacer a cambio del refrito inservible... pues los invitados estaban a punto de llegar.   De pronto, a la puerta de la cocina, desperté de verdad.  Era una pesadilla.

Aquella madrugada ya no me volví a dormir y, mientras me tomaba el café largo americano frente a la tablet, me entró la curiosidad del porque razón habría soñado con el refrito.   Después de cavilarlo recordé que no hacía mucho había estado leyendo recetas al azar en “La Cuchara de Plata” (Il cucchiaio d’argento: biblia donde las haya de la cocina italiana, o sea mediterránea) y me llamó la atención una salsa rusa de ajo que allí se describía como la preferida por el Zar Nicolas II.  Me pregunté si podía tener relación el sueño de refrito de ajo con lo que leí hacía unos días.

A todas estas ya estaba intrigado por el refrito y sus orígenes... así que empecé a investigar.

Lo primero que me llamó la atención es que Wikipedia define al refrito de ajos como una salsa mediterránea.  Mi culturilla culinaria me daba en la nariz que eso no cuadraba.  Busqué en La Cuchara de Plata alguna referencia al refrito de ajos y después de un buen rato no encontré ni rastro del refrito ni nada parecido... Me fui a buscar referencias en una de las biblias de la cocina catalana, el “Gran Llibre de la Cuina Catalana” de Josep Lladonosa y también en “La cuina de la meva mare” de Joan Roca... en ninguno de los dos había ninguna referencia al refrito, ni en forma de “refregit d’alls” ni en nada que se le parezca.  No me desanimé y repasé mi biblioteca culinaria en busca de más información.

Hace unos meses, antes del verano, Anna me regaló un ejemplar de la 20ª edición de “La Teca” de Ignasi Domenech, otra joya de la cocina catalana editada por vez primera en 1945, de un autor nacido en 1878 que recoge la gran tradición de la cocina catalana medieval y sobre todo la influencia de la cocina francesa del siglo XVIII sobre la base catalana preexistente.  Un libro muy interesante aunque desde el punto de vista de sus recetas este un tanto demodeé.

Buscando en la red una referencia que salía en “La Teca” me encontré con una documento de la Biblioteca Nacional de España muy interesante: “La cocina escrita” de Isabel Moyano.  El documento, un pdf, es extenso pero muy interesante y os haré un breve comentario sobre él.  Como bien sabéis (y si no tomad nota) la cocina europea moderna no nace en Paris ni en Roma.  La primera corte europea en donde la cocina tuvo una importancia crucial fue en la corte Imperial de Viena, justo en la época en que el Emperador Carlos I de España y V de Alemania reinaba en el Imperio.   Debido al continuo trasiego del Emperador que vivía a caballo de España y Austria, en continuos desplazamientos debido a las guerras de la Reforma, instaló una escuela de cocina en la corte madrileña y en la corte vienesa, cada cual con sus peculiaridades.  Durante el siglo XVI el desarrollo del arte culinario alcanzó su apogeo en España cuando en el reinado de Felipe II la cocina vienesa fue abandonada (al no heredar este monarca la parte Austro-Hungara del Imperio).
Las novedades de la conquista y colonización Americana hicieron del Imperio Español el más rico de Europa durante 100 años... después, en el siglo XVII, empezó la decadencia española y el florecimiento culinario tanto del Papado como de la corte Francesa.   

Pero qué lugar ocupa la cocina catalana?

Es muy interesante saber, por este documento de Isabel Moyano, que en el siglo XIV la cocina mejor documentada es la catalana. La gran expansión catalana por el Mediterráneo lleva el arte culinario a Italia y se forma una simbiosis de la que posteriormente será heredera la cocina española.  El libro culinario mejor documentado de la península está escrito en catalán en 1325 “El llibre de Sent Soví”,  hay dos ejemplares manuscritos, uno en la Universidad de Valencia y otro en la de Barcelona. En él se recogen las recetas tradicionales árabes, mozárabes y romanas y como evolucionaron en el ámbito de la corona de Aragon o sea en Catalunya, Valencia y Mallorca.   Este manuscrito no fue traducido al castellano y editado en Toledo hasta 1400, y de nuevo un escritor catalán en 1490, revoluciona la cocina española con su libro “Llibre de coch” se trata de Rupert de Nola, cocinero del rey Fernando de Nápoles, quien, con un claro sentido renacentista, explica la cocina catalana y su implantación en la refinada corte Napolitana dentro de la Corona de Aragón.
El desarrollo culinario de la cocina mediterránea en Catalunya es la base para mejorar y refinar la cocina castellana mucho más austera.  La influencia catalana en la cocina española de siglo XVI es fundamental.  Así entendemos como cuando Carlos I visita Barcelona en 1521 queda tan sorprendido por la cocina que allí se hace que la incorpora rápidamente a su corte y el primer maestro de cocineros que se llevará a la escuela madrileña de cocina será justamente un catalán:  Ventura Raspall.

Pues bien  ¿que pasó con el refrito?  Pues que no hay rastro ni en “El llibre de coch” ni en “El llibre de Sent Soví”... y estos documentos son cocina mediterránea en sus orígenes... asi que la entrada de wikipedia todavia me resultaba más sospechosa...

Un poco desanimado busqué más referencias.

El año pasado celebré mi santo con mis amigos Andorranos en la Borda Raubert en la vall de la Massana.  Entrañable comida que guardo en el recuerdo no solo por las delicias de la gastronomía de esta restaurante, regentado por la familia Troguet Ribes, sino por que me regalaron un libro excepcional que recoge el arte culinario de las Valls d’Andorra desde la Edad Media:  “Menges d’aqui”  de Josep Maria Troguet.

Asi que, por si acaso, miré en él a ver si daba con el refrito, y vaya sorpresa pues encontré la primera referencia a algo que puede ser el paleo sofrito o el predecesor del refrito... o algo asi.   En “Menges d’aqui” se hacen muchas referencias a técnicas culinarias propias de zonas en las que por el clima y por el aislamiento, en ciertas épocas del año la conservación de alimentos era importante.  También desarrolla bastante bien el aprovechamiento de materias que podrían empezar a caducar o tener sabores poco aceptables, como el pescado cuando lleva días en la fresquera... y hete aquí que aparece la mención del refrito de ajos como remedio para este ultimo caso.   Mi búsqueda me había llevado de una falsa entrada de wikipedia, en donde ponían el acento en ser un aspecto de la cocina mediterránea  hasta la cocina medieval Andorrana en donde el sentido del refrito de ajos era la conservación de ciertos alimentos en las zonas de montaña…




El palacio de Cocarroi

 


Hace muchos muchos años, allí donde ahora se levanta el palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, estaba el palacio de Cocarroi.  En él vivía el rey de Mallorca.  Se llamaba Pere el Volgut.  El rey era viudo, pues su mujer murió de fiebres pocos días después de nacer su hija. Dice la leyenda que su única  hija era una princesa muy guapa.  Un día apareció en la puerta del `palacio una gitana que solicitó ver al Rey. Al principio los guardias no la dejaron pasar, pero tanto insistió que al final el Rey accedió a verla.  La gitana —que era una mujer de ojos penetrantes y oscuros—  miró al Rey de arriba abajo valorando su noble porte, entonces le preguntó que qué era lo que más quería o deseaba de este mundo.  El Rey no lo pensó ni un instante y le respondió que lo que más deseaba era la felicidad de su hija, a lo cual la gitana asintió para si, y dijo en voz alta:

  — Eso suponía cuando solicité veros Majestad…   y sin esperar respuesta siguió diciendo:  

—Si me pagáis  una sola moneda de oro puedo deciros la buenaventura de vuestra hija... si así vuestra majestad lo desea… El Rey no se lo pensó dos veces e hizo llamar a Belinda, que así se llamaba su hija.  La gitana, después de guardarse la moneda de oro que un paje le dio,  cogió la mano de Belinda y leyó las líneas de su mano,  impaciente el Rey le preguntó que era lo que veía y la gitana con cara de pena le dijo:  

—Siento daros malas noticias majestad pero el destino dice que Belinda se casará con un noble desgraciado y sin virtud... a menos que su padre algo por ella… 

—Por Dios gitana decidme la verdad! 

—Esta es la verdad, pero como sabéis el destino tambien tiene una parte que se puede torcer si se sabe como hacerlo... para eso estamos las gitanas, las hadas y las brujas... Pere el Volgut sorprendido le preguntó que era lo que tenia que hacer para evitar tal desgracia… y la gitana secretamente le indicó lo que tenía que hacer.  


Días después el rey Pere convocó en la sala más grande de su palacio a todos los panaderos y pasteleros de Palma.  

—Os he reunido por que quiero salvar a mi hija de una desgracia y necesito vuestra ayuda.... —no les dijo que clase de desgracia y ellos por respeto tampoco le preguntaron.  Todos los reunidos murmuraron palabras de aprobación  y aceptaron lo que tuviera que decirles su soberano.  Pere el Volgut, una vez se hizo el silencio, les dio instrucciones para que prepararán cientos de pastissets rellenos de espinacas, pasas y piñones, pero la condición era que los tenían que preparar y cocer en las cocinas de su Palacio.  


El día señalado el Rey fue a la cocina y dentro del enorme caldero donde preparaban las espinacas echó un anillo de oro sin que nadie lo viera…  


Al día siguiente dictó un bando en el que explicaba que había escondido un anillo en uno de los centenares de pastissets que habían salido de su cocina.  Añadiendo que  aquel varón que encontrara el anillo desposaría a su bella hija.  Se repartieron los pastissets por todas las casas de la ciudad de Palma, tantos pastissets como varones mayores de edad había en cada casa.  


Finalmente fue el hijo de un herrero el que encontró el anillo y consiguió la mano de Belinda.  Se casaron y fueron muy felices pues el hijo del herrero era un hombre joven de gran corazón.  


Desde entonces a estos pastissets se les conoce con el nombre del palacio donde fueron creados.  Los Cocarrois les llaman, y se dice que quien come uno siempre acaba mirando en su interior para ver si encuentra una sorpresa.  


Años más tarde, Belinda tuvo un hijo al que pusieron de nombre Julio, por que nació en el mes del mismo nombre.  El rey anunció una gran fiesta para celebrarlo y prometió una gran recompensa al que trajera el regalo más original para su nieto.   


El día de la fiesta pasaron por palacio todos los ciudadanos de Palma, los nobles y los artesanos, los ricos y los menos afortunados...  y todos llevaron algún presente.  Pero ninguno era original como para merecer un premio... hasta que al caer el sol, cuando ya empezaba a oscurecer y casi todo el mundo se había marchado, llegó una gitana que pidió ver al rey diciendo que traía un regalo para su nieto.  Los guardias dudaron unos momentos pero como se trataba de una fiesta la dejaron pasar.  

—De nuevo por aquí gitana, bienvenida seas... —dijo el Rey al verla.  

—Vengo a traer un regalo para vuestro nieto majestad

—Adelante pues, muéstrame el regalo entonces...

—Es que es un regalo invisible y no lo podéis ver  —dijo la gitana bajando la cabeza

—Bien, bien entonces no sé si podré valorar su originalidad, no se si podré premiarla... pero porque no me explicas de que se trata...

—Se trata de una mantilla invisible que protegerá a vuestro nieto de cualquier enfermedad cuando se la ponga...mientras la deberá guardar en esta funda... —y mientras decía esto sacó de un bolsillo un pequeño saquito de tela de color verde.

—Me parece que lo que dices parece más un cuento que una cosa verdadera....mmmm ¿como puedo saber que lo que dices es cierto?

—Pues no podéis hasta que vuestro nieto esté en peligro por una enfermedad... solo podéis confiar en mi palabra...

—Mmmm no, no, no me voy a fiar de la palabra de una gitana, me pareces una charlatana que solo intenta venderme algo aprovechándose de que hoy estoy contento por el nacimiento de mi nieto.  Vete de aquí y no vuelvas si no quieres que mis guardias metan tus huesos en la cárcel. 

—Me iré Rey ingrato que no recuerdas como te ayudé en el pasado, pero si algún día vuestro nieto enferma entonces buscadme por que si lo curo con mi mantilla invisible os pediré algo a cambio si lo queréis salvar...   —y diciendo esto dio media vuelta y desapareció entre las mesas vacías de invitados pero todavía con los restos del banquete.


El premio quedó sin ganador, pues nadie había traído un regalo que el Rey juzgara original.  Belinda le dijo a su padre que repartiera el dinero del premio entre todos los ciudadanos de Palma pero al Rey, que era un poco tacaño, no le pareció  buena idea y devolvió las monedas de oro al cofre de su tesoro, encerrado en lo más profundo del castillo.  


Pasaron los años y Julio creció algo más de 4 palmos, así cuando tenia 5 años ya pudo montar en su pony y galopar por la plaza de torneos en donde se entrenaban los caballeros con sus armaduras.  Su padre, como era herrero,  le fabricó una pequeña armadura y una lanza que no tenia punta para que jugara a ser un caballero.    El chico aprendía rápido y cuando tuvo dieciocho años ya pudo participar en torneos de verdad contra rivales de carne y hueso.   


Durante muchos combates salió ganador y la fama de buen guerrero fue creciendo entre los que lo conocían.   Pero las cosas no siempre salen bien, y a veces se puede perder... como veréis.... 


Fue en un torneo de primavera,  cuando tuvo un accidente y cayó herido por las astillas de la lanza de su oponente, que se le habían clavado en la pierna.  Se recuperó de la caída del caballo pero cojeaba y tenia la pierna sangrando. Tuvo que ser llevado a la enfermería de palacio en donde  los médicos reales le curaron.  Despues de comprobar que no tenia rota la pierna, le sacaron las astillas que tenia clavadas profundamente en el muslo y le cosieron la piel. Vendaron con cuidado la pierna recomendando que no se moviera de la cama en 7 dias para ver si la herida sanaba bien o se infectaba.    


Julio era un mocetón fuerte pero algo movido, inquieto y alborotado así que los dos primeros dias hizo caso de los consejos y no se movió de la cama...  pero al tercer día ya no pudo más, estaba muy aburrido y se quiso levantar, los criados de palacio le advirtieron que no lo hiciera pero él los ignoró y fue a buscar a su amigo Pablo que era un mozo de las cuadras reales con el que jugaba a menudo a la petanca.  


—Como va esa pierna?  —le dijo Pablo en cuanto le vio

—Bien, mejor, ya no me duele, pero estoy cansado de estar en la cama estirado y quiero que juguemos a la petanca un rato

—Como quieras, voy a buscar las bochas y nos vemos en el patio


Se pasaron toda la tarde jugando a la petanca y cuando llegó la hora de cenar Julio se sentía tan cansado que se metió en la cama sin comer nada.   Al día siguiente se despertó  con una gran fiebre.   


—Hay Dios mío pero que has hecho Julio?  —decía su madre lamentándose mientras le ponía paños fríos en la frente.

—Solo fui a jugar a la petanca madre...

—Pero lo tenias prohibido por los médicos, debías de quedar en cama durante 7 días y solo habían pasado tres...    —respondió con cara seria su padre.

—No pensé que fuera malo estirar un poco las piernas

—Pues pensaste mal, hijo, ahora ya ves tienes fiebre y es posible que una infección... 

—Llamad a los médicos enseguida —dijo con cara preocupada su madre....


Llegaron los médicos, hicieron salir a los padres, lo examinaron y se reunieron en silencio.  Al cabo de una hora salieron de la habitación para hablar con los padres.


—La cosa es seria pues estamos todos de acuerdo en que se le ha infectado la herida y seguramente la infección ya esté en la misma sangre.... 

—Es un problema grave, mi señor....  —dijo el que parecia ser el jefe de aquellos médicos al padre de Julio

—Pero tendrá una solución ¿no?  

—Tenemos que esperar, le daremos algunas hierbas medicinales que detendrán la infección antes de que le llegue al corazón...   —y diciendo esto se retiraron por el pasillo los tres médicos reales...

—Esperad!  —dijo Belinda

—Señora?   

—Podéis decirnos cuanto tiempo tardaran las hierbas en hacerle efecto?

—No lo sabemos mi señora, pero no menos de 7 días.... 

—Y no podéis hacerlo más rápido?

—Señora nosotros somos médicos no hacemos milagros.... una semana es el máximo tiempo en que creemos que puede curarse, si en una semana sigue con fiebre deberemos revisar el caso y estudiar otras formas de curarlo.


Pasó una semana volando y Julio seguía en la cama con fiebre y cada vez más débil, casi no hablaba y solo bebía caldos con las medicinas de hierbas.   El Rey Pere el Volgut, su abuelo, no se movía de la cabecera de su cama ni de día ni de noche...  


Volvieron a llamar a los médicos, estos volvieron a examinarlo y después de reunirse comunicaron sus impresiones:


—Creemos que la infección no se ha curado pero tampoco ha avanzado, está en el mismo sitio, la pierna no ha empeorado y no creemos que haga falta cortarla... pero no sabemos cuanto tiempo puede estar así... lo siento majestad   —dijo el más anciano dirigiéndose al Rey

—Que más se puede hacer entonces

—Nada más podemos hacer que seguir esperando.... mi señor


Pasó un mes en que la familia no hacia más que llorar y lamentar su mala suerte... El Rey estaba blanco como el papel, había adelgazado y estaba consumido por la tristeza.  No comía y solo dormía un poco cuando ya no podía más.   Los padres de Julio lloraban a su hijo y lo cuidaban tanto como podían, pero Julio seguía con fiebre y ya no hablaba con nadie, parecía que iba a morir pronto...


Una noche en la que el Rey Pere agotado se había quedado dormido en un sillón frente al fuego, se despertó de un salto con la cara iluminada.  Había soñado con la gitana, con la gitana que tenia aquella mantilla invisible y la gitana había curado a su nieto... enseguida fue a comprobar si era verdad o era un sueño.  Llegó junto a Julio para comprobar que todo había sido un sueño, el chico seguía igual sin moverse, respirando muy despacio y sin hablar... 


Rápidamente el Rey despertó a todo el palacio y dio ordenes para que fueran a buscar a la gitana aunque fuera en medio de la noche oscura....  todos los caballeros que tenia el Rey salieron por todo la isla en busca de una gitana de ojos oscuros que no sabían como se llamaba, solo sabían que tenia un vestido verde.


Tardaron tres días en encontrarla, pero por fin la llevaron a presencia del Rey.


—Majestad que puedo hacer por vos, que veo que habéis mandado a vuestros soldados para traerme a palacio...

—Veréis gitana, mi nieto esta enfermo con fiebre desde hace más de un mes y no se cura... la infección de su pierna avanza hacia su corazón pero todavía no ha llegado... pero sin duda si tardamos en curarlo acabará llegando.... podéis curarlo? Habéis traído vuestra mantilla invisible?  —rogó el Rey bajando de su trono...

—He traído la mantilla alteza pero os recuerdo que cuando os la quise regalar vos la rechazasteis diciendo que era un engaño.... si ahora la uso y curo a vuestro nieto querré algo a cambio.   

—Pedidme lo que queráis que os lo daré!!! Pero salvad a mi nieto.  

La gitana se dio la vuelta y saco de su bolsillo la bolsita verde donde guardaba la mantilla mágica.   Se alejo un poco y se volvió hacia el Rey con una sonrisa en la boca....


—Que es lo más queréis después de a vuestra hija? ... majestad

—Naturalmente a mi nieto, gitana, a quien sino.... ya sabéis que soy viudo y no tengo esposa...

—Entonces si queréis que lo cure me tendréis que dar lo que más queréis:  a vuestro nieto... 

Al rey se le pusieron los ojos como platos y se quedó mudo de espanto... no le salían las palabras... así que la gitana siguió diciendo:

—Pero... no creáis que es para mi, lo quiero para que se case con mi hija la princesa gitana Rosalinda que tiene su misma edad....  y es tan bella como la rosa mas bonita. —dijo la gitana con una sonrisa de oreja a oreja llena de felicidad.

El rey por fin recobró el habla.

—Entonces, gitana, vos sois una reina?

—Pues si, majestad, soy la reina de los gitanos de esta isla y os lo he ocultado para que no me tratarais de forma diferente a los demás....

—bbbbbueno essssto es un poooco raro  —balbuceó el Rey sorprendido

—Vos decidís mi Rey, si queréis que use la mantilla me habéis de prometer que vuestro hijo se casará con Rosalinda...

El rey miró a su hija que estaba a su derecha y Belinda asintió con la cabeza dando su conformidad al trato.   Al rey entonces se le iluminó la cara y de golpe se le quitaron los años que se le habían acumulado encima...

—De acuerdo reina de los gitanos, tendremos la boda que deseas a cambio de que mi nieto se cure.  Si lo curas, primero tendrán que conocerse los novios y, si se gustan, entonces mi palacio será el tuyo y podremos organizar la gran boda que deseas.

—Conforme! vayamos pues a ver a vuestro nieto  —y todos juntos en comitiva se adentraron en el palacio...


La gitana sacó la mantilla invisible y la extendió encima del chico.... al instante el color apareció en su cara, empezó a abrir los ojos y se incorporó como si hubiera estado durmiendo....  

—Que me ha pasado —dijo en voz muy baja....

—Que tuviste una infección que ahora se está curando —dijo la gitana antes de que nadie pudiera hablar.

—Que alegría hijo mío! Vuelves a ser tu!   —exclamó Belinda


La pierna se curó, Julio volvió a cabalgar y por fin un día de principios del verano conoció en una fiesta a su prometida Rosalinda.   Nada más verla quedó maravillado con su belleza.  Parecía que lo habían hechizado... se puso rojo y no le salían las palabras pero finalmente se repuso y consiguió pedirle que bailara con él....  después las cosas fueron muy deprisa, pasaron dos días y pronto se besaron por que sabían que estaban hechos el uno para el otro.  Se casaron al cabo de una semana, fueron muy felices y comieron cocoarrois rellenos de perdices!





El legado Junoy



Hace unos años emprendí una exhaustiva investigación histórica que justificara mis sospechas referentes a la relación que nos une con las tierras de Gombrén, en donde se encuentra el Santuario de Mogrony. Después de innumerables solicitudes de información y -cuando no había más remedio- viajes, al archivo del obispado de La Seu d'Urgell, al archivo del Monasterio de San Juan de las Abadesas, al archivo histórico del museo de Arte Románico de Catalunya, y a los archivos parroquiales de Puigcerdá, Alp, Queixans, Urtx, Estoll, Gombrèn, Sort, La Pobla de Lillet, Campdevanol y Ripoll, he podido reunir el material suficiente para probar que estaba en lo cierto: nuestra familia está emparentada con los señores feudales que hasta hace pocos siglos (hasta el S.XVII) eran propietarios de todas las tierras desde Campdevánol hasta La Pobla de Lillet, toda la sierra de Mogrony, incluyendo el Santuario, además de muchas otras ermitas como Sant Marti de Puigbó, Sant Romá d'Aranyonet, Santa Magdalena de Solanllong y Sant Joan de Mataplana, por citar las más conocidas de esta región que abarca todo el municipio de Gombrèn (antiguamente Gombreny) y parte de los términos de: Campelles, Planoles, Castellar de N'Hug, la Pobla de Lillet y Campdevánol.

Pero empecemos a hacer historia. Para ello hemos de remontarnos al siglo XI y desplazarnos a la Cerdanya. En los archivos de La Seu D'Urgell se recoge ya las primeras menciones al linaje de la familia d'Urtx en relación con la elección del sitio d'Urtx como sede de los comtes (condes) de Cerdanya. Esta familia emparentó con la nobleza y entre 1081 y 1130, al menos, los vescomtes (vizcondes) de Cerdanya emplean el titulo de vescomtes d'Urtx. El primero en llamarse así fue un tal Bernat II, que era hijo del vescomte de Cerdanya, de Conflent y señor de Jóc, y hermano del vescomte Ramón II de Cerdanya.
El linaje de los Urtx poseía la senyoria (señorio) d'Urtx, en la que estaba comprendida el término de Queixans, la senyoria de la vall de Toses, además de otros lugares (así consta en la Seu d'Urgell, sin especificarse que otros lugares eran estos, cito textualmente: "i poseiban terras de bon conrreu i de pastoratge a mes de les senyories de la Vall de Toses i de Queixans". Es con el bisnieto de Bernat II vescomte d'Urtx, que se llamó Galcerán II senyor d'Urtx, de la vall de Toses, de Viá, de Bar, de Dorriá, de Tüir, de Estoer (Estoll), de Illa, de Aristot, de Campelles i del señorio de Jóc (más adelante veremos la importancia de la senyoria de Jóc en el Conflent, uno de los condados catalanes que el tratado de los Pirineos amputó dejándolo del lado Francés), que se inician los lazos con otro linaje importantisimo en la historia del Principado, con los senyors de Mataplana. Así fue como del matrimonio de Galcerán II con Blanca de Mataplana, baronesa de Mataplana, senyora de Blancafort y de la vall de Gombreny, nacieron 7 hijos. El mayor Galcerán III no tuvo hijos varones. El segundo fue Pere d'Urtx que llegó a obispo d'Urgell (1269-93), responsable de la firma de los pariatges d'Andorra por los cuales el feudo Andorrano se mantuvo al margen de disputas entre nobles del Principado primero y entre Franceses y Castellanos más tarde cuando las guerras previas al tratado de los Pirineos (1621). El tercer hermano fue Ramón II d'Urtx el cual heredó por parte materna la baronia de Mataplana y por parte paterna (viendo el padre que su hijo mayor no tendría

descendencia masculina) recibió el señorío d'Urtx y otras tierras (?!). Ramón II d'Urtx tuvo dos hijos, el mayor se llamó Ramón pero murrio joven sin descendencia y el segundo que fue el comte Hug de Mataplana, casó con Sibilla de Pallars en 1336, emparentando así con la tercera dinastía de los condes de Pallars. Por cuestiones de dotes (de los Urtx pasó a los Pallars y de estos al rey) la senyoria d'Urtx acabó como posesión de la corona. Poco tiempo después la senyoria d'Urtx con todas sus tierras (?!) pasa al vescomte de Castellbó (1359) y no es hasta 1698 en que se registra de nuevo una transferencia de propiedad a favor de la comunidad parroquial de Puigcerdá por favores que la curia hizo al linaje de Castellbo. Desde entonces la senyoria d'Urtx pasa por diferentes vicisitudes, se separan de su legado el termino de Queixans y de la Vall de Toses y se cede al Monasterio de Sant Joan de Ripoll el resto de tierras más alla de la Collada de Toses (la senyoria de Gombreny).

Pero volvamos al siglo XIV. La población de la senyoria d'Urtx (términos de Urtx y de Queixans) no era muy numerosa. En 1365 están registrados 41 hogares que disminuyen hasta 16 en 1380, no recuperándose este descenso hasta bien entrado el siglo XVI (14 hogares en 1553 y 34 hogares en 1595. En 1778 ya podemos conocer numero de habitantes que son 239. El máximo de población entre Urtx y Queixans se alcanza en 1857 con 478 habitantes. Después a lo largo de un siglo va disminuyendo hasta que encontramos 346 h. en 1900 y 265 h. en 1950. El siguiente censo en 1960 ya muestra señales de recuperación con 316 habitantes y en 1981 queda estable con 313h. de los cuales 48 h. pertenecen propiamente al termino d'Urtx, 41 h. al termino de el Vilar d'Urtx. y 51 h. al de Estoll, siendo el resto de Queixans que se muestra como el más poblado de los núcleos que formaron la original senyoria d'Urtx.

Revisando los documentos censales de 1778 encontramos la primera referencia a un Junoy de Queixans relacionado con Gombrén. El texto censal tiene un asterisco que lleva a una nota en el margen derecho (en parte no legible) que dice textualmente: "...3 familias, que son 41 habitantes, censan doble al poseer casa y tierras en Gombrén (Mas Junoy), en Bellver de Cerdanya (Can Saperas) y en Bagá (Mas Llofriu). Este hallazgo nos hizo revisar la documentación de transferencia patrimonial de la familia Castellbó a la curia (1698: Archivo de la Corona de Aragón) y comprobamos que en el acta notarial también se hace referencia a tierras y fincas que los Junoy tenían en indiviso entre los dos términos: Gombrén y Queixans. Pero fue cuando solicitamos información sobre la familia Junoy en relación con Gombrén al Monasterio de San Juan de las Abadesas cuando nos sorprendió saber que existió el Mas Junoy desde tiempos de Hug de Mataplana (1363), a las afueras de Gombren en el pla de Monegals. Volvimos a los archivos notariales de la familia Castellbó (por suerte muy bien documentados todos los actos de transmisión patrimonial desde el siglo XII en adelante) y encontramos una de las piezas clave que nos faltaban para entender la relación de los Junoy con Gombrén. En la cesión por dote que se hace a los Pallars cuando una hija de Hug de Mataplana se casa con un primo de su propia madre, la comtesa Sibila de Pallars, se obliga a mantener la indivisión de tierras del Mas Junoy. Hay una carta posterior (1670) del archivo de la familia Castellbó, en la que Arnau de Castellbó se dirige a su contable o a su administrador por otros motivos y le recuerda que no puede vender por partes las tierras del Mas Junoy en respeto a los deseos del legado de Hug de Mataplana, añadiendo -"como ya sabéis"- que el comte donó a la familia del "noi de Joc" (chico de Joc), de donde viene Jocnoy y posterior Junoy, por haber sido hijo natural de aquél. Era obligado, por curiosidad histórica, hurgar en el archivo parroquial de Jóc (Conflent-Francia) a 40 km de Queixans, y así fue como encontramos referencias históricas a la relación con la familia d'Urtx; concretamente en un acta matrimonial de 1353 consta que Raimon d'Ambres se casa con Constanza de Mataplana (?) y esta le aporta un hijo varón del que el acta hace referencia como "fill adoptiu de 10 anys" (hijo adoptivo de 10 años). En el árbol de la familia Mataplana no figura en esta época ninguna Constanza lo cual nos impulsó a buscar otras pruebas que confirmaran la sospecha de que podía tratarse de la amante de Hug de Mataplana y que el hijo que aportaba fuera aquel futuro Jocnoy que recibió de su padre el legado indiviso que más tarde se conocería como Mas Junoy. La casualidad jugó a nuestro favor y en octubre de 1993 recibí una carta de Joaquim Ruirá, historiador de Ripoll, que habiendose enterado por la secretaria del archivo del Monasterio de San Joan de las Abadesas de mis pesquisas, me hacia llegar copia de tres cartas que se guardan en el monasterio y que hacían referencia a la enclaustración de Constanza de Mataplana en 1362 a la edad de 49 años. En dichas cartas, cruzadas entre Odalrich de Puigcerdá, obispo d'Urgell, y la abadesa de Sant Joan de Ripoll, el primero solicitaba el favor de que se acogiera a Constanza, viuda ya entonces del señor d'Ambres, ya que este era el deseo de su protector el comte Hug de Mataplana el cual ya había provisto a su hijo ("fruit del pecat" (fruto del pecado) dice textualmente) de los bienes necesarios para que no dependiera de la herencia d'Ambres, legado que habría de ser destinado integramente al Monasterio que acogiera a Constanza.

Realmente no cabía en mi de satisfacción cuando pude completar esta particular historia. Constanza de Mataplana (no sabemos si era originaria de Jóc o de Queixans-Urtx, aunque si sabemos que vivió en Jóc hasta enviudar y enclaustrarse) tenia 49 años en 1362, por tanto casó en 1353 con el señor d'Ambres a la edad de 40 años y a esta edad aportaba un hijo de 10 años. Quiere esto decir que el comte Hug de Mataplana, -al cual en 1336 cuando contaba 18 años sus padres habían casado con Sibila de Pallars-, sobre 1343 hubo de mantener relaciones ilícitas con Constanza (entonces él tenia 25 años y su amante 30), de las cuales surgiría el linaje de los Junoy.

Así pues esta es la historia, vida y milagros, de como, por una relación amorosa, nuestra familia por parte Coll, que a su vez emparentó con los Clot-Junoy [recordemos que nuestra abuela Mª Luisa Clot Maciá era hija de Luis Clot Junoy, último caballero Desclot y portador del apellido Junoy (?) (por lo menos que sepamos nosotros); el cual era hijo de Jaume Clot Baradat y de Maria Junoy Vidal; y que por esta unión nuestra familia recibió Can Cirera en Tiana (Mas Junoy inicialmente) y las tierras de Cerdanya de los Junoy], tiene su origen en asentamientos de tierras que proceden directamente de un legado del comte Hug de Mataplana, señor de Urtx, de la Vall de Tosses i "de otras tierras" (entre las que está el señorio de Gombrén).





La mesa que agonizaba bajo una morera



En octubre de 1868 nació Luis Clot i Junoy. En ese momento yo no había nacido, todavía era una veta más de mineral de hierro de la explotación de las minas de Ogassa, en el Ripollés.
Unos 25 años más tarde, en 1894, Luis Clot se licenció en Derecho por la universidad de Barcelona y un año más tarde se casó con Mercé Macià i Bonaplata.  Al tiempo que ella quedaba embarazada de Maria Luisa, empezó mi laboriosa gestación.   No creáis que las mesas nacemos en 9 meses como vosotros, lo nuestro és mucho más largo.  Puede ser cosa de años.  

Hacia 1898 la perdida de las ultimas colonias españolas de ultramar hizo decaer la necesidad de mineral de hierro, que en las dos décadas anteriores había prosperado bastante debido a la demanda de planchas y vigas sobre todo, para la construcción de barcos acorazados.     Súbitamente se paralizó la industria naviera pesada y el mineral fue canalizado hacia pequeñas fundiciones familiares que se dedicaban a la artesanía del hierro colado.    

Josep Barnola era de Caixans pero trabajaba en “La Mogronyesa” una fundición que estaba en Capdevanol.  Durante la semana vivía allí, en la misma fundición, que como tantas pequeñas industrias a lo largo del río, tenían sus viviendas para los trabajadores.  En aquella época la semana catalana duraba hasta el sábado, pero como él era el capataz, los amos le dejaban marchar a Caixans el viernes después del almuerzo.   Era un hábil artesano del hierro colado, y había aprendido el oficio en Francia cuando era un chaval.  Fue él mi verdadera madre.  El padre fue múltiple ya que fueron muchos los picos que me arrancaron la materia prima de la mina de Ogassa.  

Copiando un modelo de pie que había traído de MontLuis, diseñó mi estructura metálica y hacia 1904 salí del molde, junto a 300 piezas hermanas, lista para ser vendida.  

Pero vayamos a la historia del futuro comprador.
Luis Clot i Junoy, era entonces ya un brillante abogado que había aumentado su patrimonio por doble partido, gracias a que su tio materno Eusebio Junoy, soltero al morir y debido a que era su padrino, le había dejado en propiedad la finca de Caixans y la Torre Junoy, mientras que su tío abuelo materno, también soltero,  Joan Junoy Gelabert, uno de los fundadores de la Caixa d’Estalvis, le nombró heredero de Can Cirera en Tiana.  

Los Clot-Macia eran una familia feliz y acomodada, con dos hijas, Maria Luisa y Montserrat, y cada mes de julio se trasladaban de Tiana, en donde habían pasado dos meses, hasta Caixans en donde pasarían otros dos meses antes de volver a Barcelona.  

La Torre Junoy, anexa al Mas Junoy, era una construcción de veraneo que había encargado su tio Eusebio a sus 36 años.  Se acabó de construir en 1878 y fue la casa que, 20 años después de su muerte, vería jugar durante los veranos a sus sobrinas-nietas, la primera de varias generaciones de sus descendientes que lo seguirían haciendo hasta nuestros días.  

No fue hasta el verano de 1909 en que Luis Clot, decidió comprarme.  Pero veamos como fue la cosa.  

Resulta que el hermano mayor de Josep Barnola, en Miquel, había sido el administrador y hombre de confianza del abuelo de Luis Clot, y en una de las visitas que Josep Barnola hacia habitualmente a los Clot durante el verano, se comentó la conveniencia de adquirir una mesa de jardín.  Naturalmente mi madre barrió para casa y propuso a Don Luis que adquiriera una de las piezas de su fundición, fue así como me vi envuelta en paja y trasladada de Capdevanol a Caixans en un viaje de carreta tirada por dos yeguas, por toda la collada de Toses, que me separó definitivamente de mis hermanas.  

Así pues, aquel verano de la semana trágica, mientras las bombas anarquistas provocaban decenas de muertos en Barcelona, yo me instalaba en la Torre Junoy para pasar una larga temporada.

No os explicaré al detalle todas las vicisitudes por las que pasé mi infancia y adolescencia por que seria muy largo y quizás aburrido para vosotros que tenéis la mala costumbre de vivir tan pocos años, pero si alguna anécdota curiosa.   Para empezar recuerdo como me instalaron el primer sobre de mármol. Fue encargado por mi madre  –Josep Barnola–, al marmolista de Puigcerdá que estaba a las afueras de la ciudad, antes de pasar bajo la vía del tren, a la derecha.  El maestro cantero se llamaba Quico Segal y la pieza le vino de la pedrera del Carlit que entonces se explotaba cerca del actual Porte Puymorens.  Este soberbio sobre me lo pusieron encima aquel mismo verano, a mediados de agosto de 1909, y duró hasta el verano del 1936 en que los de la FAI volaron parcialmente la Torre Junoy.  Fue una desgracia pero por suerte la familia Clot estaba a salvo en Barcelona, la única víctima fui yo que me quedé sin el sobre, partido por los cascotes que me cayeron encima.  Hasta el final de la guerra civil estuve incompleta y nuevamente el marmolista me instaló un sobre de mármol pero esta vez no era del mármol del Carlit sino de FontRomeu en donde había una cantera de granito rosa que me quedó muy mono.  El pie, hasta entonces negro, me lo pintaron de blanco  al igual que los bancos de jardín que instalaron a mi alrededor cuando los Clot Junoy reconstruyeron la torre.   Durante los años que pasé en Caixans, mis compañeros fueron los cedros –plantados por el tio Eusebio en 1880–, que ya habían crecido mucho y me daban una buena sombra.  En ellos habitaban familias de tordos y las generaciones de pájaros se sucedían primavera tras primavera mientras yo esperaba pacientemente que cada verano vinieran MariaLuisa y Montserrat a jugar a mi alrededor. Son recuerdos imperecederos que se van diluyendo en mi memoria como las lagrimas bajo la lluvia.  Pero el tiempo fue pasando y aquellas niñas se convirtieron en mujeres que a su vez dieron a luz a nuevas compañeras de juegos, así llegaron cada verano los Coll Clot y los Peyri Clot con sus vástagos y se renovó la sangre que los humanos usan para vivir.  

Pero mi juventud tocaba a su fin. La muerte de Don Luis Clot, a los noventa años, en 1956, provocó mi primer gran traslado.  La Torre Junoy quedó para la familia de Montserrat y Maria Luisa heredó Can Cirera de Tiana.  No sé exactamente como sucedió pero al deshacer parte de la casa a mi me tocó seguir de cerca la vida de MariaLuisa Clot y me llevaron a Tiana.   En el  traslado tuve un accidente y el recadero cargó con la culpa de que mi precioso sobre de granito rosa muriera en el intento.  Nuevamente se buscó un sobre, esta vez de mármol blanco del Montseny, exactamente del termino municipal de Palautordera y me instalaron en el parque de la tortuga de Can Cirera.  Allí vivi momentos inolvidables entre los nietos de MariaLuisa, protegida por las sombras de los eucaliptos y las magnolias, pero pasando mucho más calor que en Caixans.  

No fue hasta la muerte de Maria Luisa, en 1989, cuando al deshacer la finca de Can Cirera me tocó nuevamente viajar.   Esta vez uní mi destino a la hija menor de Maria Luisa, Mercedes Coll Clot la cual me instaló en su casa de Roda de Bará.  Allí permanecí unos años a la sombra de los pinos, cerca de la piscina, compartiendo los veranos con la prole de Mercedes y con sus nietos, hasta que regresé a mi Cerdanya natal en 1973.   El traslado fue una odisea pues Alberto, el marido de Mercedes, se empecinó en llevarme en coche, y como el suyo entonces era un  turismo tuvo que pedirle a su hijo Alberto que cargara el mármol en su todo terreno, -sino recuerdo mal era un Range Rover colorado-, y así me vi traquetreada por las curvas que aquel loco cogía a todo lo que daba el bicho.  Más  mareada que una perdiz en la niebla llegué  finalmente a Tartera en donde me instalaron debajo de un precioso tilo de memoria gloriosa.  

Allí pasé los mejores años de mi vida adulta.  Cada verano se reunía toda la familia Bau Coll a mi alrededor y fui  testigo de sus tertulias después de comer, de sus avatares, sus alegrías y sus penas.  Los inviernos eran duros, pero mis piernas todavía eran fuertes y una mano de pintura blanca cada cinco años era suficiente para que luciera dignamente mis patorras.  Había vuelto a mi querida Cerdanya y ya creía que acabaría mis días en ella cuando inesperadamente mi mentora: Doña Mercedes, nieta de quién me saco de Capdevanol recién nacida, murió de un dulce infarto a sus 87 años.  Y és que los humanos sois tan frágiles… 

Al deshacerse la casa de Tartera me tocó en suerte un nuevo mentor y así fue como volví a viajar, a mis 112 años, esta vez en el coche de Anna, la mujer de Albert que para aquel entonces ya estaba domesticado. Después de un placido viaje sin mareo alguno me instalaron en el patio de su casa en Vilanova i la Geltru, nuevamente al lado de una piscina, pero bajo una morera que es un coñazo porque la mitad del año me llena el sobre de hojas.  Y aquí estoy, viviendo mi tercera edad, agonizando con calma, tranquilamente, bajo un árbol más de los muchos que durante mi vida me han acogido a su sombra.  

Por que las mesas en general no se mueren como vosotros de golpe sino muy muy lentamente y durante mucho tiempo…


PD.  Unos años más tarde la pobre morera dejó de molestar... Anna le había declarado la guerra, y Maria Morera, que era como se llamaba, murió de un buen golpe de sierra mecánica aplicado certeramente por Rafel, nuestro jardinero. 











La historia de mis Reyes Magos de Oriente....



LA HISTORIA DE MIS RRMM de Oriente

No en todas las tradiciones, pero si en la nuestra, el espíritu de la Navidad se ha llegado a confundir o mejor solapar con una celebración en la que los obsequios toman un papel sobresaliente.    El 6 de Enero, la Epifanía (1) del Señor en la tradición católico-romana, es una celebración religiosa con raíces muy antiguas.   Cuando uno se pregunta (y la Madeja ha investigado en ello para vosotros) por el origen de esta fiesta se encuentra con algunas sorpresas. Como en otros campos de la tradición cristiana nos encontramos que en este tema hay mucha letra pequeña que nada tiene que ver con lo que Cristo dijo, o quiso transmitir, con el Evangelio.  De los  4 evangelistas sólo San Mateo menciona la adoración de los “magos”(2) (mago viene de la palabra persa mogu que significa astrólogo o adivino).  Marcos no menciona para nada la pretendida condición de reyes de estos misteriosos personajes, tampoco cita sus nombres y ni siquiera da su numero.  Su relato, que tanto rendimiento ha dado posteriormente, deja a los magos de Oriente en un completo anonimato.  Han sido los llamados Padres de la Iglesia (maestros y teólogos que interpretan las sagradas escrituras fundamentándose en su autoridad eclesiástica), junto con el folklore y piedad populares, los que han ido perfilando sus enigmáticas figuras hasta convertirlos en los tres Reyes Magos que hoy conocemos. La que parece ser historia verídica de los magos de Oriente, cuenta con un personaje que, gracias a Flavio Josefo, historiador romano, conocemos bien.  Describe Mateo como, al llegar la noticia de su visita (la de los Magos de Oriente) a oídos de Herodes el Grande, a la sazón rey de Judea (entonces provincia del Imperio Romano), este se alteró. Efectivamente, Herodes el Grande reinaba en Judea con el beneplácito de los romanos (de hecho era una especie de títere de los romanos) y para mantener sus privilegios a lo largo de 35 años de reinado, cometió innumerables atropellos y asesinatos: se dice que mandó secretamente matar a algunas de sus propias esposas e hijos así como a varios rivales políticos que habían buscado el acuerdo de los romanos para sustituirle en el papel de rey de los judíos (dicho sea de paso él no era judío pues su madre era árabe y su padre idumeo).  La inquietud de Herodes se ha de entender en el contexto de la tradición judía. El antiguo testamento dejaba constancia de que ciertas señales del cielo precederían al nacimiento del rey de los judíos.  

Cuando los magos dicen haber seguido una estrella hasta Jerusalén que es signo de un importante nacimiento, inmediatamente Herodes cree que es mejor seguirles la corriente y averiguar el paradero del Mesías para eliminarlo.  Más tarde el Evangelio nos informa de su fracaso al intervenir un mensajero celeste que advierte a José (y curiosamente también a los magos) del peligro que corre.  Así es como se hace necesaria la matanza generalizada de infantes que lleva a cabo Herodes al ver frustrada la posibilidad de eliminar selectivamente al que cree llamado a ser Rey de los judíos. 
Los magos eran una casta de Persia, discípulos de Zaratustra, que se dedicaban a la interpretación de los sueños y de diversos fenómenos naturales, sobre todo astronómicos (eran una especie de equivalente a los profetas en la tradición mosaica: algún día hablaremos largo y tendido de los profetas). Sus predicciones astrológicas tenían un enorme crédito, no sólo entre el pueblo, sino entre los nobles y gobernantes. En este sentido, como astrólogos, es como los cita San Mateo y posteriormente los Evangelios Apócrifos (que también se ocupan de ellos). Sin embargo, en los primeros siglos del cristianismo, la palabra mago adquiere un matiz peyorativo y es Tertuliano, 200 años más tarde, el que “convierte” a los magos de Oriente en reyes. La iconografía religiosa empieza a reflejarlos como señores opulentos, acompañados de fastuoso séquito, y les cambia el gorro frígio de los astrólogos y sacerdotes de Mitra (con el que aparecían en las primeras pinturas de las catacumbas), por la corona real. 
Una cuestión controvertida es el número de magos.  Al rebuscar en las fuentes de información uno se pregunta cuántas cuestiones de este tipo habrán recibido un tratamiento similar.   Decíamos más arriba que existen representaciones de los magos en las catacumbas.  Efectivamente las pinturas reflejan en unos lugares dos y en otros cuatro magos.  La iglesia siria, aun hoy día, cree que eran 12 y los coptos elevaron la cantidad a 60 de los cuales se citan hasta los nombres de 15.  En la tradición cristiana precismática es Orígenes, en el siglo III, el primer escritor eclesiástico que afirma taxativamente que fueron 3.  Curiosamente este exegeta y místico fue posteriormente anatemizado ya que su compendio de dogmas “De principiis” contenía elementos peligrosos para “la nomenklatura” eclesiástica del tiempo.  Fue la época en la que se cerró la posibilidad de que hiciera teología todo aquel que no estuviera verdaderamente integrado en el sistema.  La Iglesia por su misma dinámica, cada vez más metida en lo temporal, se veía obligada a hacer limpieza de todos aquellos místicos y eremitas que pensaban de forma más o menos independiente (3). La semilla sembrada por Orígenes fructificó plenamente y en el siglo V, tan sólo doscientos años más tarde, toda la cristiandad acepta la suposición de que los Reyes Magos de Oriente eran 3.  Sus nombres aparecen por primera vez en el siglo IX, es en el “Liber pontificalis” de Rávena (845) y se les cita como Bithisarea, Melichior y Gathaspa.  Poco después Beda el Venerable en su “Collectanea” hace la siguiente descripción: “El primero de los reyes era Melchor, un anciano de larga cabellera y luenga barba. Fue él quien ofreció oro, símbolo de la realeza.  El segundo, llamado Gaspar, joven imberbe de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez oscura, testimonió ofreciéndole mirra, que significa que el hijo del hombre debía morir...”  A partir de este primer texto descriptivo se sucederán las representaciones artísticas, así, murales, vitrales y pinturas reflejarán con mayor o menor acierto las descripciones de Beda.  En el siglo XV Petrus de Natatibus les atribuye edad: 60 años para Melchor, 40 para Gaspar y 20 para Baltasar.   Hasta bien entrado el siglo XIV la tradición del origen persa de los Reyes Magos era muy fuerte, pero la descripción de Beda y la tez oscura de Baltasar, con el cambio de raza que ello supone, da pie a que los sermonarios de la época posterior a Beda comiencen a considerarlos como representación de los hijos de Noé: Sem, Cham y Jafet, que en el antiguo testamento simbolizan las tres razas humanas.  Baltasar representaría a África, Melchor a Europa y Gaspar a Asia.   Naturalmente el descubrimiento de América dejó esta interpretación un poco corta.  En algunos retablos del Brasil de la época colonial se puede ver un Baltasar vestido de jefe indio con jabalina emplumada.  

Finalmente está el fenómeno de la estrella que guió a los magos.  La tradición cristiana se limita a adjetivarlo de fenómeno sobrenatural, entroncando con la tradición mosaica, la cual nos habla de ciertas señales celestes que precederán al nacimiento del Mesías.  La tradición persa dice que era roja y que se desplazaba lentamente rozando las palmeras. Las leyendas bizantinas añaden que cuando concluyó su viaje estalló en mil pedazos dando lugar a todos los rubíes que hay en el mundo.  En el siglo XVIII, el astrónomo Johannes Kepler explicó el fenómeno de la estrella viajera como consecuencia de la conjunción de los planetas Júpiter y Saturno a su paso por la constelación de Piscis, un hermoso espectáculo celeste que pudo verse en esa época en Persia y Mesopotamia en las horas del crepúsculo (cuando se viaja en el desierto) y que se repetirá de nuevo en el año 2198.  Los reformistas (a los que nosotros llamamos protestantes) aceptan la hipótesis de Kepler pero no los católicos.  La última curiosidad es la relacionada con los juguetes.  Tan sólo es desde el siglo XIX que se instauró en España la costumbre (4) de pedir juguetes a los Reyes Magos.  En el resto de países de cultura cristiano-occidental (exceptuando los directamente influenciados por el colonialismo hispano), no existe tal costumbre, lo que quiere decir que los niños no viven el espíritu de la Navidad con la expectativa de que llegue el día de los Reyes Magos.  En estos países la Navidad se inicia directamente con los regalos, pero esa es una costumbre no relacionada con lo religioso, aunque tenga sus raíces en ello (5).  Efectivamente, en los países de influencia sajona existe una tradición que se remonta a la Edad Media y tiene que ver con San Nicolás de Bari, un obispo cristiano del siglo IV.  En los Países Bajos, dominados militarmente en el siglo XV por la corona española, existía la costumbre de festejar el día 6 de diciembre, San Nicolás, con regalos secretos a los niños que se ocultaban entre sus ropas, pertenencias y calzado. La leyenda decía que San Nicolás, Sinter Klass para los holandeses, llegaba desde España en un barco cargado de regalos que luego secretamente repartía.  Del Sinter Klass holandés derivó el Santa Klaus ingles y norteamericano del siglo XVIII, pero no fue hasta finales del siglo XIX que se popularizó la actual figura no religiosa de Papá Noel gracias a la pluma y la imaginación del norteamericano Thomas Nast, el cual cambió la mitra y el báculo del obispo por el traje rojo y el típico gorro con borla. El ingenioso dibujante también asignó nuevas costumbres al personaje, como la de llegar el día 24 de diciembre con sus renos procedente del polo norte con los juguetes y el de repartirlos bajando por las chimeneas pese a sus gorduras.

Como se puede ver la tradición hispana de los regalos el día de Reyes probablemente surgió a remolque de la costumbre sajona que de alguna manera paganizaba algo que previamente había tenido un cierto sentido religioso.   Los españoles quisieron ser, como de costumbre, mas papistas que el papa y se sacaron de la manga (como si fuera un truco de magia) las propiedades regalatorias de los Reyes Magos de Oriente.  Muchas generaciones de niños lo han agradecido y lo agradecerán.  Porque de ilusión también se vive, aunque sea un plagio. 

En nuestra familia Bau-Coll ya desde hace muchos años se dieron las circunstancias necesarias para trasladar el día de los regalos a la celebración de la Navidad. No hubo en ello un animo consciente de restar importancia a la Epifanía, seguro que no. Tampoco hubo pretensión de asimilarse a lo sajón. Evidente.  Ni siquiera se pretendió catalanizar un poquito nuestra vida familiar por aquello del “caga TIÓ caga turró si no et donaré un cop de bastó” (caga TIÓ caga turrón si no te daré un golpe de bastón). Tampoco fue por ese motivo.  Simplemente se impuso una cuestión practica: “si los niños tienen los juguetes por Navidad pueden jugar con ellos todas las vacaciones”.  Creo que este pragmatismo justifica plenamente el cambio de fechas para hacer regalos en familia.  

 Solo una última reflexión que conviene a todos (incluidos los que irán a Misa de Gallo y cantarán villancicos ante el Belén):  ojalá que entre todos sepamos transmitir a nuestros hijos que la importancia de la Navidad está en el encuentro familiar, en la concordia, en el cierre de una etapa y surgimiento de una  nueva, en el perdón de las ofensas, en el nacimiento de una nueva esperanza para unas intenciones renovadas,  en el aprecio -finalmente- que nos hacemos (que nos manifestamos en sinceridad) los unos a los otros y del cual los regalos son una simple y momentánea metáfora. Todo esto además de todo lo clásico. Aunque solo sea por un si acaso nuestros hijos tengan, así, más salidas a las contradicciones que han de vivir, futuramente, en el seno de una sociedad desacralizada (aunque no atea) en la que el abandono de la religiosidad tradicional no siempre se da en un contexto de evolución sino que a menudo es una involución disfrazada de modernidad.   

                                                                                                                              
Granollers, diciembre 91



1)  Epifanía: por sobre de lo que brilla, por sobre de lo mundano.  La Epifanía viene a representar el sometimiento del poder temporal al poder espiritual; el reconocimiento de los reyes hacia el Creador.
2)  “Nació Jesús en Belén de Judá en los días de Herodes el Grande. Y unos magos venidos de tierras de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?, pues vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarle” Mateo 7,23
(3) Tratando de ser  fieles al mensaje inicial del cristianismo primitivo y con una visión critica hacia el fasto y el poder  de una Iglesia  que surgía, a pesar de si misma, como producto de la oficialización imperial de la religión, fenómeno que había comenzado en tiempo de Constantino.
4) Hasta el siglo pasado no era fiesta de guardar, laboralmente hablando. Y la costumbre de hacer la carta a los Reyes Magos empezó a extenderse bien entrado el siglo XIX.  En algunas zonas fue sustituyendo, uniformizando, diferentes costumbres regalatorias preexistentes, como el “tió” en Catalunya.  
5) Casi todas las tradiciones regalatorias tienen su origen en costumbres pre-cristianas relacionadas con el fin de año y la celebración pagana del cambio de año.  Las leyendas religiosas vienen a sustituirlas y transformarlas.       





El viejo sillón de flores


El tapicero se dio vuelta para buscar la cuarta resma de tela a flores... su sonrisa hizo un breve descanso escondida tras las columnas del almacén.  Aquella señora le estaba poniendo la paciencia a prueba.  Cogió el siguiente pliego de ropa y maldijo a su primo que aquella misma mañana se había llevado el “monstruario”.   A la señora tampoco le gustó.
Volvió a la trastienda y le dio un sorbo al café, ya frio, que la clienta había interrumpido.  Sacó una resma nueva con flores y elevó un suplica al cielo.  Finalmente a la señora le encajó.  Acordaron que también tapizaría el puf a juego y después de hacerle cuatro números se despidieron hasta el día siguiente.  Recoger el sillón y el puf en su casa fue mucho más fácil.  La señora quiso saber cuando lo tendría listo.  Tres dias le dijo, y a ella le pareció mucho.  El tapicero no contestó, pero mientras bajaba por el montacargas masculló para si varias imprecaciones sobre la gente de Muntaner que creían que las cosas se hacen solas... pero lo dejó estar. No quería amargarse el día.


Tiempo después el viejo sillón ocupaba el espacio de la salita como el trono de una reina. Y es que la mamá reinaba desde su sillón de flores.  Todos pasamos por la antesala de los trueques. Por la sala de vistas de tanto conflicto que nunca salió de la salita.  De aquellas confidencias que fueron filtradas para que el rey no torciera el gesto o denegara su acuerdo.  Ella sabia como hacerlo desde su sillón.  Era una gran dama sin camarilla de ministros ni consejeros. Ella, en apariencia fácil de trato, iba siempre un paso por delante de todas nuestras intenciones, peticiones y mezquindades varias.  El viejo sillón fue en esas épocas de los 90 su único y fiel consejero.  En él reposaba la cabeza y rezaba por todos nosotros día tras día.  Allí incubó ella su resignación y su virtud.  En él aposentó durante años sus viejas posaderas, en otro tiempo lozanas y juguetonas, que no en vano había lucido presumidamente durante su época dorada.  El rey siempre sucumbió a sus encantos buen mozo como era.  Pero todo tiene un principio y un fin.  También lo tendría el viejo sillón al pasar los años.  No nos adelantemos.

Recuerdo con claridad muchas conversaciones en la salita.  Pero las imágenes que me vuelven siempre son las mismas.  La mamá leyendo un libro con el punto de media y las agujas aparcadas “para después”, mientras se ponía sus cassettes de música clásica. 

El viejo sillón aguantaba los años con resignación, mientras aprendía de los demás y de la tele...   Cuantos sesteos y cabezadas dio en el sillón?  Cuantos momentos difíciles tuvo que aguantar sentada en él? Cuantas confesiones con el padre Eugenio oyó el viejo sillón a lo largo de los años?  Nunca lo sabremos pero fueron muchas...

El viejo sillón acusó los años y empezó a renquear de una de sus patas traseras, la izquierda.  Recuerdo como lo reparé en Muntaner poniéndole un nuevo taco a una de las ruedecillas que facilitaban su desplazamiento.  Muchos años después  volvería a hacerlo con la ayuda de Pirgio, ya en mi casa, y sabiendo que era un ultimo intento para evitar su ocaso.

 El sillón siempre estuvo asociado a la mamá.  Pero también el papá refugió su cansancio vital en él durante años. Sobre todo hacia el final del invierno de su vida.

Pocas veces me senté, entonces, en el viejo sillón.  La que si recuerdo con emoción fue tu última madrugada papá. Sentado en él, que pasé en la salita con la puerta abierta de tu dormitorio, asistí a la sigilosa llegada de la Parca que te llevaría del brazito a la trascendencia.   Fue un breve atisbo, pero algo imparable se apoderó de tu tos agonizante que me hizo acudir a tu lecho, incorporarte para que respiraras mejor y abrazarte para infundirte el acompañamiento del traspaso.  Exhalaste tu último estertor en mis brazos apenas a unos metros del viejo sillón.

Y si, sentado en el viejo sillón fue como te pensaba cuando pocos días antes de dejarnos escribí unas lineas que ahora traigo al presente para alimentar nuestra memoria y la de los mas jóvenes que no te conocieron tanto como nosotros: los viejos hermanos que hoy nos reunimos. 

Dije entonces “No quiero despertar tu descanso.  Ayer tarde me quedé un largo rato a tu lado viendo como dormitabas.  Al pensar en tu vitalidad a la baja, pensé en mi propia existencia y envidié para mi unos ojos que atendieran mis semisueños finales como yo ahora hago contigo...”

Es difícil desprenderse de tanta costra de memoria como has acumulado viejo amigo, pero como sabes todo tiene su final.  Parece que en estos días se ventila tu ejecución, a falta de un indulto de ultima hora.  Puedes estar orgulloso de tu función y, si los sillones tienen sentimientos, estoy seguro de que afrontaras con resignación y orgullo tu paso a otra nueva vida, quizás reciclado en el punt net de Vilanova, vertedero que seguiremos visitando con regularidad y recordando tu fiel servidumbre a la familia durante tantos años.  Que así sea.


VNG 17 diciembre 2019

PD.  Había considerado varios finales para ti amigo entrañable... desde retapizarte, lo que haria perder tu querida piel de flores, y no sé si te hubiera gustado, hasta llevarte al vertedero, pero nunca hubiera imaginado, y eso que tengo imaginación de sobras, a veces demasiada, que el indulto de Diogenes te salvaria de pasar a otra vida.  Pero lo que para mi casi siempre es un inconveniente puede dar sorpresas como esta.  Finalmente seguirás con nosotros, a pocos metros de donde estas ahora, al otro lado del viejo muro de piedra que nos separa de nuestros suegros.  Es un buen Christmas Gift, no te parece?

1 - El reinado del dios Caos


Antes de que existiera el mundo con sus animales y plantas, mucho antes de que aparecieran sobre la tierra el hombre, los príncipes y los reyes, mucho antes de que descendieran de los cielos los héroes y los dioses.  Existían el oscuro vacío y el gran silencio. El gran universo estaba en desorden y reinaba el Caos sobre él.  Hasta que un día la oscuridad y el silencio se fueron espesando, como si echáramos polvo fino sobre las aguas, hasta formarse la Tierra que fue la primera diosa madre y se llamó Gea.   Algunos dicen que Gea fue solo la primera hija del Caos y un signo de su debilidad, pues el Caos al darse cuenta de que la luz y el orden acabarían con su reinado decidió alumbrar un hijo monstruoso que luchara siempre de su lado:  así nació en lo profundo de los rincones más oscuros de la tierra un dios primitivo y fiero que se llamó: el Tártaro.  El padre Caos, dios de lo desconocido y obscuro, pronto vio que sus dos hijos batallaban sin cesar y ninguna luz ni progreso veía desde su lejano trono.  Apenado por aquel panorama decidió alumbrar a un tercer dios que mediante alguna alianza deshiciera el empate.  Así nació Eros, el dios amoroso cuyo impulso creador hace nacer, en el corazón de dioses y hombres, el deseo de tener hijos. 

Entonces, influida por los consejos de Eros, fue cuando Gea pensó en formar un hogar y tener hijos.  Primero quiso poner en orden su casa, y hacer habitable la tierra.  Por eso arrancándole al Caos un trozo de su materia primitiva modeló con paciencia una bóveda que protegiera a la tierra. Ese cielo estrellado se llamó Urano.  El nuevo dios se hizo mayor y no solo puso techo a la tierra, sino que contuvo al aire respirable para que no se escapara hacia el Caos.   Viendo Gea que Urano tenía sus mismas proporciones y gustos, le pidió tener descendencia y se casó con él.   A la boda se presentó el dios Caos acompañado solo de Eros, pues el huraño Tártaro no quiso salir de sus guaridas.   Gea y Urano siguieron construyendo su morada y añadieron a las montañas altura y a los valles profundidad para dar cabida a toda su prole.  Pero el desorden del Caos todavía era muy grande y decidieron poner más orden en su hogar.  Al poco tiempo nacieron gemelos:  el Erebo y la Noche.  Crecieron juntos como hermanos pero no lo eran, tal como ahora lo entendemos, pues en aquellos tiempos no había nadie más.   Su tío Eros sopló los aire del deseo en el corazón de la pareja  y de sus amores nacieron el Eter y el Día.   El dios Eter viajó por la bóveda celeste en un vuelo eterno y el Día completó a la Noche, iluminando a lo invisible por un tiempo.  Desde aquella época antigua el Tártaro y su séquito de dioses salvajes, solo salieron de sus guaridas por la noche cuando el orden no se podía ver.  Pues el Tártaro, hijo oscuro del Caos, seguía amando con todas sus fuerzas la destrucción y el desorden, al contrario que sus hermanos Gea y Eros. 

Viendo el gran dios padre Caos que sus tres hijos se llevaban razonablemente bien y que cada cual reinaba en su lugar, decidió retirarse al más lejano de sus territorios y permitió al dios Urano convertirse en rey de todo el universo que sus descendientes conocían.

Así empezó el reinado del dios Urano que duró muchos siglos.  Pero esta es otra historia.